Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
22Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Pla Josep - Madrid El Advenimiento De La Republica

Pla Josep - Madrid El Advenimiento De La Republica

Ratings: (0)|Views: 1,757|Likes:
Published by oxphidia

More info:

Published by: oxphidia on Feb 25, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/05/2015

pdf

text

original

 
JOSEP PLA
MADRID. EL ADVENIMIENTO DELA REPÚBLICA
 
OSEP 
LA
– M 
ADRID
. E 
L
A
DVENIMIENTO
 
DE 
 
LA
R
EPÚBLICA
1
La primera vez que estuve en Madrid tenía veintidós años. La segunda vez, treinta ycuatro. Este segundo viaje coincidió con el enorme fenómeno histórico del cambio derégimen. Con los escritos de mi primer viaje se hizo un libro verde y agrio que, salvoalgunos detalles, no tiene ninguna importancia. Es curioso: tanto en la época de miprimera estancia como en la de la segunda, se me ocurrió, nada más llegar a Madrid, ir poniendo sobre el papel lo que los acontecimientos y las cosas de cada día me ibansugiriendo. Mi primer librillo tiene este origen. Éste obedece a la misma causa.¿Por qué razón se me ocurrió, estando en Madrid, rellenar las hojas de un dietario?Es lo que me pregunto a veces. Es una necesidad que no he sentido en ninguna otraparte. Meditando un instante sobre este punto, se me ha pasado por la cabeza que elorigen de estas veleidades quizá esté en que yo no tengo nunca nada que hacer enMadrid. Las personas, las escasas personas que han tenido la amabilidad de tratarme, locomprenderán. A Madrid se va por algún motivo relacionado con los negocios delEstado o para satisfacer alguna ambición política. Ahora bien: yo no he tenido nuncaobsesión comercial alguna ni capacidad alguna para realizarla. Por otra parte, miambición es nula, tanto la política como la literaria. Por lo tanto, ¿qué voy a hacer, yo,en  Madrid?  Nada.  Respirar,  vivir.  ¿Observar?  Mi  capacidad  de  observación  esinsignificante. Y es por todo ello por lo que en Madrid no tengo nunca nada que hacer.Para las personas un poco artríticas, el clima de Madrid es excelente. Es un clima demedia montaña que no produce ni las depresiones, ni las migrañas, ni los estadosfrenéticos del litoral, sobre todo del litoral mediterráneo. En Madrid se vive con elcuerpo y el espíritu tonificados aunque el sueldo sea mezquino, en un estado deequilibrio entre la somnolencia y la normalidad. Si se pasa de la vivacidad enfermiza dellevante a Madrid, se observa que la gente de aquí duerme un poco, es de comprensiónlenta y que las cosas hay que pedirlas dos o tres veces. El clima de Madrid tienevariaciones muy bruscas, aunque no tan bruscas como en mi país. Las de Madrid, almenos, no desenfocan el estado general de mediocre bienestar: son variaciones que sólofatigan a las personas excesivamente nerviosas. Y bien: resulta que mi anatomía seaviene con el clima de Madrid. Esta ciudad supone para mí un sedante.Aparte de esto y del Museo del Prado y algunas otras concentraciones de obras dearte, confieso que de Madrid apenas me interesa nada. Es una ciudad donde se comepésimamente. El restaurante Lhardy ha perdido mucho. Hoy, excepto el Nuevo Club  inasequible para las personas con mi presupuesto, que ofrece una cocina francesa deun indudable nivel, la cocina más común de esta importante ciudad es de una monótonavulgaridad. Los garbanzos no me han gustado nunca. Los
huevos fritos
1
y el bistec conpatatas, menos aún. Los vinos nacionales son de una pretensión grotesca, son demasiadofuertes y todos son pastosos. El doctor Marañón me dijo un día que en Castilla se comealgo excelso: el
lechal 
o el
cochinillo
. Es verdad. Pero esta carne es tan joven y tiernaque no posee matiz alguno. En resumidas cuentas, son carnes de infanticidio. Soncarnes para personas refinadas, decadentes y tristes. Le dije al doctor que la carne deNormandía o de Inglaterra está más hecha y supone, pues, un mayor incentivo para laspersonas normales. Marañón, que sabe más cosas que yo, estuvo de acuerdo. Pero,
1
Debido a la profusión de citas en castellano, he conservado todas las cursivas del texto original.
(N. del T.)
 
OSEP 
LA
– M 
ADRID
. E 
L
A
DVENIMIENTO
 
DE 
 
LA
R
EPÚBLICA
2
como la cuestión es insoluble, como casi todo en este mundo, la conversación acabó enforma de cola de pescado.No voy jamás al teatro. El teatro que se hace hoy en Madrid es cuando menos tanmalo como la literatura que hacen los jóvenes. En general, la vida intelectual de estaciudad no tiene el menor interés: es una cosa vacua e hiperbólica, pasada de moda,como la mayor parte de la cultura profesional europea: un enorme fracaso. Hay vidaperiodística, que es infinitamente más intensa que en Barcelona donde casi no existe y tiene cierto interés. El periodismo, como mínimo, llena la vida mental de la gentecultivada del país. El interés por los libros es escaso paupérrimo. El periodismosirve para cambiar impresiones con los amigos y para salir a pasear con ellos, un rato, alatardecer, antes de ir a tomar un aperitivo, que en esta época suele ser el vermut conaceitunas.La política. La política existe, ciertamente, y para un periodista existe el roce con losgrandes hombres de la política. Madrid está considerada en Barcelona como unapoblación de sensibilidad política, al igual que Barcelona está considerada en Madridcomo una ciudad de sensibilidad económica. Una vez en Madrid, me dediqué unatemporada a coleccionar grandes hombres políticos. Creo que no hallé ninguno. ¿Dóndeestán los grandes hombres políticos? Todos los que he tratado es decir, todos los quetuvieron la amabilidad de dialogar un momento conmigo me parecieron, más omenos, una mezcla de inconsciencia y de estrategia inmediata, sin el menor interéshumano. Fue en Madrid donde resolví mirar de lejos a los grandes hombres yconcederles la grandeza a manos llenas y gratuitamente, sin discutir.Madrid es hoy una ciudad moderna. (Me estoy refiriendo ahora al Madrid de losforasteros, entre quienes me cuento, naturalmente). Sin embargo, casi todo su confort esaparente y falso. No hay forma de encontrar una buena cama, una pared que no dejepasar los ruidos, una puerta o una ventana que cierren bien. Las casas más nuevas yaparatosas de la Gran Vía parecen de feria, están hechas con materiales de derribo. EnMadrid, salvo en algunos, pocos, hoteles, uno siempre tiene la sensación de estar viviendo a la intemperie, en medio de la calle. Las casas no poseen ninguna intimidad,son frías unos simples cromos, en general llenos de mal gusto, que le envuelven a unoen su existencia.Queda algo que puede volver agradable una ciudad: los pequeños núcleos desociedad, divertidos, picantes, dialécticos, anticonvencionales. De entrada, Madridparece una ciudad muy cerrada e inaccesible. Ahora bien, si uno dispone de ciertasimpatía, de una pizca de picante candor no es tan cerrada como parece. En cambio,Barcelona, que de entrada parece tan abierta, es mucho más difícil de penetrar. EnMadrid, si uno dispone de suficiente simpatía, puede entrar en una u otra sociedad,aunque no tenga dinero. En Barcelona, al que no tenga dinero, por muy atractivo quesea, le va a resultar mucho más difícil. Yo he sido un hombre que no he pronunciadonunca una sola palabra (delante de la gente) ni he escrito nada para aburrir a la gente.Ha sido mi preocupación permanente. Hay algo obvio, no obstante; a saber, que a laspersonas que tratamos de no aburrir a nadie en la conversación, a duras penas se nostolera en esta Península. Ahora bien, si a Baroja o Pujols, que son los dos conversadoresmás agradables que he hallado en mi tiempo y en estas latitudes, se los quitan de encimaestén donde estén, ¿quién va a llegar a alguna parte? No hay nada que hacer. _ Toda esta realidad hace que aquí, en Madrid, me vea prácticamente obligado a pasar muchas horas sumergido en una misantropía flotante, en una soledad casi completa. Nome queda otro recurso que el de llevar un dietario y escribir mis impresiones. Escribo enla cama, al volver a casa. Hay días en los que más bien me quedo dormido con la plumaen la mano. Deseo a mis lectores que la lectura de estos papeles les produzca el mismo

Activity (22)

You've already reviewed this. Edit your review.
Elena Ricart liked this
Jm Gallego liked this
javvivas liked this
edelgado99 liked this
1 thousand reads
1 hundred reads
Horacio Burgos liked this
Horacio Burgos liked this
Horacio Burgos liked this
Horacio Burgos liked this

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->