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complejidad. Por eso, hablar de Estado y sociedad es hacerlo desde determinadas estructurasde categorías, desde determinadas corrientes teóricas, desde determinados lugares del campofilosófico y del campo de las ciencias sociales. No se trata de lugares bien definidos y claros,sino de lugares problemáticos, de lugares de saturada discusión. Las corrientes teóricas que lasponen como unidades de análisis se disputan su conocimiento y comprensión, podemosrecorrer toda una historia en el desarrollo y desplazamientos conceptuales en lo que respectaa la dilucidación de estas entidades referenciales. Por eso, lo que importa ahora es saber desdedonde nombramos el Estado y la sociedad para de este modo reconocer los recortes derealidad y las estrategias teóricas desplegadas en este acto de hablar, en esta acciónconceptual. Pero, sobre todo, saber cómo concebimos esos ámbitos de relaciones quellamamos Estado y sociedad, para reconocer ese ámbito de relaciones, de prácticas, denormas, de leyes, de procedimientos, de instituciones que llamamos Estado, para comprenderese ámbito de relaciones, de prácticas, de estructuras, de organizaciones, de movimientos, demovilizaciones, de luchas que llamamos sociedad.¿Cuál es la relación entre Estado y sociedad? Para responder a esta pregunta debemossituarnos en el contexto histórico de la modernidad, cuando hablamos de Estado lo hacemosdesde la perspectiva del Estado-nación, y cuando hablamos de sociedad lo hacemosrefiriéndonos a
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nes históricas
atravesadas por relaciones de producción,comercialización y consumo capitalistas. Se trata de
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nes históricas
involucradas con elmercado, con el mercado capitalista, apreciado tanto en su forma interna como externa,mercado interno y mercado externo. Sociedades involucradas, insertas en el mercadointernacional, afectadas entonces por sus contingencias, sociedades organizadas en respuestay adecuación a la expansión del capitalismo, de las lógicas del capitalismo, pero también yobviamente a la lógica de valorización del capital. No podríamos entender estas sociedades sincomprender a su vez el desarrollo mundial, regional y local del capitalismo, aunque este hayatenido resistencias y las tenga todavía, aunque podamos entrever posibilidades de alternativasal capitalismo. Lo que decimos es que el capitalismo se ha expandido por todo el mundo y haconformado el mundo mismo, formando una economía-mundo capitalista y conformando unsistema-mundo capitalista
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. Desde esta perspectiva, no nos negamos evaluar y dilucidar lassingularidades, los particularismos locales, las formaciones abigarradas, sino que lo hacemos yentendemos esta tarea posible a partir de la intengibilidad de la acumulación originaria yampliada del capitalismo, de sus ciclos, de sus crisis y de su ineludible cobertura mundial. Nose puede soslayar este acontecimiento de escala mundial, eludirlo sería no entender losmismos particularismos, localismos, regionalismos y abigarramientos, quedándonos tan solocon la expresión exacerbada de las heterogeneidades perdidas en su propio laberinto. Hay quecolocarse evidentemente en la perspectiva del pluralismo histórico, de la diversidad ydiferencia de los procesos socioeconómicos y socioculturales, pero hay que hacerlo teniendoen cuenta la transversal histórica de la economía-mundo capitalista. Esto nos permitesituarnos en el lugar, el espacio-tiempo históricos, desde el cuál nombramos, pero también en
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Ver de Immanuel Wallerstein
Análisis de sistemas-mund
o.
Una Intr
o
ducción
. México
2006
, Siglo XXI. Delmismo autor
Capitalism
o
históric
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y m
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imient
o
s antisistémic
o
s
.
Un análisis de sistemas-mund
o
. Madrid
2004
, Akal.