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En mi caso, la respuesta la encontré en el libro deFrançoise Dolto,
La cause des enfants
(1).
En este libroFrançoise Dolto analiza el trato habitual que las madres ypadres dan a sus criaturas cuando empiezan a ser autónomas,y que, salvo excepciones, consiste en darles órdenes sobretodos los aspectos de su vida cotidianaEn esta actitud adulta hay dos aspectos importantes
:
Uno es
la subestimación de las capacidades
(intelectuales,motrices, etc.) de las criaturas.
Según Dolto, las madres y los padres subestiman lascapacidades y cualidades (inteligencia, sensibilidad,capacidad de discernimiento, sentido común,responsabilidad, instinto de supervivencia y sentido delcuidado de sí mismas, capacidad de iniciativa, etc.) de lascriaturas en general, y las tratan como si fueranincapaces por sí mismas de sentir, de pensar, de evaluarlas circunstancias de una situación dada, o de tomar la másmínima decisión.Por lo general, en sociedades menos patriarcalizadas o porlo menos, menos occidentalizadas, podemos observar que lainfancia es más libre, y goza de un mayor reconocimiento yconfianza en cuanto a su inteligencia y capacidades. Sin irmás lejos recordemos lo que decía Liedloff (2) sobre losYequona.Por su parte Dolto dice que el reconocimiento de lascapacidades efectivas de las criaturas nos llevaría adarles una información respetuosa, confiando en sucapacidad de discernimiento, por lo menos en una granmedida, en lugar de darles sistemáticamente órdenes.La diferencia entre dar INFORMACIÓN y dar ORDENES escrucial; Dolto pone un ejemplo que me parece muyilustrativo: a un japonés que aterrizara en nuestra ciudadno le daríamos órdenes de lo que debe hacer, visitar, etc.sino que le daríamos la información necesaria para que sepudiera desenvolver por la ciudad (cómo funcionan lostransportes públicos, los sitios donde dan de comer mejor ymás barato, etc.), o sobre las cosas interesantes quepodría visitar, etc. ¿Por qué no tenemos la misma actitudcon las criaturas que con el visitante extranjero?Para contestar a la pregunta, hay que tener en cuenta elsegundo aspecto al que me he referido antes:
la prepotenciaadulta.
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