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Marx y Martí: lógicas del desencuentro (Bruno Bosteels)

Marx y Martí: lógicas del desencuentro (Bruno Bosteels)

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Publicado en Revista Nómadas 31 (Iesco, Colombia)
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08/04/2013

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* Este ensayo es parte de una investigación y un seminario más amplios, en preparación, y de una colección de estudios sobre “Marx yFreud en América Latina”, de próxima aparición en inglés, auspiciados por la Universidad de Cornell. Una primera versión de este texto fuepresentada en el congreso internacional “Marx a 160 años del Manifiesto del Partido Comunista” (Santiago de Chile, 26-29 de noviembre de2008). Agradezco a los organizadores Nelly Richard y Eduardo Sabrovsky, su generosa invitación. También quiero expresar mi aprecio por laimportante contribución de mis estudiantes en el seminario de Cornell University, universidad a la que tanto alaba Martí: Fernando Aguirre,Karen Benezra, Mozelle Foreman, Federico Fridman y Pablo Pérez Wilson.** Doctor en Lenguas Romances y Literaturas de la Universidad de Pensylvania. Editor general de la revista
 Diacritics
y profesor asociado deEspañol, de la Universidad de Cornell (Ithaca – Estados Unidos). E-mail: bb228@cornell.edu
MARX y MARtÍ: LÓgICAS DEL DESENCUENtRO*
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   o   r   i   g   i   n   a   l   r   e   c   i   b   i   d   o
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  n  o  m  a    d  a  s   @  u  c  e  n   t  r  a   l .  e    d  u .  c  o  ·   P   á  g  s .   6   3  ~   7   3
el lvid nrán dl arxis n d sl a un asun d aduidad ória. es aríul s rnsrar l lvid  sína y, n sa dida, sula qu las lanias rvadas r aqul, sn frud la ngaión gnalógia d la xrinia arxisa. c anra d luhar nra la liidad ria dl lvid, dsliga una gnalgía d “nraria” qu s asa n lógias dl dsnunr. A ravés d sa gnalgía, vislura nuvs aniins d la hisria nr l arxis y Aéria Laina.palaras lav: arxis, gnalgía, hisria d Aéria Laina, ria, lvid.o squin nrân d arxis nã é dvid, silsn, a u assun d aduidad ória.o dun jiva srar qu al squin é u sina , assi snd, sula qu as laênias rvadas l squin sã  rlári da ngaçã gnalógia da xriênia arxisa. c fra dluar nra a uliidad ararísia d squin, arsna u lqu gnalógi d “nralrança”u “nraória” fundanad na lógia d dsnnr. pr i dssa gnalgia, nxrga nvs nnrshisóris nr arxis  Aéria Laina.palavras hav: arxis, gnalgia, hisória da Aéria Laina, ória, squin.th nrary livin f marxis is n nly du  a as f hrial xirain. this aril innds dnsra his livin as ing a sy and,  ha xn, sis ha h lanis ausd y his frging ar h rsul f h gnalgial dnial f h marxis xrin. As a way  a h vry liiyf his livin, h aril lays u a gnalgy f “cunr-ry” asd n disnunr lgis. by ans f his gnalgy i rings  ligh nw dvlns in h hisry wn marxis and Lain Aria.Ky wrds: marxis, gnalgy, hisry f Lain Aria, ry, livin.
mArX And mArti: LoGics of the disencounter
Bruno Bosteels
**
 
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n
ómadas
 
octubre
 
de
2009
universidad
 
central
 
colombia
31
CríTiCa de La oBsoLesCenCia
H
oy, lo menos que puede decirse sobre elmarxismo es que, si no uera por el usoatenuante de prejos como
 post
o
 neo
, susimple mención se habría convertido en una pruebade obsolescencia. Así, mientras que en las librerías de viejo, desde el “D. F.” hasta la Tierra del Fuego, sesiguen apilando los viejos manuales de materialismohistórico y dialéctico de la Academia de Ciencias de laUnión Soviética, ya nadie parece reerirse al marxismocomo a una doctrina viva, de intervención política ohistórica. Más bien, el marxismo parece haberse con- vertido denitivamente en una cosa del pasado. En elmejor de los casos, es un simple objeto de conmemo-raciones nostálgicas o académicas y, en el peor, ocupael banquillo del acusado en el tribunal de la historiapara los crímenes contra la humanidad.El actual vicepresidente de Bolivia, Álvaro GarcíaLinera, en un importante texto de 1996 escrito en lacárcel, titulado “3 retos al marxismo para encarar elnuevo milenio” y recogido en el libro
 Las armas e la utopía. Marxismo: provocaciones heréticas
, describela situación de la siguiente manera:
Los rebeldes de ayer que cautivaban con la uria dellenguaje subversivo a empobrecidos campesinos,hoy se hallan al rente de deslumbrantes compañíasprivadas y 
ong
que siguen cabalgando sobre lasmartirizadas espaldas de los mismos campesinosanteriormente convocados. […] Rusia, China, Po-lonia, El Salvador, Nicaragua, partidos comunistas y socialistas, “vanguardias” armadas y desalmadashoy en día no orientan ningún ímpetu de redenciónsocial, no emblematizan ningún compromiso de justainsatisacción; simbolizan una descomunal estaahistórica (77).
Sin embargo, me parece que, con respecto al des-tino del marxismo y a la política del comunismo quesuele asociársele, hay otra cosa que nos está pasandotambién. No solo se trata de crímenes, estaas y trai-ciones. Y es que las generaciones posteriores poco onada saben de aquellos “rebeldes de ayer” ni, muchomenos, entienden cómo pudieron “cautivar” a tra-bajadores o campesinos empobrecidos con la “uria”de su lenguaje. Por un lado, la memoria está rota. Ymuchos intelectuales y militantes radicales de los añossesenta y setenta, por una variedad de motivos que in-cluyen la culpa, el agotamiento, el riesgo de la inamiao, pura y simplemente, el miedo a hacer el ridículoal reivindicar sus viejas delidades, son cómplices dela desmemoria porque se niegan a “elaborar”, en elsentido analítico del término, la genealogía internade su experiencia. Así, la “uria subversiva” queda, sintrabajarse, en el cajón de las nostalgias, y casi nadie haatravesado públicamente su autocrítica. Por otro lado,somos testigos también de la situación opuesta, con uncúmulo de testimonios y conesiones personales en loscuales la infación de la memoria quizá no sea sino otraorma, más espectacular, del mismo olvido. En el casode la polémica acerca de la militancia y la violencia enArgentina, desatada por la carta-conesión de Óscardel Barco, sí hubo debate; pero, aun así, queda todavíaparcialmente escamoteado el archivo teórico y todo loque este puede contener de materiales relevantes parapensar el marxismo en la actualidad.¿Cómo ir en contra de la complacencia que apenas seesconde detrás de este consenso bipolar con sus silen-cios urtivos, por un lado, y sus clamorosas autoacusa-ciones, por el otro? En primer lugar, conviene insistiren algo que todos sabemos cuando se trata de apa-ratos electrodomésticos, pero que preerimos olvidarcuando nos acercamos a las creaciones del intelecto: elhecho de que todo lo que se produce en este mundolleva, desde el inicio, su echa de caducidad o el sellode una obsolescencia planicada. Las teorías, en estesentido, no presentan excepción alguna, por más quenos pese admitirlo. Ahora bien: un eecto indirecto deesta obsolescencia es que la novedad muchas veces noes más que el resultado secundario de un olvido. Eneste sentido quizá valga la pena recordar el epígrae deFrancis Bacon que abre “El inmortal” de Jorge LuisBorges –un autor que poco o nada puede enseñarnosacerca del marxismo, al que preería calicar con sunombre estalinista de “materialismo dialéctico” y alque consideraba intercambiable con el nazismo– y que reza: “Solomon saith:
There is no new thing upon the earth
. So that as Plato had an imagination,
 that allknowlege was but remembrance
; so Solomon givethhis sentence,
 that all novelty is but oblivion
” (1995: 7).Esta grave sentencia salomónica puede aplicarse tam-bién al trabajo crítico y teórico. Aquí también, todanovedad no es más que olvido.
 
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bruno
 
bosteels
 
marx
 
y
 
martí 
:
lógicas
 
del
 
desencuentro
De hecho, la historia de los conceptos que se ma-nejan hoy en día en estudios sobre arte, política ocultura, parece agujereada por una serie de silencios,por un no-decir que, en parte, es el resultado de omi-siones libres y, en parte, se debe a deslices inconscien-tes o antasmales. El olvido, en otras palabras, no esenteramente azaroso pero tampoco puede atribuirsesimplemente al gusto insaciable por lo nuevo de partede disecados intelectuales en busca de ama o ortu-na personal. Guy Debord, al n y al cabo, observa-ba ya hace quince años en sus
Comentarios sobre la sociea el espectáculo
: “La primera intención dela dominación espectacular era hacer desaparecer elconocimiento histórico en general y, desde luego, lapráctica totalidad de las inormaciones y los comen-tarios razonables sobre el pasado más reciente”. Yañadía sobre el movimiento estudiantil de 1968: “Lomás importante es lo más oculto. Después de veinteaños no hay nada que haya sido recubierto con tantasmentiras como la historia de mayo de 1968” (1988:24)
1
. Si hoy la vasta mayoría de los militantes de aquelradicalismo de los sesenta y los setenta dedican me-ras elegías a la jubilación de sus ídolos rotos, los queapenas habíamos nacido en aquel entonces solo pode-mos adivinar a dónde se ueron a morir todos aque-llos “eleantes” mientras que el pensamiento radicalse ha ido disrazando detrás de una raseología cada vez más nueva que la nueva izquierda anterior. Así,en vez de una verdadera polémica o, cuando menos,de un trabajo genealógico de contramemoria, lo quepredomina es un silencio parcial que, no menos quelos ruidosos
 mea culpa
, parece hacerse cómplice de lacelebración del n del comunismo como victoria delneoliberalismo mundial.
LóGiCas deL desenCuenTro
En América Latina, las razones del olvido o la des-memoria son aún más complejas. No solo hubo unaobvia interrupción de la memoria, debido a las dicta-duras militares y a la catástroe del golpe neoliberal,sino que, además, la solución de continuidad y eldesencuentro con el continente son algo que encon-tramos ya en los textos mismos de Marx. De hechopodríamos decir que la historia de la relación deMarx con América Latina es la historia de un tripledesencuentro.En primer lugar se trata de un desencuentro en elpensamiento del coautor del
Manifesto comunista
.Gracias al estudio ya clásico, pero hoy agotado, deJosé Aricó
Marx y América Latina
, podemos desci-rar las razones detrás de la incapacidad de Marx paraacercarse con simpatía al mundo latinoamericano. Suarchiconocida crítica a Bolívar –al que tilda de “el ca-nalla más cobarde, brutal y miserable” (1982a: 116)– y su apoyo a la invasión de México por las uerzas esta-dounidenses son coherentes con, al menos, tres pre- juicios suyos: la linealidad de la historia, el antibona-partismo generalizado y la teoría del Estado-nación,heredada de Hegel, según la cual no puede haber or-mación duradera de un Estado sin la presencia de unsentido de identidad nacional –cuya ausencia, por otraparte, suele provocar precisamente la intervención deguras dictatoriales o bonapartistas al estilo de Bolí- var, según Marx–. En este sentido, los tres prejuiciosestán íntimamente relacionados: únicamente porquese mantiene un concepto lineal de la historia, todoslos países tienen necesariamente que pasar por el mis-mo proceso de desarrollo político y económico en laconormación de una sociedad civil lo sucientementeuerte como para apuntalar de orma orgánica los apa-ratos del Estado.Sin embargo, una paradoja a la que alude Aricó alnal de su estudio todavía merece ser desarrollada endetalle. En sus últimos textos sobre Irlanda, Polonia,Rusia o la India, después de 1870, en eecto, Marxempieza a entrever la lógica del desarrollo desigual delcapitalismo, que podría haberle servido también paraacercarse a la realidad poscolonial de América Latina:
Desde nes de la década del setenta en adelante,Marx ya no abandona su tesis de que el desarrollodesigual de la acumulación capitalista desplazabael centro de la revolución de los países de Europaoccidental hacia los países dependientes y coloniales–escribe Aricó–. […] Estamos, pues, rente a un ver-dadero “viraje” en el pensamiento de Marx que abretoda una nueva perspectiva de análisis en el examendel confictivo problema de las relaciones entre luchade clases y lucha nacional, de ese verdadero
 punctumolens
de toda la historia del movimiento socialista(1982: 65 y 68).
Que, a pesar de este viraje –provocado por la re-fexión sobre casos como el de Irlanda o Rusia–, Marx

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