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El Origen Químico de la Vida

El Origen Químico de la Vida

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En al Año Internacional de la Química 2011, la revista digital eVOLUCION, de la Sociedad Española de Biología Evolutiva (SESBE) publica el presente artículo de Rafael Andrés Alemañ Berenguer
En al Año Internacional de la Química 2011, la revista digital eVOLUCION, de la Sociedad Española de Biología Evolutiva (SESBE) publica el presente artículo de Rafael Andrés Alemañ Berenguer

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- 5 -
La pesadilla de Darwin: el origen de la vida
Rafael Andrés Alemañ Berenguer
 
Depto. Ciencia de Materiales, Óptica y Tecnología Electrónica, División de Óptica, UniversidadMiguel Hernández, Grupo de Biomateriales, Avda. Universidad, s/n. Edif. Torrevaillo 03202-Elche (Alicante). E-mail: raalbe.autor@gmail.com
 
RESUMEN
En tiempos de Darwin, el origen de los primeros organismos vivos se reveló como una de las principalesdebilidades de la naciente teoría de la evolución biológica. A falta de conocimientos suficientes, los coetáneosdel gran naturalista inglés fueron incapaces de dar una respuesta siquiera plausible al enigma, lo que inspiróuna íntima y viva insatisfacción en el creador de la teoría evolutiva. Si bien el propio Darwin avanzotentativamente algunas posibles respuestas al problema, hoy día disponemos de datos y modelos mucho mejor establecidos para abordar la cuestión.
eVOLUCIÓN 6(1): 5-15 (2011).
 
Palabras Clave
: Biomoléculas, Química Prebiótica, Origen Químico de la Vida.
INTRODUCCIÓN
Desde que Pasteur, en la segunda mitad delsiglo XIX, desacreditase definitivamente la ideade la generación espontánea, los científicos sevieron enfrentados al reto de explicar la apariciónde los organismos vivos en términos de las leyesnaturales estipuladas por la física y la química.Los primeros defensores de la evolucióndarviniana eran muy conscientes de las conse-cuencias lógicas a las que conducían sus propuestas. Si todos los seres actualmente vivosdescienden por transformaciones graduales deancestros menos complejos, ¿cómo se dio laaparición de los organismos primigenios? Odicho con otras palabras, ¿qué procesos naturales pueden explicar la transición desde el mundoinerte a la materia viva? Darwin mismo no dejóde plantearse este profundo interrogantes, aunqueno tardó en comprender que –tal como sucedíacon los mecanismos de la herencia genética– lasciencias de su tiempo no contaban con los mediosnecesarios para aventurar una respuesta.El escenario para el inicio de la vida que nos propone la mayoría de los textos actuales, secorresponde con un planeta Tierra cuya edadrondaría los cuatro mil quinientos millones deaños, aquejado por una intensa actividad geoló-gica de inusitada violencia y sin capa de ozonoalguna que le protegiese de las radiacionessolares o cósmicas. Con este telón de fondo tuvolugar la aparición de la vida a lo largo de unaserie de etapas, sugeridas en la década de 1950 por el bioquímico ruso A.I. Oparín y su colega británico J.B.S. Haldane. De acuerdo con la teoríade Oparín-Haldane, la radiación solar ultravioletaalcanzaría sin demasiadas dificultades la super-ficie terrestre y provocaría multitud de reaccionesquímicas entre las moléculas de agua, anhídridocarbónico y amoniaco, presentes en la primitivaatmósfera reductora –sin oxígeno– de nuestromundo (Oparin 1980).Faltando oxígeno atmosférico que los destru-yese por oxidación, los compuestos formados deeste modo (cianhídrico, cianógeno, aldehídos,tioles) se verían arrastrados hacia el mar por efecto de las lluvias, concentrándose en su seno.El proceso continuaría hasta que, en palabras del propio Haldane, “los océanos primitivos alcanza-ran la consistencia de un caldo caliente ydiluido”. La expresión referente a este estado quemás fortuna hizo se debe a Oparín, que lo calificóde "sopa orgánica primordial" o "sopa primige-nia".En una segunda etapa las moléculas simplesalmacenadas en los mares se irían transformandoen moléculas más complejas -aminoácidos,azúcares, ácidos grasos- aunque permaneceríantodavía como monómeros. A continuación lasopa prebiótica se espesaría por acción de agentescondensadores o mediante calentamiento yevaporación. Así, los monómeros se conviertenen polímeros, cadenas moleculares de la clase delos polipéptidos y los polinucleótidos. Estos polímeros lograrían adquirir en algún momento propiedades auto-reproductoras y aislarse delmedio circundante por medio de una capa demoléculas grasas, precursora de las actualesmembranas celulares.
Fig. 1.
J. S. Haldane y A. I. Oparin.
 
R. A. Alemañ Berenguer 
 – Origen de la vida
- 6 -
Más tarde, hace unos tres mil quinientosmillones de años, surgieron los primeros organis-mos unicelulares semejantes a los microbiosactuales. Los más afortunados entre ellos desarro-llaron la facultad de utilizar la energía de losrayos del sol para sintetizar compuestosorgánicos que les eran útiles, función ejecutadahoy por las plantas y ciertas bacterias bajo elnombre de "fotosíntesis". Y, dado que la fotosín-tesis desprende oxígeno, esta circunstancia causóla gradual conversión de la atmósfera terrestre dereductora a oxidante (provista de oxígeno), propiciando de esta manera las futuras fases deldesarrollo biológico en el planeta.
La “charca de Darwin”
Sinceramente preocupado con el asunto,Darwin había sugerido ya un escenario verosímil para el origen de la vida en una carta a un amigofechada en 1871. Allí, el científico británicocomentaba:“Se ha dicho a menudo que la totalidad de lascondiciones necesarias para la formación del primer organismo vivo son las que presenciamoshoy día y no pueden haber sido otras que lasactuales. Sin embargo, si pudiéramos concebir (¡ycuan gran suposición implica ese “si”!) la posibilidad de la formación química de uncompuesto proteico, en algún estanque cálido y pequeño, que contuviera toda clase de salesamónicas y fosfóricas, que recibiera luz, calor,electricidad, etc., compuesto que una vezformado podría sufrir otros cambios posterioresde mayor complejidad, en las condicionesactuales ese material sería devorado o absorbidoal instante, lo cual no habría sido el caso previamente a la formación de los primeros seresvivos”.Esta genial intuición de Darwin aciertadoblemente en plena diana: en primer lugar,destaca el hecho de que la génesis abiótica de los primeros compuestos biológicos se habría dadoen el marco de unas condiciones fisicoquímicasespecialísimas e irrepetibles que la distinguen dela generación espontánea desterrada por Pasteur,condiciones que la propia aparición de la vidaacabaría modificando.Por otra parte, el fragmento anterior proponeuna imagen posible del modo en el que ésta pudohaber sucedido. A raíz de las propias palabras deDarwin, esta hipótesis recibió el nombre de"modelo del estanque" o "de la charca". Lasventajas de este modelo son patentes encomparación con las de un océano convertido ensopa primigenia. En un espacio de menoresdimensiones como es la charca, las moléculasorgánicas simples originadas por síntesis naturalse hallarían más concentradas, facilitándose asílas reacciones químicas y las interacciones entreellas.En un estanque darwiniano resultaría muchomás sencilla la acción de agentes deshidratadoresque catalizasen la condensación de moléculasorgánicas con desprendimiento de agua, encomparación con un medio como es el océano,donde la presencia ubicua del líquido elementodificultaría una reacción reversible en la que el paso crítico es justamente uno en el que sedesprende agua.La objeción de que en un pequeño estanque podrían darse menos combinaciones al azar entrelas moléculas prebióticas, disminuyendo la probabilidad de formación de compuestos bioló-gicamente interesantes, queda compensada por la presencia más que probable de catalizadoresminerales como las arcillas ya citadas. Estosactivarían la creación de sustancias que preci-sarían de tiempos muchísimo mayores paraaparecer fortuitamente.En virtud de cuanto se ha dicho, la hipótesis deque las primeras moléculas biológicas pudieronhaber aparecido en sistemas acuosos de pequeñasdimensiones comparados con los mares (panta-nos, charcas, microlagunas) pero cercanos aestos, que poseyendo unas características físicas yquímicas adecuadas albergasen una cantidadsuficiente de moléculas orgánicas sencillasformadas abióticamente, ha sido denominado"modelo de la charca", por su sencillez, utilidad y potencia explicativa (Follmann y Brownson2009, Pereto et al. 2009).
Fig. 2.
Esquema elaborado por Darwin en 1837 para representar el arbol de la vida.
 
R. A. Alemañ Berenguer 
 – Origen de la vida
- 7 -El experimento de Miller y Urey
Los experimentos efectuados en 1953 por Stanley L. Miller y Harold C. Urey, de launiversidad de Chicago (Miller 1953; Miller yUrey 1959), supusieron el primer paso en unalínea de investigación antes reservada a la puraespeculación teórica.. En dichos experimentos setrató de simular las presuntas condiciones atmos-féricas de la Tierra primitiva a fin de descubrir sien tal situación era posible inducir la formaciónde moléculas orgánicas a partir de gases simples.En efecto, suministrando descargas eléctricasintermitentes como chispas de alta tensión (simu-lando así el efecto de los rayos de tormenta) a unamezcla de hidrógeno, metano, amoniaco y agua,Miller y Urey obtuvieron aldehídos, ácidoscarboxílicos y aminoácidos.Otras experiencias de este tipo fueron llevadasa cabo por varios equipos de investigadores,como el del español Juan Oró en Texas, MelvinCalvin en Berkeley o Edward Anders en Chicago,con iguales o mejores resultados. Según el casose variaba la mezcla inicial de gases (añadiendomonóxido y dióxido de carbono junto con nitróg-eno molecular), la temperatura (hasta 900ºC) o lafuente de energía (irradiación radiactiva o UV).Con ello se llegaba a obtener, no sólo los veinteaminoácidos básicos de todas las proteínas y lascuatro bases nitrogenadas de los ácidos nucleicos,sino también azúcares y grasas.Sin embargo, en los últimos años esta clase deexperimentos se ha visto sometida a penetrantescríticas en lo tocante a su relación con el origenquímico de la vida. Nadie duda de que las pruebas fuesen correctamente practicadas, pero síse cuestiona que sus resultados posean auténticarelevancia para el problema que inspiró surealización. Veamos a continuación algunas deestas críticas.En primer lugar se señala que el tipo decompuestos químicos aparecidos y su concentra-ción, depende críticamente de las condiciones dereacción que el experimentador impone desde el principio. Es un hecho que Miller ensayó dosdisposiciones de su montaje experimental previa-mente a la consecución de los resultados apeteci-dos. Por si fuera poco, sólo se lograron dosaminoácidos (la glicina y la alanina) de entre losveinte necesarios para la constitución de pro-teínas, y ello en concentraciones respectivas de2,1 y 1,7 %. A estos se añadieron después otrosdos aminoácidos bióticos, el ácido glutámico y elaspártico, pero en cantidades todavía muchomenores. El resto de las sustancias orgánicasobtenidas, o bien se depositaban como un residuoalquitranoso inanalizable, o bien se presentabancomo moléculas de importancia biológica indi-recta en concentraciones irrisorias.La controversia rodea también la composiciónde la atmósfera primigenia, que por sí solaconstituye una variable crucial en la significaciónde los experimentos. Hasta los años sesenta losestudiosos se hallaban persuadidos de que talcomposición era predominantemente reductora, yen esa convicción prepararon Miller y Urey sucélebre experiencia. Empero, a juzgar por losmodelos geológicos recientes que atribuyen laformación de nuestra atmósfera a la desgasifi-cación de los volcanes, el muestreo de loscomponentes gaseosos de las emisiones volcáni-cas revelan una proporción hidrógeno-dióxido decarbono inferior a uno (es decir, mayor cantidaddel último que del primero). Ello resulta crucial para la interpretación de estas experiencias, pues,como Miller comprobó posteriormente, bajo estesupuesto tan solo se producen trazas de glicina yningún otro aminoácido. Es difícil exagerar laimportancia de este punto para la hipótesis deOparín-Haldane, la cual exige una atmósferamarcadamente reductora como prerrequisitoesencial para el origen espontáneo y la evoluciónquímica de la vida.
Fig. 3.
Esquema experimental utilizado por Miller y Urey.
Fi. 4
. S. Ure C. Miller.

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