Diciembre 1985 ¿Conductismo o Marxismo?: UN FALSO DILEMA
política tácita o expresa, es de fundamental importancia, y requiere por consiguiente deun análisis profundo de sus formas concretas en que la ideología cobra realidad comopráctica individual de la relación social, que será abordada como problema central de estetrabajo. Dos razones justifican esta decisión. Primero, la necesidad de identificarhistóricamente la relación entre la concepción del hombre concreto que aportan diversas“filosofías” o disciplinas y su justificación en los códigos sociales que sancionanformaciones concretas a partir de las concepciones de lo moral, lo jurídico, en general.Segundo: la necesidad de concebir lo político como institución intrínseca de la vida socialen tanto relación dada por convenciones, es decir, por formas colectivas de interacciónque se desligan de la necesidad histórica como criterio y objetivo. Lo político se dasiempre, no sólo como convenciones abstraídas de las prácticas sociales, sino comoesencia en el sentido aristotélico de dichas prácticas. Y en medida en que dichas prácticasson las de hombres concretos individuales, no puede soslayarse la pertinencia que ellastienen para la psicología como ciencia y disciplina del conocimiento. Lo político no sesupraordina a los psicológico, sino que se manifiesta en lo psicológico. Por ello, la relaciónde la psicología con la ideología no se da como simple subordinación mecánica, sino quepor el contrario, se expresa como una interdependencia inseparable. No se puede juzgarexternamente la posición ideológica de una teoría de lo psicológico, a menos que seconsidere que existe sólo
una
ideología justa y correcta. El problema consiste, más bien,en desentrañar como las prácticas individuales se constituyen objetivamente en ejerciciode una ideología, y de que manera una concepción psicológica justifica socialmente dichasprácticas y/o permite analizarlas en su concreción, reproducción y consecuencias socialesefectivas. Dado que ésta problemática se abre apenas como horizonte para la psicología,rebasa en mucho nuestras posibilidades y propósitos de momento.
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Enfocaremos nuestro análisis sobre dos cuestiones fundamentales:a) La espeficidad del Conductismo y el Marxismo como concepciones generales decampos
distintos
del conocimiento, y la actitud reduccionista implicada en elplanteamiento mismo de una psicología marxista o de un método dialécticoaplicable a lo psicológico.b) Las distorsiones que tuvieron lugar al interior del marxismo, expresadas en lateoría del reflejo, el materialismo dialéctico las influencias mecanicistas en la explicaciónde recurrencias al historicismo y el economicismo, la aceptación implícita de una ontologíadualista y otras más
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. Estas distorsiones han servido como marco de referencia paraargumentaciones y prácticas ideológicas cuestionables respecto al objeto y propósitos dela psicología científica.
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Algunos de estos problemas se han tratado, aunque de manera puntual, por A. Dorna y H. Méndez(
Ideología y Conductismo
. Barcelona: Fontanella, 1979) y E. Ribes (
Conductismo: Reflexiones Críticas
.Barcelona: Fontanella. 1982).
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