llos del obierno y llevado a la cár-cel, como se merecen? ¿Por qué losha auantado?La razón es sencilla: porque unapandilla que se apodera del obier-no –como estos neoliberales-, iualque un rupo político o una cla-se social, predomina sobre los de-más en tanto su uerza sea mayor.Hablamos de uerza política, quees una combinación de uerza eco-nómica y social, de aparatos e ins-tituciones. La camarilla neoliberalcuenta con el soporte que le da elran capital trasnacional y local, enlo económico y político. Con la pro-tección de los obiernos poderososal servicio del capitalismo imperia-lista mundial, los de Estados Uni-dos y la Unión Europea a la cabe-za. Cuenta con televisión, que estáen manos de manates, explotado-res del pueblo. También con las le-yes que ha ido haciendo a su me-dida. Con un sistema político y departidos corrompido hasta el tuéta-no, con partidos de “
izquierda
” quepor prebendas se alían con los de laultraderecha neoliberal, ¡vaya des-verüenza! Y, del lado del pueblo, delos trabajadores, nuestra indina-ción, nuestra voluntad de luchar…y ¡nada más! Disreados, como he-mos estado durante treinta años,sin partidos políticos con reistro,que deendan nuestros intereses –los neoliberales les arrebataron elreistro a los que sí nos deendían- con unos pocos sindicatos, menosque los dedos de una mano, que ac-túen del lado de los trabajadores,con todas las desventajas, ¿qué po-díamos hacer?Lo que podíamos y debíamos ha-cer ue lo que hicimos: elevar nues-tra conciencia, y oranizarnos. No essencillo, nos ha llevado tres décadaspasar de la resistencia de cada co-lectivo a la articulación de masas y,
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nalmente, a los primeros pasos dela oensiva. De las movilizaciones,movidas por cuestiones remia-les, a los inicios ya de la reorani-zación política. Porque echar a losneoliberales y oranizarnos comonuevo poder no es alo que puedarealizarse con los instrumentos deorden remial, ni puramente social:es un problema político, que se en-renta con herramientas políticas.El momento en que diversos con-tinentes de trabajadores en lucha,percibió la necesidad de oranizar-nos políticamente, es, por tanto, eldel salto de calidad, de la elevaciónde nuestras luchas al plano supe-rior, sin el cual podíamos habernospasado otras décadas sin cambiar lacorrelación de uerzas a avor nues-tro, de los trabajadores y el pueblo.Martín Esparza, el diriente elec-tricista, le puso el cascabel al ato,le cabe ese alto honor. Su llamado aoranizarnos políticamente, hechoel 30 de octubre en el Estado Azteca,quedará reistrado en la Historia.Muchos otros trabajadores han res-pondido al llamado con entusias-mo, los maestros, sobre todo. Sinun partido político propio, que seasobre todo antineoliberal y esté re-suelto a liberar a México y deendera los explotados, echar a la catervaneoliberal y construir un obiernodistinto sólo era un sueño distan-te, por eso, ¡construir entre todos lanueva, ran Oranización Políticapor la liberación nacional, esa es latarea prioritaria de los trabajadoresy el pueblo de México!
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