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Zurelys López
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Poemas
 
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La metáfora delcuerpo como resistencia 
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A TENOR
con los levantamientos que se vienen pro-duciendo en países del norte africano y del GolfoPérsico, muchas miradas parecen converger en Cu-ba. La pregunta recurrente ¿por qué no se rebelanlos cubanos? salta ante cada conversación con pe-riodistas o amigos extranjeros, mientras que entremuchos cubanos que viven fuera de la Isla una ci-ber-rebelión parece haberse convertido en la másprometedora esperanza. Pocos consiguen explicarsecómo la fórmula aplicada en aquella región no ha-bría de funcionar para Cuba, simplificando todo elfenómeno en una ecuación tan elemental comoimaginaria: gobierno dictatorial + redes sociales +descontento popular = levantamiento masivo; todolo cual implicaría, por sí solo, la libertad y el mila-groso advenimiento de la democracia.Sería suficiente mirar por segunda vez la pro-puesta para detectar algunas insuficiencias. Diga-mos, en primer lugar, que nuestra escualidez de re-des sociales desbalancea la ecuación. En tal caso,para lograr el resultado habría que multiplicar loscomponentes por voluntad cívica de los cubanos,otra gran carencia. Pasemos por alto detalles adi-cionales que también concurren y será fácil calcu-lar el resultado. Obviamente, las matemáticas nofuncionan para explicar el comportamiento de lassociedades humanas.La coyuntura de liberación desatada en elMagreb, por otra parte, se ha convertido para ungran número de exiliados cubanos en la fuente quealimenta la nueva manzana de la discordia al ponersobre el candelero las posiciones más radicales, es-timulando enconos y descalificaciones que impidenracionalizar los hechos. Una vez más se evidencia laproverbial incapacidad de los criollos para discre-par sin ofendernos mutuamente: una de las causasprincipales de nuestros eternos fracasos. Como“pesimistas” e incluso, como “agentes de Cas-tro” son clasificados aquellos que consideran pocoprobable el éxito de un levantamiento inmediatoen Cuba, convocado a través de Facebook o Twit-ter; en tanto son etiquetados como “optimistas” losque creen rotundamente en el fin de la dictadura,llegado por la poderosa magia de los bytes.Lo que resulta innegable, sin embargo, esque un creciente y significativo sector de cubanosde todas partes estamos de acuerdo en la necesi-dad imperiosa de los cambios para nuestro país.Sobre ese elemental consenso habría que dirigir eldebate.
 ¿Por qué no en Cuba?
Es un hecho que más allá de la tecnología, de laeficacia o insuficiencia de su alcance y de los de-seos que tengamos de liberarnos de una dictaduraque supera el medio siglo son los hombres quienes
hacer nada                   a 
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