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La verdad es que no sé cómo empezar elpreámbulo para este quinto número, nisiquiera me han venido a la mente (comootras veces) miles de malas ideas. Ahoramismo sostengo en mi mano derecha unvaso preñado con dos cubitos y Jack Daniel's y en la izquierda un cigarro, mien-tras pienso en qué es para mí la poesíaobservo embriagado la danza que mantieneel humo con el oxígeno aún virgen y mepregunto acerca de los poemas que han lle-gado a nosotros.¿Cuál es el motivo de intentar reunir a estosmalditos hijos del anonimato bajo el ampa-ro de un mismo sueño, un sueño común ymercenario a partes iguales? Pero no apare-ce la respuesta, tan sólo me atacan los ver-sos que leo en este bar mal iluminado mientrasrecuerdo la sombría desnudez de la muerte.Ha sido tan duro y tan largo por parte de larevista caminar por el angosto camino de lacultura, que tan menospreciada como siempreamanece sólo a las mentes preparadas pararecibirla, que aún me pregunto si vale la penalo andado y si dejase contestar a mi cinismo lanegativa sería más que evidente. Pero aquí estamos, como cada vez que nos dejan, parahacer llegar un poco de luz a este bar, un pocode amor donde se requiera, consuelo donde ladesesperanza campa a sus anchas y toda estaamalgama de actos heroicos; tan sólo armadoscon versos, párrafos y trazos a carboncillo quehacen la lucha desigual pero apasionante.
http://elpicudoblanco.blogspot.comhttp://elpicudoblanco.blogspot.com
Dirección y maquetación
:
José Manuel Sanrodri
Subdirección y maquetación
:
Manuel Valero Gómez
Consejo de redacción
:
Pere Vicente Agulló, Antonio ZapataPérez, Miguel Salinas, Josep E. RicoSogorb y Eva María PalenzuelaMartínez.
Diseño de la Portada
:
Luis Martínez Tortosa.
Escritores
:
Rosa Regàs PagésCarlos ChaouenAntonio Zapata PérezJuan Carlos Céspedes AcostaJavier Perales ValdesFrancisco Lezcano LezcanoMa. Josepa Ribera VallèsManuel Valero GómezJosé Manuel SanrodriMiguel SalinasEva María Palenzuela MartínezAurora PintadoJaime Rodrigo Villanueva DonosoPere Vicente AgullóDimas Pardo LópezSaray Pavón MárquezJuan Antonio Guzmán PérezJenn Díaz RuizJaime Vicente Morera BalaguerAlicia Cora FernándezSoledad CruzRaúl AllaínDaniela Edith Gallardo ZderichKarina García AlbadizEverardo A. Torres GonzálezFrancisco J. Gómez R.Jose Esteve Rico SogorbAna Esmeralda Piña RÁngela Daniela Díaz RiveraNekane PerianesJesús Martínez MartínezWalther Espinal
Ilustradores
:
Josep Manel SánchezMarylina Torres OttadoSilvia Orozco Torres (Irilien)Ana Beatriz Reina RojasMarilen Pont FontRocio D. LimónDaniela Edith Gallardo ZderichRoger PereiraMaría T. Valenzuela EscalonaGloria MariñoRosana Demichelis LucenaRodrigo Javier MedranoMari Paz García CórdobaEva VazquezVictoriano Izquierdo RamirezIsabel Zapata IborraGregorio SánchezJosé Ramón Lorente SaezJesús Martínez Martínez
ISSN 
: 1887-973X
Patrocinio del Institut Municipal de Cultura 
:
Presentación Presentación 
M
IGUEL
S
 ALINAS
La
 
revista
 
de
 
expresión
 
creativa
 
en
 
la
 
cultura
 
decadente
 
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El Talento, la voz y el compromiso 
OSA 
EGÀS
P
 AGÉS
3
Cuando conocí a Paco Rabal, a finales de los años sesen-ta, ya era un personaje famoso que provocaba admira-ción cuando se lo reconocía en las calles o en cualquierotro lugar público. Recuerdo que los de la editorial SeixBarral habíamos ido a Madrid a presentar un libro o unautor o tal vez el programa de lanzamientos de aquelaño. Ytras el acto y la cena con los críticos, que se cele-bró como casi siempre en el Hotel Suecia, alguien nosllevó a un club de jazz, muy en boga por aquellos años.Íbamos en un grupo cinco o seis personas aunque yosólo recuerdo a Juan García Hortelano y a PepeCaballero Bonald. Nos sentamos a una mesa y pedimoscopas y de pronto lo vi, a Paco, en otra mesa con variosamigos. Tenía los ojos muy oscuros, nada original por-que así se los había visto también en todas las películasy en el teatro, pero en aquella penumbra el brillo de aza-bache se destacaba más sobre la luz opaca del local enaquella hora tardía. Mirada fina y aguda con que tomabanota de los que allí estábamos, mirada acerada y tierna almismo tiempo, cuando selevantó para saludar a Pepe y aotros de nuestro grupo que lehicieron un lugar. Pero antes desentarse se acercó a saludarmey yo, magnetizada por tener tancerca a un actor admirado perosobre todo a un hombre tanatractivo, me permití sonrojar-me aprovechando que la escasaluz no tendría en cuenta laintensidad del rubor. Aún así no le pasó inadvertida mi turba-ción, y sonrió. Me dio la manoo me besó, no lo recuerdo, por-que lo que ha permanecidoinalterable en la memoriaborrando todo lo que ocurrió enaquel instante fue la voz con laque tal vez quiso romper miazoramiento, o preguntarmequién era yo o más probablemente permitirse una bromaque no entendí, desbordada mi atención por el tono deesa melodía que se movía en los registros mágicos de unbarítono para acabar quebrándose despiadada e irónicacon el temple de un bebedor de cazalla.Pensando luego en aquel encuentro que acabó de madru-gada comiendo conejo asado en una alquería donde nosllevó Paco, seguía oyendo aquella voz como si nunca lahubiera oído antes, como si ese timbre insólito llevaraimpresa una veracidad que en el cine se me habría figu-rado mero doblaje, esa veracidad indefinible que recono-cemos en un concierto en directo aunque hayamos oídola canción o la música cien veces en disco, radio y tele-visión. Yasí fue a partir de entonces, nunca se modificóesa voz desgarrada y musical a un tiempo, que nadielograría imitar, original y personal y con el mérito aña-dido de adecuarse a los cambios que el tiempo iría impri-miendo en su figura, en su rostro, en su manera de deciry de hablar.Desde aquel lejano encuentro he visto muchas veces aPaco y lo he seguido en casi todas las películas que suextrema vitalidad fue acumulando en un curriculum quesorprende por la constancia, el compromiso, la calidad yla belleza. Sin olvidar la variedad de registros que utili-zó para interpretar personajes tan dispares. Nunca su vozchirrió como tampoco lo hizo la mirada de sus ojos dia-mantinos que se abrían paso en un rostro cambiante conla fuerza que da el coraje de querer decir en cadamomento lo que con la expresión se anticipa, y con lavoluntad del actor queescudriña y responde alque tiene enfrente, seahombre o paisaje, de-seo, conflicto, descala-bro o traición.Se puede defender queel talento se tiene o nose tiene, pero cuando,como en el caso dePaco Rabal, se ha sabi-do desarrollar esa chis-pa inicial que nada essin el esfuerzo, el tesóny la inteligencia, y ade-más se acomoda esetalento y la propia vidaal compromiso políticocon la valentía de andarcon él de la mano ydefender las ideas porlas que uno cree que hay que vivir, entonces sabemosque nos encontramos frente a un hombre que ha dado ala sociedad lo mejor de sí mismo, que esté donde esté,aunque sólo lo guardemos en la memoria, ocupa ya unlugar en la historia de su profesión y de su mundo quetendrá siempre el reconocimiento de expertos, amigos ypúblico, y lo que es mejor aún, que nos ha dejado a todoslos que de una forma u otra conocimos -y conocerán- suvoz, su talento y su palabra, el impagable regalo de suvida entera.
M
 ARÍA 
T
ERESA 
 ALENZUELA 
E
SCALONA 
OSA 
EGÀS
(P
REMIO
N
 ADAL
1994
 Y 
P
REMIO
P
LANETA 
2001)
 
C
 ARLOS
C
HAOUEN
4
Quédate ríosy que cesen los papagayos en sus tertulias,el cielo cambia y cambia,la mentirosa televisión.El tiempo lineal, erróneo, absurdo.Quédate árboles.El tiempo circular, cíclico, oriental.La adicción como salvación frenteal condicionamiento masivo.Yel terror del nacimiento y de la muerte.Coloretes para las míseras carasde la palabra, los eufemismos,los buenos modales.El tecnócrata esclavo, el ateísmocomo creencia, la fe sin rito,los gimnasios como salas de tortura.Los espejos del ego.Quédate aire.Los rayos del sol, con su natural retardo.Agua cuando llueve,silencio de luz en tu ventana,yo soy eva comiendo manzanasy un bosque de setas si te vienes.Quédate polvo.
 AVíctor Jara, una voz que no cesa.
Sé que tus manosse hicieron pájaros antes de la muerte.No supo el verdugolo imposible que fue matarte.Los asesinos no sabenque los cantores no necesitan la vozcuando el pueblo los canta.Dicen que en el estadio de Santiagopor las noches se escucha tu vozcantando "Te recuerdo Amanda"y una bandada de aplausoscruza la noche oscura buscando el alma.
Memoria contra el olvido Quédate ríos 
OGER 
P
EREIRA 
 J
UAN
C
 ARLOS
C
ÉSPEDES
COSTA 
C
 ARLOS
C
HAOUEN ES CANTAUTOR Y 
P
OETA 
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