IntroducciónEn América Latina, el comercio electrónico recién estádespertando: concita enorme atención, produce desvelo, y se habla de élcasi sin cesar. Pero lo cierto es que, a la hora de los hechos, se trata deuna realidad que recién comienza a explorarse.
Un estudio realizado por el Boston Consulting Group estima enU$S144 millones el volumen de ventas de productos y servicios
on line
para esteaño, de los cuales U$S 76,7 millones corresponden a
sites
latinoamericanos.Obviamente, Internet ha sido el
hábitat
casi obligado de las empresastecnológicas que fueron las primeras impulsoras del e-commerce. El comercioelectrónico es solo una parte del E-Business, al que se define como el generadorde un proceso de transformación integral de los negocios; por un lado, revoluciona
customer support;
por otro, involucra la reestructuración interna de la empresa ytransforma su relación con proveedores y distribuidores. Esto último se hacia antesa través de EDI (Electronic Data Interchange), que en parte fracaso porque noestaba al alcance de muchos; ahora solo hace falta una PC e Internet. Esasimplicidad permite avanzar en el sector Businnes to Businnes, integrando muchomas fácilmente a las Pymes. Aunque en algunos barrios aun suena a ciencia-ficción, el comerciopor Internet se puede graficar de manera sencilla: en vez de ir de compras a uncentro comercial, se compra desde el hogar. El vehículo es la PC y la forma depago es la tarjeta de crédito, que se ingresa por la pantalla.En pocos años, la PC podrá ser reemplazada por un televisorinteractivo o por aparatos portátiles. Pero la cuestión de fondos es lo que algunosespecialistas denominan el
cambio de paradigma.
Esto es, no salir de casa o delpaís para ir al colegio o a trabajar, y también para ir de compras.Por Internet se vende todo: esta el supermercado y también lalibrería. Se venden obras de arte y también se vende sexo. En otras palabras, el