es precisamente el que pretendiendo magnificarlo lo reduce porque lo desvirtúa. De él esla sentencia: "Las cosas falsas son muy débiles".Con responsable claridad hemos dicho antes, y aquí debemos repetirlo, que a Bolívar louniversaliza no la acomodaticia manipulación para cubrir nominalmente laheterogeneidad de las Américas, sino su autenticismo latinoamericano. A Bolívar louniversaliza y lo levanta sobre los tiempos, el diáfano signo de su tenacidad aglutinadorade lo homogéneo, la enseñanza de su dedicación a una razón suprema de vivir o morir,y el trágico desvelo de su lealtad inconmovible a la inmensa patria de lenguajesromances, de afinidades sustantivas y de intereses coincidentes.Para la América que el Apóstol Martí llamaría sencilla y exactamente "nuestra", SimónBolívar asume categoría de arquetipo cabal. En la angustia y los sueños del hijo deCaracas se reconocen todas las figuras más eximias de nuestras naciones. En élexisten, y de modo recíproco él existe en ellos, como en las antinomias palpitantes delindividuo-multitud y del humano-intemporal, los precursores: Miranda, Tiradentes,Viscardo, Espejo, Picornell, Nariño... más atrás: Atahualpa, Cuauhtémoc, Guaicaipuro,Lautaro, Hatuey, Andrea de Ledesma, Tupac Amaru, Chirinos, Galán...; sus coetáneos:San Martín, Sucre, O´Higgings, Petion, Santander, José Bonifacio, Hidalgo, Morelos,Valle..., toda la legión paradigmática que en la vastedad latinoamericana componen:Dessalines, Louverture, Montúfar, Murillo, Saavedra, Belgrano, Yegros, Moreno, Artigas,Carrera..., y a la distancia en los años que siguen: Morazán, Juárez, Duarte, Sánchez,Mella, López, Céspedes, Martí, Gómez, Maceo..., todos egregios para la identidadcontinental sobre la vocación y los propósitos a los cuales responde la macizaconfluencia de dirigentes y parcelas de pueblo anónimo, abnegado y heroico, firmes ayer y hoy en el mandato de una historia incumplida. En Bolívar se inspiran y de él derivancuantos maestros laboran por la definición del alma latinoamericana: Bello, Sarmiento,Lastarria, Rodó, Alberdi, Nabuco, Rui Barbosa, Hostos, Darío, Varona, Mariátegui,Vasconcelos, Haya, Martínez Estrada, Caso, Henríquez Ureña, Gallegos, Vaz Ferreira,Reyes, Palacios, Picón Salas, Arciniegas, Asturias, Freyre, Athayde, Uslar Pietri,Carrión, Paz y Zea...Una serie de tres siglos de sacrificios y de anhelos quebrantados llega completa hastaBolívar. Para nuestro crucial presente y para el porvenir, él es el destino. Desde elDescubrimiento y la creación del Nuevo Mundo, acá el hombre ha buscado siempre loque Simón Bolívar estructuró en un todo armónico de banderas y aspiraciones capitales:la libertad y la justicia sobre todas las cosas, la igualdad absoluta racial y social, laredención de su pobreza secular vale decir, reivindicaciones tangibles que en todaspartes son las mismas, la posibilidad de su plena realización en la cultura, y el señoríolegítimo y verídico sobre su heredad.En procura de objetiva exactitud al comentar a Bolívar, hemos querido presentarlo eneste libro con sus propias palabras. De allí la insistencia en remitir a sus textualesexpresiones escritas su "alma pintada en el papel", como él dijera en feliz metáfora,siempre bien identificadas para una rápida y fácil comprobación de fuentes. A la vezpodrá notarse que sin excluir entusiasmo ni emoción por lo demás lícitos en una obra
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