3En este sentido podemos decir que la importancia estratégica de la familia se encuentra ensu función mediadora dentro de una sociedad más extensa, ya que es ella la que enlaza a losindividuos con la estructura social ampliada. De tal suerte, para poder sobrevivir, cualquier sociedad debe satisfacer ciertas necesidades elementales, como la producción y ladistribución de alimentos, la protección de los niños y de los ancianos, los cuidados a losenfermos, el respeto y la obediencia a las leyes, la socialización de los jóvenes, etc.Es por esta razón que las familias son, y siempre han sido, elementos fundamentales de lasociedad. En ellas reposa la responsabilidad de la reproducción biológica de los individuos,de los cuidados materiales hacia los niños durante el período de crianza y de lasocialización primaria. En ellas también tiene lugar el acopio y la distribución de losrecursos materiales para la supervivencia del grupo doméstico y en general puede decirseque cumplen funciones de soporte físico y emocional de sus miembros (cfr. Parsons yBales, 1955).De alguna manera podemos decir que la familia, como institución encargada de múltiples ydiversas tareas, surge del hecho biológico de la larga dependencia del niño, en un procesode compleja interacción entre la sociedad y el individuo (Benedek, 1970). Por esta razón, sufunción más importante consiste en la integración del recién nacido en la cultura durantesus años de formación, es decir, en su acondicionamiento a las normas y a las pautasvigentes en la respectiva civilización; en consecuencia, la familia opera, en todo tiempo ylugar, como el mejor instrumento de transmisión de las tradiciones y las convenciones, permitiendo así la incorporación del niño a la sociedad, y garantizando al mismo tiempo lacontinuidad de dicha sociedad, pues como señalaba Merton (1972) hace ya muchos años,«
la familia es la principal correa de transmisión para la difusión de las normas culturalesen la generación siguiente
»
1
.Históricamente, los individuos han privilegiado, en su reproducción cotidiana, lasrelaciones que se dan en el ámbito de la vida doméstica y parental
2
. Las familias han jugadoun papel fundamental e insustituible para el desarrollo de los individuos. Como espacios privilegiados que son para la transmisión de valores, tanto individuales como colectivos,han guiado a las generaciones en su vida diaria y en su reproducción (López e Izazola,1994:3). En todas las culturas, la familia ha cumplido siempre una función socializadorafundamental, transmitiendo las normas y los valores societales a sus miembros y, mediantesu asimilación, preparando a su descendencia para funcionar en el mundo social(Montenegro, 1995).Resulta pues indudable que para subsistir las sociedades tienen necesidad de reproducirse.Asimismo, es también indiscutible que uno de los principales agentes de la reproducción de
1
No queremos decir con esto que gracias a esta reproducción social las sociedades se mantienen estáticas; evidentementeexiste una dinámica social que hace que todas las sociedades evolucionen constantemente. Pero aun en esa evolución, la participación de las familias es esencial, pues en ellas se gestan simultáneamente muchas de las conductas innovadoras.
2
Es por ello que en prácticamente todas las culturas la familia ha sido valorizada como una estructura social vital. A pesar de que en diversas épocas han surgido doctrinas antifamilísticas, como las expuestas por la corriente antipsiquiátricarepresentada por Cooper (1971), Laing (1971) y Laing y Esterson (1967), lo cierto es que éstas han sido prácticamentemarginales, comparativamente con las ideologías en favor de la institución familiar. Ello se debe, insistimos, a que lassociedades reconocen el importante papel que juega esta institución en la reproducción social. Pero también se debe a que,en la vida cotidiana de la mayoría de las personas, se conceptualiza a la familia como el refugio íntimo y personal contralas vicisitudes de la vida diaria y como el ámbito de expresión de la vida afectiva.