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La URSS

La URSS

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Published by Pablo Toro F
Texto que aparece en el sitio de la Fundación Andreu Nin
Texto que aparece en el sitio de la Fundación Andreu Nin

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Categories:Types, Research
Published by: Pablo Toro F on Feb 22, 2011
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01/31/2013

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1.Preámbulo
(1) La cuestión rusa o, dicho en términos más precisos, la naturaleza de clase del Estado ruso,ha venido siendo al correr de los años –particularmente en estos veinte últimos- la piedra detoque en las discusiones internas y públicas de las organizaciones, grupos y grupitosrevolucionarios. Mas lo que antaño era mera discusión teórica, de importanciaestrictamente ideológica y a largo plazo por así decirlo, se ha convertido ahora en algo tanfundamental e insoslayable que puede afirmarse rotundamente que deslinda sin equívoco posible las posiciones políticas. Y no sólo políticas. Las condiciones en que se ha afirmadoel expansionismo soviético –reflejo tanto de las contradicciones existentes entre la URSS yel resto del mundo, como de la evolución interior de la URSS misma- ofrecen materialesque permiten emprender desde un ángulo enteramente nuevo y con perspectiva mucho másgrande, el examen del problema ruso. En efecto, la segunda guerra mundial ha cambiadoradicalmente no sólo la situación internacional y las relaciones de fuerza entre losdiferentes países, sino los aspectos mismos de la cuestión rusa; al final de la misma, la burocracia estalinista apareció como habiendo desbordado los cuadros naturales de laUnión Soviética, convirtiéndose en fuerza dominante en una docena de países limítrofes, enlos que ejerce el poder de manera directa o indirecta. La cuestión de la URSS ya no es sólola cuestión de la URSS.Hoy día nadie puede ser, como acontecía en el pasado, partidario de aquella entoncesintrascendental consigna de la defensa de la URSS sin que esto deje de acarrear laaprobación más o menos tácita, o al menos un sostén confesado o no de la política exterior rusa, así como del sistema de explotación inhumano imperante en la URSS con su secuelade terror y de totalitarismo, que como muy bien dijo Trotski era la característica delrégimen ruso mucho antes de que la expresión nos viniese de la Alemania hitleriana; estemismo sistema de explotación es el que actualmente rige en todo el llamado glacissoviético, sometido a la URSS tanto política como económicamente. De nada sirven, pues,las extorsiones teóricas o seudoteóricas de ciertos casuistas, ni menos aún los distingos delos que, al ejemplo de los trotskistas, hablan de un sostén crítico. La realidad social,insoslayable e imperativa, no deja lugar para los pedagogos que quisieran comportarserespecto al estalinismo como dicen que Francisco de Asís se comportaba respecto al lobo,al hermano lobo. Tratar de llevar al estalinismo al buen camino, a la vía revolucionaria einternacionalista; ofrecer día y noche gratuitos consejos de buena conducta con unainocencia virginal y esforzarse en facilitar su tarea -su criminal tarea, añadamos para ser más justos y concretos- a cambio de que permita escuchar algún que otro sermónfranciscano, todo esto sería verdaderamente cómico si en el fondo de las cosas no resultasetrágico. Trágico porque se trata del destino inmediato y futuro de la clase trabajadora y delsocialismo. El estalinismo, según otra frase feliz de Trotski, es la lepra de la URSS y lasífilis del movimiento obrero internacional. Pues bien: la lepra y la sífilis no se curan concataplasmas caseras y buenos consejos, por más que nos lo afirmen ciertos curanderostrotskistas y otros. Resumiendo sobre este asunto: la defensa de la URSS supone en laactualidad ni más ni menos que ir a la cola del estalinismo en no importa qué país y en noimporta qué situación. Nuestro Partido, el POUM, dada la heterogeneidad de sus componentes en el momento dela fusión de lo que hasta entonces fueron Bloque Obrero y Campesino e Izquierda
 
Comunista, adoptó en sus primeros tiempos una posición un tanto empírica, aunque noobstante resultaba bastante clara. En medio de la desgracia que supuso la intervención rusaen España –Moscú apuñaló la revolución española antes que el propio franquismo-, esaintervención hizo que los militantes del POUM y no sólo del POUM aprendiesen en la práctica durante aquel periodo de 1936 a 1939 infinitamente más que otros lograronaprender en veinte años de discusiones teóricas y casi siempre bizantinas. El más miope denuestros compañeros pudo ver y constatar inequívocamente que la URSS no era el paísaquel que encerrado en sus fronteras se empeñaba en desentenderse del resto del mundo para construir el socialismo de acuerdo con la teoría de Stalin; país que decía partir de larealidad y posibilidades rusas para lograr establecer el socialismo en un solo paísabandonando el resto de la clase obrera mundial a su sola suerte y sin otra misión quedefender a la URSS en caso de agresión capitalista. Esa experiencia nuestra no fue jamásolvidada, porque no podía serlo, y al pasar la frontera camino del exilio llevábamos todosen el macuto una posición definitiva respecto al estalinismo y al régimen de la URSS (2). Hechos más recientes y por lo tanto innecesariamente recordables no hicieron sino reforzar esa actitud nuestra. Por otra parte, recordemos que el POUM se formó en lucha contra elestalinismo y que contra el estalinismo y la URSS defendió la revolución española en unalucha política de todos los días y hasta de todas las horas, lucha en la que sacrificó a susmilitantes e incluso a sus dirigentes. El POUM cuenta con méritos más que suficientes paraostentar un consecuente y límpido antiestalinismo. No es de ahora que es antiestalinista; lofue siempre. Y ese antistalinismo nuestro no lo es por reacción social -la aclaración huelga,indudablemente- sino por socialistas revolucionarios. Nadie puede ponerlo en duda.La burocracia estalinista y la legión de lacayos que a sus órdenes ofician de escribas, nodejan de explotar el hecho verídico e innegable de que no pocos antiguos comunistasembarcados sin vergüenza ni temor –aunque tal vez con más temor que vergüenza- en elanticomunismo made in USA, han terminado por hacerse los abogados interesados de lareacción burguesa. Y, en consecuencia, una de sus expresiones más repetidas es la de quefuera del partido, es decir, fuera del estalinismo, no existe salud posible, especie deexcomunión a priori con la que tratan de reforzar la fe de sus adeptos, lo mismo que el cleroasusta a sus fieles descarriados o prestos al descarrío con las abrumadoras descripciones delinfierno. Pero no estará de más el señalar igualmente que bastantes antiguosrevolucionarios, embarcados también sin temor ni vergüenza –sin duda, asimismo, conmenos vergüenza que temor- en el estalinismo han terminado por convertirse en vulgaresverdugos de la clase obrera. Recordemos a los faltos de memoria y a los que ignoran un pasado todavía reciente, que al formarse el POUM hubo una pequeña e intrascendentalescisión, la de los Colomer y demás congéneres, que tuvo por base la actitud tomadarespecto a la URSS y al estalinismo. No fue casual ni mucho menos que todos aquellosindividuos, que se alejaron de nuestro lado para asentar sus posaderas en el campoestalinista, fuesen los primeros en ser los brazos ejecutores de la represión llevada a cabocontra nuestro Partido a partir de junio de 1937. La defensa incondicional de la URSS y elamancebamiento con el estalinismo obliga, cuando la ocasión se presenta, a desempeñar el papel de policía y hasta de verdugo respecto a antiguos camaradas de lucha.En consecuencia, nuestra actitud respecto al estalinismo y respecto a la URSS debe partir de consideraciones distintas a las meramente psicológicas o dictadas por oportunismoscircunstanciales, sin tener en cuenta más que una sola y única cosa: la realidad intrínseca

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