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Los
usos sociales
y 
escolares de 
la
lengua
Digitalizado por: I.S.C. Hèctor Alberto Turrubiartes Cerinohturrubiartes@beceneslp.edu.mx
 
I
l
lenguaje
y
la
lengua'
]vfal1uel
Seco
La
comunicación
La
comunicación
No
estamos solos. Cada uno de nosotros no está solo.
No
comemos, no dormimos, no caminamos, no trabajamos
ni
nos divertimos separados
por
completode los demás seres humanos.
Es
verdad que alguna vez estamos apartados deellos, que no siempre tenemos a nuestro lado a
otra
persona; pero
lo
normal esque
todos
los días,
y
no una, sino muchas veces, estemos en compañía de padreso hermanos, de amigos o compañeros, o, simplemente, tan
s610
en presencia de
otras
personas que nada tienen que ver con nosotros. Tenemos que considerarque, con nosotros, existen los demás;
esto
es, que vivimos en sociedad.Pero vivir en sociedad no consiste precisamente que otras personas estén opasen cerca de nosotros, sino en que nos relacionemos de
algún
modo con ellas.Esta relación se produce gracias a
la
comunicación.
Comunicar
es hacer saber a
otro
lo
que uno piensa,
lo
que uno siente o lo queuno desea.
La
manera más corriente de comunicarse es hablando.
No
sólo es
la
s corriente, sino
la
más importante. Pero no es
la
única.
El
signo
¿Cómo
~os
hace saber
el
agente de tránsito que no debemos cruzar
la
c~lIe
en
este
momento~
¿Habla?
iNos
dice:"Esperen
un
poco" Podrla hacerlo; pero no
lo
hace. Simplemente nos presenta un gesto con
fa
mano abierr.a. Y nosotros
lo
entendemos,
y
esperamos. ¿Cómo les hace saber
el
capitán a los soldados quedeben
tomar
la
posición de
firmes~
Podría decirles esta palabra:"¡Firmes!"; peronormalmente hace que
el
corneta
toque
unas determinadas notas musicales.
Los
• En Manuel
Seco,
Gramática
esencial
del espaitol.
lntroducció/l
al
eS/lidio
de
la
kngl/n,
México, Espasa Cal pe, 1995,
pp.
19-31.
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soldados,
al
oídas,
se
ponen en actitud de firmes. ¿Cómo contestamos que
no
auna pregunta que nos dirigen? Podemos, sencillamente, pronunciar
la
palabra
no;
pero
muchas veces nos limitamos. sin decir nada, a mover
la
cabeza
a derecha eizquierda, o a hacer
lo
mismo con el dedo índice.
La
persona que nos preguntóentenderá perfectamente nuestra respuesta. ¿Cómo le indican
al
automovilistaque tiene que seguir
una
dirección determinada? Normalmente,
no
se
le poneun gran
letrero
que diga:"Dirección obligatoria a
la
izquierda"; sino una simpleflecha que le señala
esa
dirección.
La
flecha, el gesto nuestro,
el
gesto del guardia,
el
toque de corneta
comunican
algo en
cada caso.
Esto quiere decir que
no
son simplemente una flecha, unosmovimientos o un sonido, sino que son unos medios de que nosotros, los huma-nos, nos hemos valido para
hacer
saber
algo
a
alguien.
Por eso los llamamos
seña-
les.
Una señal
es
una realidad física que
quie~e
decir
algo.
La
asociación mental de
esa
realidad con
lo
que "quiere
decir"
es
un
signo.
Todo signo tiene, pues, doscaras:
la
señal,
o cosa sensible (flecha,gesto. sonido), que
se
llama
significante;
y
lo
que
se
hace saber
por
medio de
esa
cosa sensible, y que
es
el
significado.
Para
queexista signo
es
preciso que existan dos seres que previamente
hayan
convenidoen
atribuir
un
determinado significado a un determinado significante.
Si
para
el
automovilista
no
existiese ninguna relación
entre
el
disco
rojo
y
la
prohibiciónde
pasar;
de nada serviría que
esa
relación
existiese
en la
mente del que coloel semáforo.Por tanto, en el acto
de
la comunicación, o
mensaje,
se
dan
necesariamenteestos elementos:
1),
el
emisor
(la
persona que emite o dirige
el
mensaje); 2),
el
receptor
(la persona que recibe o entiende el mensaje); 3),
el
signo
(asociación deun
significado
determinado a un significante determinado, previamente convenida
por
el
emisor
y
el receptor).
La
comunicación
humana
No
debemos pensar que
la
comunicación
sea
exclusiva
de
los seres humanos.Tam-bién
se
transmiten
mensajes
los
animales,
por
medio
de
gritos o de movimientos.Ya veces estos mensajes son de una gran precisión,
como
ocurre
con la especie dedanza con que
las
abejas
exploradoras indican a
sus
compañer;:.s
el
lugar eXact0donde han descubierto el néctar. Precisamente gracias a que los animales
se
comunican entre
si
existe también
en
ellos una forma
de
sociedad, en algunoscasos con cierta organización,
como ocurre
en
las
abejas o
en
las
hormigas. Peronunca estas sociedades animales alcanzan
el
desarrollo que
la
sociedad humana.
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