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20-02-11 - En Defensa de La APPU

20-02-11 - En Defensa de La APPU

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Published by William J Greenberg
Los que critican a la APPU, ¿tienen un plan mejor? ¿Están dispuestos a amanecerse en reuniones y, desde abril del año pasado, a trabajar horas largas todos los días incluyendo los sábados y los domingos, como conocemos muy bien hace esta directiva que tan fácilmente se critica? ¿Están disponibles para hablar con los líderes estudiantiles o con oficiales de la policía, o con los administradores de la universidad a cualquier hora que sea necesario, aún de noche, en un intento de promover la paz institucional?
Los que critican a la APPU, ¿tienen un plan mejor? ¿Están dispuestos a amanecerse en reuniones y, desde abril del año pasado, a trabajar horas largas todos los días incluyendo los sábados y los domingos, como conocemos muy bien hace esta directiva que tan fácilmente se critica? ¿Están disponibles para hablar con los líderes estudiantiles o con oficiales de la policía, o con los administradores de la universidad a cualquier hora que sea necesario, aún de noche, en un intento de promover la paz institucional?

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En defensa de la APPU
 por Diane Accaria y Rodolfo Popelnik  | 20 de Febrero de 2011 | 12:01 pm – 4 Comments y 1 ReactionFoto por Ricardo Alcaraz, de Diálogo DigitalCoincidimos parcialmente con el doctor Carlos Pabón quien escribe en su ensayo
Fungir comodocentes
que la estrategia de los profesores debe de poder “enfrentar esta crisis en toda sucomplejidad” y “a largo plazo”. ¿Pero que hacemos con el
ahora
? Desconocemos si el queridocolega se percató, pero el 9 de febrero fue el día de mayor violencia en nuestro recinto, y fue undía que comenzó con una reservada satisfacción porque los profesores estaban dando clases, peroa eso del mediodía los estudiantes no pudieron transportarse a esas clases sin enfrentar el horror.En esos días, a pesar de muchos pensar que era una locura reunir sus clases en un recintoabrumado por robocops inflados de esteroides anabólicos cuya mera presencia causa un nudo enel estómago y, mientras la policía regular tomaba como suyo y con naturalidad absoluta losespacios normalmente utilizados por los estudiantes (la placita de la Escuela de Comunicación,los pasillos y hasta la entrada a los baños de la Escuela, entre otros), la APPU en ningúnmomento solicitó que nos mantuviéramos afuera, sino todo lo contrario. Su llamado fue a dar clases y a utilizar estrategias imaginativas concebidas por la organización para continuar connuestra labor docente
bajo protesta
por la presencia de la policía, y por la demencia de una ley demordaza en el recinto que significó, hasta hace solo unos días, que la mera reunión de profesoresconstituía un delito.
 
Arresto de estudiante el 9 de febrero. Foto por Ricardo Alcaraz de Diálogo DigitalEl 9 de febrero sucedió lo que se sabía que iba a suceder en cualquier lugar “bajo asedio”— sedesató el infierno.Varios estudiantes
no-huelguistas
nos escribieron ese día angustiados, algunoshasta arrestados y golpeados por efectuar la sencilla tarea de cruzar esa calle en mal momento, o por salir de la biblioteca Lázaro hacia sus respectivas facultades cuando no debieron. Sinquererlo, se encontraron en una vorágine de macanazos, gritos, atropellos, pintura, y sangre.Muchos caminaban hacia ese salón de clases que el doctor Pabón urge que se debe de reclamar.Pero, ¿qué le decimos a un estudiante que entra a un salón con el cuerpo y el alma rota? Sireunirlos afuera constituía—nos decía la Administración—una falta a la reglamentaciónuniversitaria, el 9 de febrero demostró que reunirlos adentro constituía una falta moral y un lapsoa la sensatez y a la prudencia.Mientras la rectora se encerraba en su oficina ese día nefasto, la directiva de la APPU se mantuvo por varias horas esperándola para reunirse con ella. No vimos ahí al doctor Pabón, ni a tantosotros que aplauden su ensayo porque comparten esta retórica de que “la APPU no nosrepresenta”. Tampoco los vimos reuniéndose esa noche con el presidente José Ramón de laTorre, logrando un momento de humanismo que le costó el puesto. La APPU sí decretó un paroese día fatídico por 24 horas al que se unió la HEEND, y lo hizo
 porque tenía que hacerlo
;mantenernos al margen de esa violencia desquiciada era buscar una muerte segura y eso ya lohemos vivido. ¿
 Deja vu
? —no exactamente, porque hasta ahora se ha evitado esa muerte, yademás se logró movilizar a 15,000 personas en la marcha
Yo amo la UPR
que obviamentecontribuyó a que el gobernador Fortuño atendiera el reclamo de “afuera la policía”. La APPU nosolo avaló esa marcha; la ayudó a organizar. ¿Quiénes, entre los que critican, se involucraron eneste esfuerzo? Está probado que la unión y la solidaridad son mecanismos sencillos quefuncionan. Por más que se prefiera ‘teorizary debatir sobre qué hacer, el momento recaba el
 
apoyo a la APPU, que no es lo mismo que aceptar acríticamente sus posturas. Pero un ataquecomo el que el doctor Pabón presenta es cuando menos, mezquino.Decir que laAPPUno nos representa es desconocer que la APPU
 sí 
representa aaproximadamente el 50% de los docentes en este recinto y cuenta con sobre 800 miembros anivel del sistema de la UPR. Tiene una larga historia de atender y defender nuestra universidad ya sus docentes cuando así se requirió desde su fundación. No olvidemos quiénes han estadoligados a ella—grandes maestros quienes lucharon antes que nosotros por una mejor universidad,como Margot Arce de Vázquez, Rubén del Rosario, Arturo Meléndez, Sylvia Rivera Viera, LuisManuel Díaz Soler, Arcadio Díaz Quiñónez, George Fromm y Manuel Maldonado Dennis, por mencionar algunos. Más allá de la Junta de Directores de turno, está la importancia y latrascendencia de la organización. Puede que en algún momento dado tengamos discrepancias conalgunas decisiones tomadas, pero cuando ello sucede, así lo expresamos en nuestras reuniones yasambleas. Lo que no haríamos es abandonar la representación organizada que la APPU ofrece, ymenos en momentos de crisis como el presente. Es nuestro ‘Colegio de Abogados’ y ahora hayque decidir si “somos de esa clase” o no. Cada boletín que hemos recibido en los últimos mesesmuestra una gesta formidable.La APPU
utiliza todos sus recursos
para atender el día-a-día de las múltiples injurias que losdocentes confrontan, como son los ‘informes de asistencia’ que se requiere llenemos diariamente,o las cartas amenazantes hacia los profesores que han concedido “demasiados” incompletoscuando ello es producto de la inestabilidad que la propia administración creó. Se ocupa deentender y explicar el nuevo plan médico que nadie sabe qué cubre, ni a qué costo. Atiende elreclamo de los docentes sin plaza, el de los programas en “pausa”, la cesantía de los profesoresen contratos de servicio, el reclamo del cupo en clases especializadas, el cierre de programas, …la lista es larga y a veces uno se pregunta cómo pueden enfrentarlo todo, pero lo hacen.Los que critican a la APPU, ¿tienen un plan mejor? ¿Están dispuestos a amanecerse en reunionesy, desde abril del año pasado, a trabajar horas largas todos los días incluyendo los sábados y losdomingos, como conocemos muy bien hace esta directiva que tan fácilmente se critica? ¿Estándisponibles para hablar con los líderes estudiantiles o con oficiales de la policía, o con losadministradores de la universidad a cualquier hora que sea necesario, aún de noche, en un intentode promover la paz institucional?En momentos donde los recursos institucionales disponibles para viajes a
 
congresos yactividades de mejoramiento profesional son casi inexistentes, y mientras se requiere atender lourgente, la APPU sigue apoyando económicamente a sus miembros mediante dos convocatoriasanuales. También auspicia actividades académicas como conferencias y presentaciones de libros.Ofrece servicios legales en asuntos laborales a su matrícula y defiende los mejores intereses de launiversidad ¿Quién más lo hace?

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