INTRODUCCION
Espacio, tiempo, movimiento y materia.
Considerar al tiempo como un elemento cíclico no es novedoso ni ajeno a la percepción diaria.Nuestra vida se desarrolla en periodos regulares y repetitivos que llamamos días, meses, años,estaciones. Cada uno de de ellos finaliza y comienza en momentos predecibles y calculables, enbase a los cuales organizamos nuestras actividades. Si prestamos atención a estos ciclos veremos que están dados por la posición espacial que ocupanuestro planeta en determinado momento de su movimiento. Los calendarios y las medidastemporales que de ellos se derivan son producto de esta interacción, ya que el tiempo no puedeconsiderarse en abstracto, fuera de esta relación.Esto equivale a decir que tiempo, espacio, movimiento y materia son distintos aspectos de unasola realidad; no habría forma de medir el tiempo sin considerar el espacio en el que se desarrollaun cuerpo determinado y el movimiento que realiza. Cada uno de estos cuatro elementos esnecesario para crear el mundo tal cual lo conocemos, si alguno de ellos no estuviera presente nohabría realidad perceptible. Si para medir y calcular el tiempo es necesario tener en cuenta la posición de nuestro planeta enrelación con el entorno espacial, para medir y calcular la historia (que no es más que tiempo) sedebe proceder de manera análoga. La dificultad reside en saber a qué movimiento planetario hayque prestar atención y cómo sincronizarlo con los hechos concretos para elaborar un calendariohistórico que sea útil y veraz. Esta importante cuestión ha sido resuelta por el astrólogo uruguayo, Sr. Boris Cristoff, en el año1967. La
Teoría de la Periodicidad Histórica
por él formulada, prueba y demuestra la existenciade ciclos históricos regulares y predecibles.Esta teoría se basa en el movimiento de precesión, un giro del eje planetario durante el cual laTierra recibe la influencia de doce fuerzas cósmicas, que crean distintas condiciones ambientalesque repercuten en distintos aspectos. Uno de ellos es el devenir histórico. Lo invisible de esas fuerzas no impide que su efecto sea verificado y constatado de manerarigurosa y metódica, lográndose una comprobación deductiva de su existencia.Por provenir del legado astrológico, la teoría adjudica a cada una de las doce influencias nombreszodiacales, y a cada uno de los cuatro principios nombres de los elementos clásicos. Es necesarioque esto no sea una barrera para aquel que no considera a la astrología seriamente.Hay que recordar que el saber astrológico data de miles de años de antigüedad, y el lenguaje delos antiguos era la metáfora, la analogía poética. En nuestros días nos regimos por la lógica y lasmatemáticas en vez de la poesía y el arte, pero los resultados a los que llegamos deben seranálogos, porque la realidad es una sola.