Las cifras reales son, obviamente, muy opacas, por lo que solamente podemos sospechar que lamagnitud de este fenómeno es tremenda a día de hoy, pero es imposible conocer con exactitud suverdadera dimensión.Por tanto, la economía criminal no se centra solamente en los clanes mafiosos, sean estos italianos,rusos, japoneses, colombianos, chinos, mexicanos, albaneses o de cualquier tipo. La economíacriminal, tiene muchos más jugadores, por supuesto que sí. Y todos ellos aceptan unos principios,unos valores que se están imponiendo en la humanidad y entre los que el enriquecimiento propioocupa el primer e indiscutible lugar. A continuación transcribo dos citas que el propio RobertoSaviano introduce en las páginas previas a su obra Gomorra y que creo que invitan a reflexionarsobre lo que acabo de exponer:-
“Los que vencen, cualesquiera que sean los medios empleados, nunca se avergüenzan” (Nicolás
Maquiavelo)-
“La gente es escoria y debe seguir siendo escoria” De una grabación de un teléfono
pinchado por lapolicía, se entiendeMe parece interesante el juego de poder que, en definitiva, se disputa entre los estados y estasorganizaciones.Estas organizaciones buscan únicamente el beneficio económico y para ello necesitan tomar ventajasobre el resto de agentes económicos lo que implica necesariamente no someterse a la fiscalizaciónque impone el estado ni cualquier organización supranacional sobre sus actividades. Siempre ha sidoasí. Para lograr sus objetivos harán lo que sea preciso, comisión de todo tipo de delitos incluida.Esto supone una insumisión, amén de la actividad delictiva, que los Estados no podrían tolerar. Y esaes oficialmente su postura. Pero la realidad es que las organizaciones existen, operan en todo elorbe y para ello necesitan y consiguen la colaboración de personas que desempeñan diversasfunciones clave y de todo tipo en los estados.Tomar ventaja sobre los demás. El abuso, esta es la clave. Esto es lo contrario a lo que se supone quedesean los hombres de bien ¿o debería decir los hombres y mujeres de bien? Bueno, ya está dicho,aunque yo creo que quedaba clarísimo. Y esto es evidente como queda constancia desde las raícesmismas de nuestra civilización, remítanse al cristianismo u otras religiones o a las constituciones obien a cualquiera de los distintos cuerpos legislativos de los países que se dispersan en la tierra.Se toma ventaja mediante la extorsión, el miedo, la compra de voluntades o el soborno y viceversa,etc., pero hay otras muchas formas de tomar ventaja como traficar con influencias para obtener unaadjudicación de un contrato de la administración pública a través de un amigo una y otra vez, colocara mis amigos y familiares, aunque sean unos inútiles en mi partido político o en la institución en laque gobernamos, y tantas otras que hasta, por increíble que parezca, llegan e estar consideradas de
ganadores e incluso hasta “de buen gusto”. Ninguna de estas prácticas favorece a la competitividad
de una sociedad. Eso seguro.Muchas veces, tras leer el libro Gomorra, he reflexionado sobre la economía criminal y el impactoque tiene y que puede llegar a tener en nuestras vidas. Y lo más curioso es que casi cada vez me hesorprendido viendo discurrir mi pensamiento hacia el sistema partitocrático actual español y elfenómeno del desarrollo de las Autonomías con sus ridículos 17 parlamentos, gobiernos y enormescohortes, nombradas al efecto, de gentes que viven de eso, para mayor pompa e influencia, y losinexplicables acontecimientos que están sucediendo en una sociedad como la española. El último del