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declaración IV Túnez

declaración IV Túnez

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03/18/2011

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Declaración de la IV Internacional
El alcance internacional de la actualrevolución proletaria de Túnez
L
a revolución que ha empezado en Túnez y que se profundiza sin cesar es una auténticarevolución proletaria. Una juventud precarizada y en paro, trabajadores, campesinos yotras capas de la sociedad tunecina se han puesto en movimiento con la consigna: “¡Agua,pan, y no Ben Alí!”. Así se enlazan en una misma consigna las exigencias de la democracia y lasreivindicaciones sociales y obreras contra un régimen enfeudado al imperialismo, que tenía la tareade garantizar la “estabilidad” de la explotación de las masas tunecinas mediante el acuerdo deasociación con la Unión Europea y los planes de ajuste estructural del FMI.Dentro de ese movimiento, los trabajadores ocupan una posición central. Con un mismoimpulso, buscan reapropiarse su organización histórica, la UGTT, que ha sido el principal vector deesta movilización masiva del pueblo trabajador tunecino y constituir sus comités de defensa de larevolución, en el centro de los cuales se hallan los jóvenes y los sindicalistas.Sólo la clase obrera, apoyándose en su organización histórica, es capaz de reunir a la nacióncontra el imperialismo y sus lacayos. Los comités constituidos no han resuelto aún el problemade su centralización a escala nacional. Pero perlan ya las formas de un poder independiente querepresenta los intereses de los oprimidos y de los explotados. En cierto modo, se levantan como unposible doble poder frente a las instituciones del régimen que las masas buscan desmantelar y elimperialismo norteamericano y la UE tratan de proteger so capa de ‘transición democrática’.Por ser una revolución obrera, que se enfrenta a un régimen enfeudado al imperialismo –esdecir, al régimen agonizante de propiedad privada de los medios de producción, el movimientorevolucionario de las masas choca frontalmente con la dominación imperialista que, por el contrario,busca por todos los medios preservar los regímenes a ella enfeudados.
Sólo las masas pueden abrir una salida frente a la barbarie
Con razón, el gobierno Obama, el gobierno fran­cés, la Unión Europea y sus agentes en Túnezse alarman por el intento de las masas obrerasy campesinas tunecinas de tomar en sus manossu propio destino:
“El caos amenaza en Túnez, lossoviets se construyen en las fábricas”.
(
Les Echos,
7de marzo de 2011).El imperialismo llama “caos” a la soberanía po­pular y nacional, a la democracia. Durante semanasy semanas, sostenido por el imperialismo y lospartidos llamados de oposición, el gobierno tunecinoencargado de garantizar la continuidad del régimense opuso a la exigencia de Asamblea Constituyente,reclamada por todo un pueblo, oponiendo a ella laperspectiva de elecciones presidenciales, es decir, demantener el régimen “renovándolo”.El movimiento que viene de abajo ha puesto enmarcha a millones y millones con la UGTT y loscomités de defensa de la revolución, y ha obligadode nuevo al gobierno a retroceder y convocarelecciones a una Asamblea Constituyente. Peroinmediatamente esas mismas fuerzas ligadas alimperialismo intentan transformar esas eleccionesen legislativas, para preservar el régimen.La consigna de Asamblea Constituyente sig­nica desmantelar todas las instituciones del anti­guo régimen y establecer la soberanía nacionalrompiendo el acuerdo de asociación con la UE ylos planes de ajuste estructural del FMI, anulandola deuda externa, cuestiones que están en el centrode las movilizaciones y huelgas obreras por larenacionalización de empresas y de bancos (en losque los trabajadores echan a los directores y otrosadministradores del régimen), por la expropiaciónde los bienes de la familia del dictador.Una auténtica Asamblea Constituyente es unaconstituyente que toma en sus manos todos lospoderes, que inscribe en la Constitución todoaquello por lo que las masas se han movilizadodesde hace semanas: “pan y agua”, es decir porreivindicaciones que son contradictorias con lasexigencias que se desprenden del acuerdo deasociación con la Unión Europea, de los planesdel FMI, y del pago de la deuda.En todas las fábricas, los trabajadores exigenaumento de salario, renacionalizar las empresas.Los jóvenes parados exigen la contratacióninmediata en empresas estatales. Los trabajadoresprecarios exigen pasar a jos con derechos. Loscampesinos exigen la tierra. Ese movimiento de loscomités, apoyados en la UGTT, puede desembocaren una auténtica constituyente soberana.
 
Una nueva etapa nueva de la situación mundial
La revolución de Túnez es una revolución inter­nacional. Cualesquiera que sean las formas y losritmos de los acontecimientos venideros, se haabierto una nueva situación a escala internacional,en la que los trabajadores y los pueblos pasan a laofensiva contra el capital.La revolución de Túnez es la punta avanzadade la lucha de resistencia y de emancipación de lostrabajadores y de los pueblos a escala mundial. Esel movimiento que se expresó en 2010 en la mayorparte de los países europeos –Grecia, Irlanda, GranBretaña, Francia, España… contra los planes dedestrucción de la UE y del FMI, movimiento deresistencia contenido de momento por la políticade los aparatos que dirigen el movimiento obrero.La juventud de Túnez expresa la lucha de lajuventud de todo el mundo por el derecho a unfuturo, como los estudiantes de la Gran Bretaña,movilizados masivamente contra las ‘reformas’del Gobierno, y como los de Argelia, movilizadoscontra la “reforma LMD” que hace añicos sustitulaciones, como los jóvenes parados que exigen“un verdadero trabajo, un verdadero salario”.Es el mismo movimiento que ha empujado alos trabajadores y las masas de Bolivia a oponersea las medidas de austeridad de Morales conla manifestación y la huelga, lo que expresa lasituación en todo el continente. Es la resistenciade los trabajadores norteamericanos que, en Madi­son, estado de Wisconsin, ocuparon el Capitoliocontra la decisión del gobernador de prohibir losderechos sindicales más elementales. Sí, la re­volución proletaria tunecina entronca con la luchaemancipadora de los trabajadores y de los pueblosdesde Haití a Bangladesh y de Bangladesh al Brasil.Esta situación nueva verica punto por pun­to la validez de los análisis y decisiones del VIICongreso Mundial de la IV Internacional, cele­brado a nes de 2009, en el momento precisoen que la “crisis nanciera” azotaba a todos loscontinentes, conllevando un empobrecimientomasivo de los pueblos y millones de despidos…En aquel VII Congreso, la IV Internacionalarmó que bajo la crisis nanciera había enrealidad la crisis del sistema de propiedad privadade los medios de producción, la crisis del sistemacapitalista, de un régimen agónico que llevaba lahumanidad a la barbarie.Esta crisis del 2008­2009 sonaba como un aviso.El imperialismo y en particular el imperialismonorteamericano que, en nombre de la “guerracontra el terrorismo” había emprendido una gue­rra contra todos los pueblos, dislocando Iraq yAfganistán, no iba a poder atacar indenidamentelas conquistas, los derechos, a las naciones y a lospueblos, sin provocar su reacción.En tal situación extremadamente difícil paralos trabajadores y los pueblos de todo el mundo,el VII Congreso de la IV Internacional, basándoseen la apreciación de que estamos ante un régimensocial agonizante, rearmó que la revolución pro­letaria estaba a la orden del día, que la lucha porexpropiar al capital era la única salida frente a labarbarie.Por ello el VII Congreso de la IV Internacionalllamó a construir y reforzar la IV Internacional.Construcción indisociable de la lucha por agruparen cada país y a escala internacional a militantes,trabajadores, sindicalistas, que quieren luchar paraayudar a los trabajadores a abrirse camino frente ala barbarie capitalista y que, para ello, combatenpor la independencia de la clase obrera y de susorganizaciones.Antes de que transcurran dos años, el desarrollodel proceso revolucionario de Túnez conrmaeste análisis: las masas obreras y campesinas paradefenderse –frente al talón de hierro que el capital(en particular norteamericano) quiere imponeral planeta– no tienen más salida que sublevarsey utilizar sus propias formas de acción y deorganización.Esta revolución se enfrenta al imperialismoy desestabiliza “el orden mundial” dominadopor los Estados Unidos. Como producto de estarevolución, un tsunami sacude toda la región.Precisamente porque ha abierto una crisis delorden mundial dominado por el imperialismonorteamericano, su conjunción con movilizacionespopulares en otros países ha acentuado aún másesta crisis del imperialismo mundial. Se ha abiertouna nueva etapa nueva en la situación mundial.En Egipto, al desembarazarse de Mubarak, elestado mayor, de acuerdo con el gobierno nor­teamericano, ha tratado de preservar el régimen,es decir, el aparato militar frente a la movilizaciónrevolucionaria de las masas. El Consejo Supremode las Fuerzas Armadas nombró una Comisiónde seis juristas, uno de ellos representante delos Hermanos Musulmanes, para “limpiar” laConstitución actual, lo que signica preservarla,mantener el régimen que ha aplicado servilmentetodos los planes de privatización del FMI. Elaparato militar ha empezado a reprimir a losmanifestantes. Llama a que se terminen las huel­gas y manifestaciones, que se multiplican y ex­tienden. Pero la movilización masiva del pueblo haconseguido el objetivo de echar abajo al gobiernoShac, y ha obligado otra vez al aparato militar asoltar lastre para intentar mantener su poder.Al constituir sus sindicatos de base y exigirla liquidación del “sindicato ocial”, la claseobrera egipcia trata de dotarse de sindicatosindependientes. Se desarrollan movilizacionescampesinas que expulsan a los organismosagrícolas ociales y exigen el control de la tierraal servicio de los campesinos pobres. Las masasasaltan los edicios de la seguridad del Estado.En este contexto, el gobierno norteamericanoha de volcar todo su peso para mantener la domi­nación del régimen militar garante del respeto de
 
los acuerdos de Camp David con el Estado de Israel,del plan de ajuste estructural, y del mantenimientodel orden en la región en el momento en que seincendia todo el Oriente Medio y en que losprocesos revolucionarios dan una ráfaga de airefresco a la revolución palestina.El regreso precipitado a Arabia Saudí del reyAbdulá, que estaba convaleciente en el extranjero,traduce este pánico.
“¡La gasolinera del mundo estáen llamas!”
dice el periódico nanciero
La Tribune
(7 de marzo). En las fronteras del reino, en Omán,en el Yemen y sobre todo en Bahréin, los actualeslevantamientos amenazan el orden y la estabilidadde Arabia Saudí, el corazón del dispositivo norte­americano de monarquías petroleras. En Bahréin,la V Flota norteamericana está en estado de alerta.Cuando el imperialismo norteamericano hacontribuido tanto a dislocar Sudán, en Bahréin, algrito de
“¡Chiíes, suníes, todos unidos!”,
las masasexigen una Asamblea Constituyente para ponern a 242 años de emirato. La intervención militarsaudí en Bahréin abre las puertas al caos en elmarco del ‘Gran Oriente Medio’.
Para el imperialismo, la solución es la guerra
Con el pretexto de la feroz represión del régimende Gada, el gobierno de los Estados Unidos hadecidido enviar sus buques frente a las costas libias.Propugna una intervención militar, agudizandolas contradicciones en las cumbres de la UniónEuropea, en la que Sarkozy y el primer ministrobritánico Cameron se apresuran a responder fa­vorablemente, como la Liga Árabe (excepto Siriay Argelia), reunida en una cumbre el 12 de marzo.La barbarie del régimen de Gada, que siguebombardeando a la población, no debe hacer olvidarla suerte que el imperialismo norteamericanodepara a los pueblos afgano e iraquí. Tras lashipócritas referencias a la “injerencia humanitaria”y a la “zona de exclusión aérea”, lo que buscan esel control directo de Libia, de sus hidrocarburos,de su pueblo, por el imperialismo y amenazardirectamente los procesos revolucionarios delos pueblos vecinos de Egipto y de Túnez, perotambién la soberanía y la integridad de Argeliay de Marruecos. Es un nuevo intento de poneren pie bajo la égida de los Estados Unidos elproyecto Africom, para aprisionar al continenteen un dispositivo militar integrado, dirigido por elimperialismo norteamericano.Hay que recordar que tras el 11 de septiembrede 2001, Gada se alistó en la operación norteame­ricana de “guerra contra el terrorismo”. Su luchacontra Al Qaida fue motivo para que el gobiernonorteamericano le borrase de la lista de paísesterroristas, y no hay que olvidar que privatizóampliamente la economía. Esto permitió a Gadamultiplicar iniciativas que encajaban con las exi­gencias norteamericanas del Gran Oriente Medio,en particular de despiece de las naciones. El 14 deenero, tras el referendo que consagró la partición delSudán, el gobierno norteamericano borró ese paísde la lista de “estados que apoyan al terrorismo”.El rechazo masivo de Gada por el pueblolibio está sin duda ligado, como sucede en todoslos pueblos, a una profunda aspiración a lalibertad y al rechazo de un régimen opresor queniega toda libertad. Sin embargo, la situación escontradictoria. Está la movilización popular. Perotambién hay rasgos comparables con algunassituaciones provocadas y manipuladas por elimperialismo en África, cuando incita la luchade clanes contra clanes, la vuelta al tribalismoy el comunitarismo. En Libia, quieren utilizara los grandes jefes tribales, a los ex gadastaspara enfrentar Cirenaica y Tripolitania… para‘somalizar’ Libia y dislocarla.
Europa, Estados Unidos…
Los pretextos “humanitarios” del imperialismoson una cortina de humo. Las amenazas de unaintervención militar en Libia auspiciada por losEstados Unidos y secundada servilmente por elgobierno francés apuntan directamente contra larevolución proletaria de Túnez y el levantamientorevolucionario de Egipto. Son una advertenciaa todos los pueblos de la región y del mundo deque todo cuestionamiento de la dominación impe­rialista signicaría el caos y por lo tanto la inter­vención militar brutal del imperialismo para “res­tablecer el orden”. Les invade el pánico. El diariopatronal francés
La Tribune
titula
“¿Y si la rebeliónde los pueblos árabes tuviese imitadores en Europa?”.
El imperialismo no tiene otro camino paracontrolar su propia crisis que generalizar la guerracontra los pueblos. Esta amenaza mundial haprovocado la reacción de los países del ALBAcontra toda intervención militar en Libia, porsu soberanía y su integridad territorial, contrael saqueo de las riquezas del pueblo. Pero nopuede justicar la defensa del régimen Gada poralgunos de ellos.Esta amenaza pesa inclusive en el corazón deEuropa, en las viejas potencias imperialistas. ElPacto por el Euro que acaba de aprobar la cumbrede la Unión Europea emprende una nuevaofensiva contra los trabajadores y los pueblosde Europa y las organizaciones sindicales. Peroal mismo tiempo expresa el terror ante posibleslevantamientos en la propia Europa.Estas políticas de rigor lanzan una verdaderaofensiva de liquidación social: disminución sala­rial, ataque a las pensiones y la seguridad social,al derecho a la instrucción, en benecio de losempresarios y de la especulación.

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