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Título original francés: L’ÉSOTÉRISME, Presses Universitaires de France, París, 1965
Traducido por
FRANCISCO GARCIA BAZAN, Editorial Nova, Buenos Aires, 1967
INTRODUCCIÓN
El mundo
no subsiste, sino
por el secreto.
Sepher ha Zoar
Más de uno probablemente se admirará al encontrar un estudio sobre el esoterismo en una colección tan modernacomo ésta, puesto que la doctrina que él propone está entre las que la ciencia actual considera como arcaicas yque no corresponden a un objeto experimentable y preciso. No obstante, semejante posición confunde la razón, laciencia y la técnica. En efecto, si es lógico respetar los principios de la razón, que no están en discusión, no lo esmenos restringir sus límites. “Todo sistema es verdadero en lo que afirma y falso en lo que niega”, decía hacetiempo Leibniz, uno de los fundadores del cálculo infinitesimal. Toda negación priva a la realidad de una parte delo posible, que la ciencia debe esclarecer. No es, por consiguiente, razonable reducirla a sus aspectos racional ytécnico, por valederos que sean en sus dominios. La historia antigua del hombre primitivo también pertenece a laciencia. ¿No se percibe en qué medida el hombre actual, viviente y total, es en gran parte primitivo y en quémedida sus exigencias siguen siendo arcaicas e irracionales? Desde un punto de vista simplemente técnico, lamáquina más perfecta no suprime al útil original o a la función primitiva que pretende reemplazar. El aviónsupersónico no suprime el uso de nuestras piernas. La calculadora no impide al cerebro del hombre razonar de sugrado. La química aplicada a la agricultura debe respetar la ley de las estaciones y la marcha del sol. La logísticamás ambiciosa debe tener en cuenta a una sensibilidad y espiritualidad que ella no puede satisfacer. Moral,intuición, religión, contemplación, escapan de la mecanización generalizada.Por el contrario, una ley de equilibrio universal exige que en compensación de este materialismo general, unalibertad equivalente, se dispense en el polo superior del espíritu. El esoterismo constituye la disciplina que mejorpuede cumplir esta función de equilibrio. Su tarea consiste, en primer lugar, en hacer comprender las escriturassagradas de antiguas civilizaciones, tanto del Oriente como de Occidente, que hasta el presente han podidoparecer incomprensibles arcanos, siendo que ellas correspondían a una realidad permanente de la que sólo laexpresión podía parecer arcaica y ocultar su actualidad. Seguidamente nos permite comprender la naturaleza denuestra propia Tradición y la aspiración a la que responde. En esta forma los hombres de espíritu más moderno,que han permanecido próximos a su naturaleza originaria para respetar en ellos un mundo desconocido, llegarán aser aptos para comprender un secreto que sólo les puede ser confiado por alusiones.En la primera parte, nuestra exposición toma por guía la obra de René Guénon, cuyo lenguaje racional y casimatemático, empleado para traducir verdades suprarracionales, desempeña la función de simple símbolo deexposición. Su perspectiva metafísica sirve de introducción a la segunda parte consagrada al aspecto interior delas principales religiones del mundo y al esoterismo de los métodos iniciáticos que se relacionan con ellas.El punto de vista que él nos propone se imponía por su carácter de universalidad lógica, independiente de todosistema, de todo dogma, de toda superstición de raza o de lengua. Sin embargo, exigencias de tamaño nos hanobligado a realizar síntesis sincopadas con las que hemos tratado de disminuir el desarrollo, sin lograrlo siempre.También ellas nos han obligado, en el caso de doctrinas menores, a guardar silencios que no lamentamos. Enefecto, estamos tentados a reprochar a los aficionados a las curiosidades históricas una perversidad intelectualque los impulsa a cultivar el misterio por el misterio mismo, cuando las verdades que ellos persiguen estánexpuestas por las grandes religiones del mundo en textos explícitos capaces de satisfacer las mayores apetencias.Nuestro solo deseo ha sido, a expensas de atractivos más tentadores, la precisión y la exactitud, en un dominio dedonde generalmente son desterradas.
PRIMERA PARTE: PERSPECTIVAS GENERALESI.- ESOTERISMO Y EXOTERISMO
En una perspectiva general, se encuentra en algunos filósofos griegos la noción de esoterismo aplicada a unaenseñanza oral, trasmitida a algunos discípulos elegidos. Aunque sea difícil en estas condiciones conocer sunaturaleza, es posible deducir, a partir de estas mismas condiciones que esta enseñanza superaba el nivel de unafilosofía y de una exposición racional para alcanzar una verdad más profunda, destinada a penetrar de sabiduría elser entero del discípulo, su alma y su espíritu al mismo tiempo. Tal parece haber sido el objeto verdadero de laslecciones de Pitágoras, las que, a través de Platón, han llegado hasta los neopitagóricos de Alejandría.Esta concepción de dos aspectos de una doctrina, uno exotérico y el otro esotérico, opuestos en apariencia y enrealidad complementarios, puede generalizarse, ya que se funda sobre la naturaleza de las cosas. Aun cuando