lugar la noche en que Maggie cumple treinta y dos años. Se encuentraentrenando sola, y hasta ella se acerca un sorprendido Fankie (que ha sidoabandonado por el único púgil prometedor que tenía con el argumento de queno podía aprender nada más de él). Maggie se desahoga: celebra que se hapasado otro año trabajando de camarera, recuerda el penoso estado de sufamilia, asegura que solo se siente bien allí, entrenando, y reitera que nopide caridad ni favores, sino un entrenador. Eastwood cuenta todo esto enplanos progresivamente más cortos, que muestran la crudeza de la situaciónpero con contención y sobriedad, sin cargar las tintas. La escena concluyecon un primer acuerdo y un apretón de manos. Siguen las enseñanzas delentrenador (“Protégete en todo momento”, le dirá una y otra vez) y elproceso de aprendizaje de Maggie, contado magistralmente a través de unaprolongada elipsis a partir del movimiento de sus pies: entrenando, en sucasa, practicando en el trabajo; y concluye con el propio Frankie, agachado,colocándoselos correctamente mientras escuchamos a Eddie, la voz en off:“Para formar boxeadores tienes que decaparles hasta llegar a la madera”.Concluido el aprendizaje, ella, impaciente, pregunta: “¿Puedo pelear?”,aunque también se ha atrevido a preguntar a su entrenador si tiene familia.Por toda respuesta, y ante la desolación de la chica, Frankie la deja enmanos de otro preparador. Sin embargo, en el primer combate, se da cuentade su error, vuelve a hacerse cargo de Maggie, y le promete no abandonarla.Tras el aprendizaje comienza la carrera boxística deMaggie, plagada de triunfos por KO. Sin rival, Frankiela sube de categoría y en el primer combate se rompela nariz, pero ella insiste a su entrenador para quedetenga la hemorragia y le
coloque
el tabique nasal.Después, en el hospital, tras dejar KO a sucontrincante y mientras los médicos la atienden,Eddie comenta: “Hay heridas demasiado profundas ocercanas al hueso, y por mucho que lo intentes noeres capaz de parar la hemorragia”. Y el sacerdote,tras la misa diaria de Frankie, reflexiona en voz alta:“No tengo ni idea de por qué vienes a misa”. Pocodespués, ante la sugerencia de Eddie de que cambie de entrenador, Maggie,que a pesar de sus triunfos sigue trabajando como camarera, reaccionaafirmando que jamás abandonará a Frankie. La voz en off añade: “A Maggiesiempre le gustaba noquearlos en el primer asalto”. La carrera de Maggieseguirá imparable: triunfa en Europa, donde es conocida como
Mo cuishle,
expresión procedente del gaélico (lengua originaria de Irlanda), acuñada porFrankie, que el público corea en los combates.
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