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Suplemento 
Día 
Imagen: Jaime d'Angela
René RuedaCarlos OrtizRafael SolanoErik EscobedoOmar Delgado Jacinto ValtierraEduardo AñorveGuillermo Vega ZaragozaHugo César Moreno Hernández
XXX
del
 
 Amor 
17 de febrero de 2011Chilpancingo, Gro.
 
Chilpancingo, Gro., 17 de febrero de 2011
 
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D
irector
F
unDaDor
:
Manuel Domínguez Jaimes 
c
oorDinaDor
 
De
e
Dición
:
Carlos Ortiz
c
olaboraciones
Guilllermo Vega ZaragozaRené RuedaHugo César Moreno HernándezEduardo AñorveRafael SolanoJacinto ValtierraOmar Delgado
i
mágenes
Jaime d'AngelaRubén Iglesias
D
irector
g
eneral
:
Ulises Domínguez Mariano 
Directorio
Suplemento especial editado porTrinchera política y culturaChilpancingo, Gro.Altamirano No 5-A, Col. CentroC. P. 39000 Tel 747-107-95-25sem_trinchera@yahoo.com.mx
Como no quisimos quedar fuera del festejo del Día del Amory la Amistad, los masMorros nos sumamos a este suplementopara celebrar tan importante fecha para toda la humanidad,como una pequeña muestra del inmenso cariño que nos inspi-ran nuestros millones de lectores. A nosotros, como a cualquiermortal, también nos entusiasman mucho los peluches, los ositosnegros, los corazones –que se forman con las nalgas de ciertasdamas– y el chocolate –untado en sabroso cuerpo de mujer–.Si usted lector de estas gozosas páginas, la revista vaquera y el¡Alarma!, no sabe que regalar a su novia este 14 de febrero, yya le tiene un chorro de ganas, pero nomás no da entrada, lerecomendamos los siguientes regalitos.*La colección completa de de lascintas de culto de Nick Moreno,Rocco Siffredi, Ron Jeremy, PeterNorth, Nacho Vidal y John Colmes.*Una foto de nuestro verdaderoValentín… pero Trujillo.*La colección completa de los discos de LosBukis o Temerarios, junto con una almoha-da de peluche rosa, un corazón de chocola-te, un póster grandotote de un cupido y lapalabra LOVE en rojo. Me cae que todas lasmujeres se derriten con este detalle.*Usted también regálese algo, con-siéntase carajo: dispárele un implantede senos y nalgas a su novia para quequede así:*Si la relación va de picada, mejorcompre un crucero romántico para dospersonas a alguna exótica isla e invitea este primor:*Ya si la cosa está de la chingada y notiene a nadie, ni un perro que le ladre,pues mejor compre unas chelas, pon-ga las palomitas y rente una películaporno.Deseamos que se la pase súper...No es cierto, la verdad esperamos quetenga un mal día como nosotros cada14 febrero, que el tirano de nuestro di-rector y editor nos ponen a hacer cosasaburridísimas como éstas.
 
Chilpancingo, Gro., 17 de febrero de 2011
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Del amor y otrasideas erróneas
De qué hablamos cuandohablamos de amor? es eltítulo de un cuento y de unlibro del escritor norteame-ricano Raymond Carver. Y pareceuna pregunta digna de ser respon-dida en estos días, en los que lamercadotecnia nos ubica en “elmes del amor”, ya no sólo un día,el 14 de febrero, sino todo el mes.¿Quién que es no ha estadoenamorado? ¿Quién no sabe queel amor “es hielo abrasador, esfuego helado, es herida que due-le y no se siente, es un soñadobien, un mal presente, es un brevedescanso muy cansado”? ¿Que“es un descuido que nos da cui-dado, un cobarde con nombre devaliente, un andar solitario entrela gente, un amar solamente ser amado”? ¿Que “es una libertadencarcelada, que dura hasta elpostrero paroxismo; enfermedadque crece si es curada”, como loestablecieron los versos de Que-vedo?Pues sí. La palabra “amor”, ysus derivados, es, sin lugar a du-das, la más utilizada en los mediosde comunicación: en películas,canciones, revistas, libros, se-ries y telenovelas. Tal parece queno hay otro tema que preocupemás al ser humano. Pero cabríapreguntarse: si todos estamospreocupados por el amor, si a to-dos nos interesa amar y ser ama-dos, ¿por qué hay personas queno se sienten amadas o, aún peor,incapaces de amar, a los demás ya sí mismos? Es decir, ¿por quéhay personas infelices porque notienen amor en sus vidas?En principio, aventuro unahipótesis: se debe a dos ideaserróneas acerca del amor, amplia-mente difundidas y reforzadas por los medios de comunicación, lafamilia y las relaciones sociales; asaber, primordialmente:
1) “El amor lo justica todo”.
Esta idea es una de las másasumidas y puede hacer que laspersonas padezcan sufrimientosatroces y experimenten decepcio-nes y frustraciones sin límite. Ennombre del amor se cometen lastonterías más inimaginables, por ejemplo, que muchas mujeres so-porten a un patán por pareja, quelas insulta, las sobaja e inclusollega a golpearlas y hasta matar-las. Por esta idea errónea de que“el amor todo lo soporta”, muchaspersonas toleran que sus hijos yparientes más queridos les faltenel respeto, sean irresponsables yhagan fechorías, pues “el amor esciego”.Véase cualquiera de las tele-novelas de cualquier época (todasson iguales y su premisa es lamisma): la protagonista (general-mente bella, buena, sin malicia yevidentemente tonta) se enamoradel galán (guapo, de buenos senti-mientos y también evidentementeafectado de sus facultades men-tales). El personaje de “el malo” o“la mala”, el antagonista, hará loinimaginable para impedir que lapareja consuma su amor y sea fe-liz, cometerá maldades y feloníassin límite para hacerles la vida im-posible. Los tórtolos, por su parte,son incapaces de darse cuenta detodo lo que se trama alrededor deellos, son buenos y también bienintenciones, rayando en la imbe-cilidad. El malo, sin embargo, noes malo nomás porque sí, tambiénquiere ser amado, pero por algunarazón no lo ha logrado (no se haganado el amor), pero si alguien lo
quisiera no sería tan malo. Al n de
cuentas, todos deseamos amar yser amados. El amor redime todoslos errores y todos los pecados. Y
todas las estupideces. Y al nal –nos dicen– el amor siempre triunfa.
Estas son las ideas a las quemañana, tarde y noche un gransegmento de la población estáexpuesto, razón por la cual termi-na por creer y asumir que así es,que así debe ser, que el amor eslo más importante, que el amor lo
 justica y lo perdona todo, que si
las cosas se hacen en su nombre,
al nal se obtendrá la recompensa
tan deseada por todos: el AMOR.
Todo esto –lamento tener que
informarles a ustedes por este me-
dio, queridos lectores– son puraspatrañas. El amor no lo justica
todo. Sí, en efecto, es una partesustancial de la vida de los sereshumanos, pero el miedo a no tener 
amor o a perderlo no justica atro
-cidades ni estupideces ni accionesirresponsables. Vivimos rodeadosde mensajes que nos inculcan quesin amor no somos nada, que novalemos nada sin él, que somosmenos que piltrafas. Y no es así.
El amor –lamento contradecirlos,
señores poetas y escritores de
canciones populares– tiene como
eje inicial principalmente del amor a sí mismo. Alguien que, en princi-pio, no se ama a sí mismo, que nose acepta como es, con sus cua-lidades y defectos, es incapaz dedar amor y, por ende, siente que nomerece ser amado.Esto nos lleva la siguiente ideaerrónea acerca del amor:2) “El amor se conquista”. Paraser amado, se dice, hay que ha-cerse merecedor de ese amor. Esdecir, hay que ser de determinadamanera y hacer determinadas co-sas para que el otro nos ame. No
es suciente con ser simplemen
-te como uno es. Hay que ser algomás a lo que en realidad se es paramerecer el amor. Hay que ser bello,esbelto, deseable (sobre todo en elcaso de las mujeres) y ser exitosoen términos económicos y materia-les (sobre todo en el caso de loshombres). Si se es feo y pobre, lasposibilidades de alcanzar el amor disminuyen estrepitosamente. En-tonces, si no se tiene la suerte deheredar genes que nos permitan ser guapos, es obligatorio esmerarse enalcanzar el éxito, en “ser alguien”,en triunfar, para merecer las prefe-rencias de la persona amada.La música popular mexicanaestá llena canciones de despecha-dos, de rechazados por la pareja, dehombres y mujeres que reclaman nohaber sido valorados, que los handespreciado y los han abandonadopor otro. Y, como corolario, se lan-zan a la bebida para soportar su do-lor. He ahí todo un género: el bole-ro. O las canciones de nuestro máscelebrado compositor, José AlfredoJiménez; de nuestros más celebra-dos cantantes, como José José, omás recientemente de la multitud degrupos norteños, de banda o de la“onda grupera”. Pensemos en can-ciones como “Mi razón” de la SonoraSantanera: “Aquí estoy entre bote-llas, apagando con el vino mi dolor,celebrando a mi manera, la derrotade mi pobre corazón. Y si acaso yainconsciente, agobiado por los hu-mos del alcohol, no me culpen si legrito, si entre lágrimas le llamo, todotiene su razón”.Evidentemente, esta idea deque “el amor se conquista” tambiénes errónea. Es cierto, hay muchode biológico en lo que hemos dadopor llamar amor, y que en realidades puro instinto: la perpetuación dela especie. Las hembras buscan almacho que les garantice, ademásde buenos y variados genes, elmantenimiento y la protección de laprole. Y el macho, por su parte, bus-ca una hembra que sea depositariade su herencia genética. Esto, queen el resto de las animales siguesiendo tan claro y elemental, en laespecie humana se ha complejizadoa tal grado, gracias a la evolución y,sobre todo, la cultura, que ha dadolugar a conductas y comportamien-tos variados y extravagantes, como
regalar ores y chocolates, escribir 
poemas, tatuarse el nombre de laamada en un brazo o poner a sunombre una mansión de millonesde dólares.Es evidente que en la actuali-dad estamos viviendo un radicalcambio de roles en la sociedad,que está transformando la so-ciedad y sus instituciones, sobretodo la familia. La gran mayoríade las mujeres ya no respondenal estereotipo tradicional, aquelen el que estaban supeditadas ala voluntad y los caprichos de loshombres. Cada vez más son lasmujeres que trabajan, se gananla vida por sí mismas, ocupanpuestos de responsabilidad a to-dos los niveles; destacan en losnegocios, la ciencia, las artes ylos deportes, y además son cabe-za de familia. Y ante esta nuevarealidad, inevitable, los hombreshemos tenido que cambiar nues-tra forma de entender y relacio-narnos con el género femenino,viéndolas cada vez más comoiguales en derechos y obligacio-nes, y no como subordinadas ala voluntad masculina. Es decir,verlas como compañeras, comouna verdadera pareja, y no comoun objeto de deseo que requiereser “conquistado”. Y la principalforma de relación entre los seres
humanos es, como lo denió Só
-crates hace casi dos mil quinien-tos años en la Grecia clásica, elamor, que consiste fundamental-mente en lo siguiente: en “desear que la persona amada sea lo másfeliz posible”. ¿Y cómo puedo ha-cer que el otro sea feliz, si yo nolo soy en principio?He ahí el principal argumentocontra estas dos ideas erróneasacerca del amor: para amar, pri-mero hay que amarse uno mis-mo. Si se antepone el amor alotro por encima del amor a unomismo, se está cometiendo unerror: no puede aceptarse nadapor encima del amor a uno mismo(y aquí ya algunos podrán discu-tir si el amor a dios o lo que sea,pero no es el tema de este artícu-lo). Y por la misma razón, el quequiera amarnos debe aceptarnoscomo somos, con nuestras virtu-des y defectos, pero sobre todo,puede amarnos porque somosfelices, porque estamos felicescon lo que somos y, por lo tan-to, podemos dar y prodigar amor.
De otra forma –me temo que esnecesario reconocerlo–, es casi
imposible.
A
¿
Guillermo Vega Zaragoza

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Franz Romanleft a comment

muy buena