/  23
 
 1
 PONER LIMITES O INFORMAR DE LOS LIMITES
El amor después de la etapa primal.Cuando se cambian las órdenes por la información y la complacencia
Casilda Rodrigáñez BustosLa Mimosa, noviembre 2005
 
(Texto inédito)
 
Hace poco me llamó la atención el título de una charla; eraalgo así como: “
Poner límites, cuándo, cómo y por qué
”;estaba referido claro está a los límites que se supone quelas madres y los padres debemos poner a las criaturas.Este sin duda es uno de los dilemas más peliagudos con elque nos encontramos todas y todos los que queremos criar ysocializar a las criaturas que hemos parido para que seanfelices, y no para que le rindan servidumbre a nadie; y conel deseo y la firme voluntad de ser amantes complacientes yno dictadores o dictadoras autoritarias-----------------------------------------------------------
PONER LIMITES O INFORMAR DE LOS LIMITES
El amor después de la etapa primal.Cuando se cambian las órdenes por la información y la complacencia1Poner límites o informar de los límites
Hace poco me llamó la atención el título de una charla; eraalgo así como: “
Poner límites, cuándo, cómo y por qué
”;estaba referido claro está a los límites que se supone quelas madres y los padres debemos poner a las criaturas.Este sin duda es uno de los dilemas más peliagudos con elque nos encontramos todas y todos los que queremos criar ysocializar a las criaturas que hemos parido para que seanfelices, y no para que le rindan servidumbre a nadie; y conel deseo y la firme voluntad de ser amantes complacientes yno dictadores o dictadoras autoritarias
 
 2
En mi caso, la respuesta la encontré en el libro deFrançoise Dolto,
La cause des enfants
(1).
 
En este libroFrançoise Dolto analiza el trato habitual que las madres ypadres dan a sus criaturas cuando empiezan a ser autónomas,y que, salvo excepciones, consiste en darles órdenes sobretodos los aspectos de su vida cotidianaEn esta actitud adulta hay dos aspectos importantes
:
Uno es
la subestimación de las capacidades
(intelectuales,motrices, etc.) de las criaturas.
 
Según Dolto, las madres y los padres subestiman lascapacidades y cualidades (inteligencia, sensibilidad,capacidad de discernimiento, sentido común,responsabilidad, instinto de supervivencia y sentido delcuidado de sí mismas, capacidad de iniciativa, etc.) de lascriaturas en general, y las tratan como si fueranincapaces por sí mismas de sentir, de pensar, de evaluarlas circunstancias de una situación dada, o de tomar la másmínima decisión.Por lo general, en sociedades menos patriarcalizadas o porlo menos, menos occidentalizadas, podemos observar que lainfancia es más libre, y goza de un mayor reconocimiento yconfianza en cuanto a su inteligencia y capacidades. Sin irmás lejos recordemos lo que decía Liedloff (2) sobre losYequona.Por su parte Dolto dice que el reconocimiento de lascapacidades efectivas de las criaturas nos llevaría adarles una información respetuosa, confiando en sucapacidad de discernimiento, por lo menos en una granmedida, en lugar de darles sistemáticamente órdenes.La diferencia entre dar INFORMACIÓN y dar ORDENES escrucial; Dolto pone un ejemplo que me parece muyilustrativo: a un japonés que aterrizara en nuestra ciudadno le daríamos órdenes de lo que debe hacer, visitar, etc.sino que le daríamos la información necesaria para que sepudiera desenvolver por la ciudad (cómo funcionan lostransportes públicos, los sitios donde dan de comer mejor ymás barato, etc.), o sobre las cosas interesantes quepodría visitar, etc. ¿Por qué no tenemos la misma actitudcon las criaturas que con el visitante extranjero?Para contestar a la pregunta, hay que tener en cuenta elsegundo aspecto al que me he referido antes:
la prepotenciaadulta.
 
 
 3
Porque en la actitud ante el visitante extranjero, ademásde reconocimiento de su capacidad de discernimiento, demovilidad, etc. hay también un reconocimiento de suintegridad como persona, con sus gustos, sus apetencias,sus prioridades, incluso su escala de valores... en otraspalabras, no sólo hay reconocimiento de su inteligencia ycapacidades, sino también consideración y respeto hacia
loque quiere
; tal es la actitud que corresponde a unarelación respetuosa con nuestros semejantes, de igual aigual.La actitud con las criaturas es diferente no sólo porquecomo hemos dicho antes, subestimamos sus capacidades, sinotambién porque tenemos inconscientemente interiorizado queestamos por encima de ellas, que somos sus superiores yellas son nuestras subordinadas.Somos prepotentes con la infancia, en el sentido literal dela palabra: pre-potentes, tenemos el Poder previo, un Poderfáctico –el dinero, los medios- sobre todas sus actividadescotidianas; y podemos obligarlas por las buenas o por lamalas, para que hagan cada día las cosas con lasprioridades y de la manera que unilateralmente decidimos.Conviene recordar que nuestro modelo de hombre o mujeradulta incluye la jerarquización social que caracteriza anuestra civilización, uno de cuyos pilares es lasuperioridad adulta. Aristóteles, en el siglo V a.c. decíaya:
Para hacer grandes cosas, es preciso ser tan superior a sussemejantes como lo es el hombre a la mujer, el padre a loshijos, el señor a los esclavos.
(3)La práctica adulta de mandar sobre las criaturas es tanvieja como el Patriarcado mismo; no voy a detenerme aquí nia referir los múltiples párrafos que la Biblia dedica aeste aspecto, como cimiento que es de la civilizaciónjudeo-cristiana; pero creo que es preciso señalarlo paraentender por qué lo tenemos tan sumamente interiorizado. Ylo difícil que es sustraerse a él.Debido a esta interiorización, todos los días sin darnoscuenta, le damos cuerda a estas supuestas incapacidades del@s niñ@s que justifican nuestra superioridad, y no somoscapaces de romper el círculo vicioso y la dinámica social,ni nos planteamos otra posible relación con ell@s; no senos ocurre tratarlas como al japonés del ejemplo: comoseres humanos a los que hay que ayudar a conocer elfuncionamiento del mundo en el que han aterrizado.

Share & Embed

More from this user

Add a Comment

Characters: ...