público, evitar la caída de la moneda y enfrentar la inflación. Una situación de alto conflicto. Hedicho que, aparte de un Ministro de Cordiplán y otro de Finanzas, se deberá proceder a nombrar una Comisión Económica Asesora de la Presidencia con los mejores talentos disponibles paraenfrentar los retos puntuales a los que la anomalía de recibir un gobierno de 14 años de duraciónnos someterá. Los economistas pondrán las respuestas a la emergencia, pero la decisión final esla del político, esto es, de quien ejerza la primera magistratura. Se requerirá un pragmatismo atoda prueba para sortear el desafío, pero también una voluntad muy recia. El único proyectoeconómico posible de intentar ahora, desconociendo la realidad y arriesgándonos a encontrar cifras falsas, es el de prepararnos para el schock, estabilizar los indicadores macroeconómicos,devolver la confianza, restituir la seguridad jurídica y proceder como un buen padre de familia.Una vez logrados estos objetivos, podrá el nuevo gobierno desarrollar su propia políticaeconómica que he dicho debe abandonar el paradigma del crecimiento para sustituirlo por el dedesarrollo humano, por el de desarrollo sustentable.Antes de entrar en la segunda fase, que tendrá la inmediatez que los tiempos requieran, seránecesario enfrentar serios problemas de gobernabilidad provenientes de la estructura misma delEstado y de una frondosa legislación heredada. Es decir, en el mismo primer año será necesariollamar a una Asamblea Constituyente para la cual tengo varias ideas. La primera es establecer laelección del vicepresidente con la del presidente: no podemos seguir en esta variación continua ycaprichosa de nombres. Luego, hay que restituir el Senado. De joven me inclinaba por elparlamento unicameral, pero la experiencia me indica que es necesario un equilibrio que serviría,además, de refuerzo invalorable a la descentralización. Los métodos para hacer respetar larepresentación proporcional de las minorías están todos inventados.Otra cosa que es cierta es que la división político-territorial de la república no responde a ningúncriterio de desarrollo y menos a hechos históricos relevantes. Antes de entrar en un conflicto conlos estados prefiero instituir mecanismos compensatorios, tales como la creación de cincoConsejos Regionales de Desarrollo (Centro, Oriente, Andes, Llanos, Centrooccidente yposiblemente un sexto específico para el Zulia) integrado por los gobernadores y alcaldes.Igualmente creo necesario eliminar los Consejos Legislativos Estadales y su sustitución por unaAsamblea de Alcaldes que cumpliría las funciones hoy atribuidas a esos entes, tales como laaprobación del presupuesto, el control político, la aprobación de leyes locales y todas aquellasque las constituciones regionales establecen. Nadie mejor que los alcaldes para pelear por unadistribución presupuestaria equitativa que haría bajar el poder al ente local. Esas reformas tienenque incluirse en el texto constitucional, aparte de que deberá procederse de inmediato a liberar los poderes actualmente secuestrados y con cuya permanencia será muy difícil el ejercicio delgobierno. Así como con un conjunto de leyes que deberán ser revisadas cuidadosamente.Al fin y al cabo una Constituyente será independiente y estas y otras propuestas deberánbalancearse con absoluta independencia de criterio. Lo importante es atenazar la posibilidad degobernar real y efectivamente y para ello hay que tener claro que nos enfrentaremos a lasituación más conflictiva y difícil imaginable. Aún así, ya he expuesto en las redes sociales misplanteamientos sobre educación, política económica internacional y política militar las queseguiré explayando desde ahora en adelante en mis artículos. Abordaré, por supuesto, el tema dela inseguridad, del desempleo, de la salud y de mi concepción general de país, como cada asuntoen concreto.
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