producida entre 1789 y 1848 que supuso la mayor transformación enla historia humana des-de los remotos tiempos en que los hombres inventaron la agricultura y la metalurgia,la escritura, la ciudad y el Estado. Esta revolución
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transformó y sigue transformando. al mundo entero. Pero al considerarla hemos de distinguir con cuidadosus resultados a la larga, que no pueden limitarse a cualquier armazón social, organización política odistribución de fuerzas y recursos internacionales, ysu fase primera y decisiva, estrechamente ligada -a unaespecífica situación social e internacional , La gran revolución de 1789-1848 fue el triunfo no de la «industria»como tal, sino de la industria «capitalista»; no de la libertad y la igualdad en general, sino de la «clase media»o sociedad «bourgeoise» y liberal; no de la «economía moderna», sino de las economías y Estados en unaregión geográfica particular del mundo (parte de Europa y algunas regiones de Norteamérica), cuyo centrofueron los Estados rivales de Gran Bretaña y Francia. La transformación de 1789-1848 está constituida sobretodo por el tras-torno gemelo iniciado en ambos países y propagado en seguida al mundo entero f Pero no es irrazonable considerar esta doble revolución
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la francesa, más bien política, y la revoluciónindustrial inglesa
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no tanto como algo perteneciente a la historia de los dos países que fueron sus principalesmensajeros y símbolos, sirio como el doble cráter de un anchísimo volcán regional. Ahora bien, que lassimultáneas erupciones ocurrieran en Francia e Inglaterra y tuvieran características ligeramente diferentes noes cosa accidental ni carente de interés. Pero desde el punto de vista del historiador, digamos, del año 3000,como desde el punto de vista del observador chino o africano, es más relevante notar que se produjeron unay otra en la Europa del Noroeste y en sus prolongaciones ultramarinas, y que no hubieran tenido probabilidadalguna de suceder en aquel tiempo en ninguna otra parte del mundo. También es digno de señalar que enaquella época hubieran sido casi inconcebibles enotra forma que no fuera el triunfo del capitales-1 mo liberaly burgués.
Es evidente que una transformación • tan pro
-funda na puede comprenderse sin remontarse en la historiamucho más atrás de 1789, o al menos a las décadas que precedieron inmediatamente a esta fecha y quereflejan la crisis de los «anciens régimes» del mundo occidental del Norte, que la doble revolución iba abarrer. Quiérase o no, es menester considerar la revolución norteamericana de 1776 como una erupción designificado igual al de la anglo-francesa, o por lo menos como su más inmediata precursora yacuciadora;Jquiérase o no, hemos de conceder fundamental importancia a las crisis constitucionales y a lostrastornos y agitaciones económicas de 1760-1789, que explican claramente la ocasión y la hora de la _granexplosión, aunque no sus causas f undamentales Cuánto más habríamos de remontarnos en la historia
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hasta la revolución inglesa del siglo xvii, hasta la Re-forma y el comienzo de la conquista militar y laexplotación colonial del mundo por los europeos a principios del siglo xvi e incluso antes
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, no viene al casopara nuestro propósito, ya que semejante análisis a fondo nos llevaría mucho más allá de los límites
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La mayor parte de esas palabras tienen curso internacional o fueron traducidasliteralmente en los diferentes idiomas. Así, "socialismo" y "periodismo" se in-ternacionalizaron, mientras la combinación "camino" y
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hierro" es la base de "ferrocarril"en todas partes, me-nos en su país de origen.