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Franz Boas. Cuestiones fundamentales de antropología cultural

Franz Boas. Cuestiones fundamentales de antropología cultural

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08/30/2013

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"DIMENSIÓN DE LOS PROBLEMAS"
 
SE PUBLICA BAJO LA DlRECCIÓN DE
 
GREGORIO WEINBERC
 
CUESTIONESFUNDAMENTALES DE
 
ANTROPOLOGÍACULTURAL
 
FRANZ BOAS
 
SOLAR/HACHETTE
 
Título del original ingles:
 
THE MIND OF PRIMITIVE MAN
 
(The Macmillan Co., New York.)
 
Traducido directamente de la 3° edición
 
corregida (abril, 1943) por 
 
SUSANA
W.
DE FERDKIN
 
1° edición castellana en estaserie: noviembre de 1964
 
La venta y distribución de este libro se hace por convenio especial entreEDICIONES SOLAR y LIBRERÍA HACHETTE S. A.
 
© by Ediciones Solar, Buenos Aires, 1964. Hecho
 
el depósito que previene la ley 11.723. Printed inArgentina • Impreso en la Argentina.
 
 
Su provincia fue el mundo...
 
La contribución de Franz Boas a laAntropología Cultural
 
"...LA
NOCIÓN
de que era un héroe mítico, de esos que apa-recen en los folklores aborígenes, un portador de luz en elreino de las tinieblas, le resultó insoportable, así me lomanifestó en nuestra correspondencia . ." Estas líneasescritas por el antropólogo Robert Lowie, referentes a su
 
maestro Franz Boas, traslucen, sin embargo, y en forma in-equívoca, la ubicación significativa que le cupo a éste en
 
el desarrollo histórico de la antropología cultural. Otra de
 
sus discípulas dilectas, Ruth Benedict, fue aún más cate-
 
górica al afirmar que Boas halló la antropología hecha un
 
haz de acertijos dislocados y la dejó transformada en una
 
disciplina seria donde las teorías deben someterse invaria-blemente a la experimentación y validación.
 
 
Franz Boas nació en Minden, Westfalia, en 1858 y estu-dió física, matemáticas y geografía en las universidades de
 
Heidelberg, Bonn y Kiel. Se doctoró en esta última y
 
habría de ser también en esta casa de estudios —ya desvir-
 
tuada por el totalitarismo nazi— donde en 1933 se quema-rían sus libros, en plena demostración de fanatismo oscu-rantista.
 
En una era de auge y expansión de las ciencias físico-
 
naturales y en la cual el conocimiento del hombre parecíahaber quedado relegado y sujeto a la incertidumbre de
 
métodos de escasa contabilidad, o en el mejor de los casosa las imitaciones híbridas de las premisas de las ciencias
 
 
ABRAHAM MONK.
 
mencionadas en primer término, Boas se consagró sin re-servas al estudio del hombre y en particular a la antro-pología.
 
No tardaría en convertirse en una de las figuras claves
 
de todos los estudios sobre la cultura humana que acon-
 
tecieron en nuestro siglo. Su presencia en los Estados Uni-dos —en las Universidades de Clark y Columbia— ejercióuna influencia dominante a la que no pudieron sustraerselos cultores de esta novísima ciencia. Con todo, Boas nopuede ser entendido como el iniciador de una nueva es-cuela. Sus escritos, asístemáticos y áridos, no presentan una
 
corriente consistente que mereciese ese calificativo de 'es-cuela' o 'teoría'. No las hubo tales, y su insistencia en elrelativismo cultural y reconstruccionismo histórico fueronen rigor normas destinadas a guiar los trabajos de campo.
 
La trascendencia de Boas debióse en cambio a sus contri-buciones instrumentales, a los criterios operativos de inves-
 
tigación que introdujo. Es que Boas fue el gran metodó-logo de la antropología, llamado a abrir rutas de análisis
 
penetrante y horizontes insospechados. Como tal, Boasrescató a la antropología de los devaneos superficiales y la
 
integró con todos los honores en el esquema de las cien-cias del hombre.
 
En un comienzo Boas experimentó la influencia deldeterminismo geográfico-ecológico de Friedrich Ratzel. El
 
clima, el paisaje, los recursos de subsistencia plasmarían—de acuerdo con este enfoque conceptual—, la idiosincrasiade la existencia humana, la trama de las relaciones inter-personales, la presencia de determinados elementos de cul-tura material y en suma la propia cosmovisión de cadacultura.
 
No resta duda alguna que las características ambientales
 
gravitan sensiblemente sobre la vida económica y la distri-
 
bución ecológica de las poblaciones. En islas como las
 
Marquesas, la pobreza crónica de alimentos obligaba arecurrir al infanticidio femenino como pauta cultural paracontrarrestar las tendencias hacia la superpoblación. Laestructura social toda, con su secuela de poliginia y homo-sexualismo masculino, podría explicarse en términos deese inexorable determinismo ambiental.
 
ESTUDIO PRELIMINAR
 
Sin embargo, no todas las culturas que viven sujetas a
 
condiciones exógenas análogamente adversas, recurren a unapauta idéntica a la empleada en las Marquesas. La plas-ticidad creadora del hombre ha exhibido otras alternativasigualmente positivas —no en términos de nuestros juicios
 
éticos pero sí funcionalmente eunómicos— en consonanciacon la necesidad de asegurar la continuidad de la existenciagrupal. (De esta manera, mientras que unos recurren alinfanticidio femenino, otros apelan al canibalismo, la gue-
 
rra, el infanticidio indiscriminado, o la agricultura inten-siva. Ratzel, en su reduccionismo inamovible no advirtió lacapacidad creadora del hombre, sus potencialidades de libreiniciativa cultural. Tras sus anecdóticas y azarosas correaspor los hielos árticos que comenzaron en 1883, Boas hallóla posición de Ratzel cada vez más insustentable y acabó pordesecharla. Las experiencias con distintos grupos esquimalesdesde que pisó la península de Cumberland, le llevaron a laconclusión de que esos seres no son mecanismos pasivos quereciben estímulos externos y elicitan respuestas fisiológicasinvariablemente uniformes. El joven investigador compartiócon sus anfitriones su carne cruda de foca, participó de suscacerías y expediciones en medio de las implacables einhóspitas condiciones del Ártico. En el estrecho de Davishalló esquimales que jamás habían visto a un europeo. Leacogieron con efusivas canciones y danzas y con eltiempo le iniciaron inclusive en las artes
 
secretas delchamanismo, en el misterio de sus mitos y rituales,destinados especialmente para precaverse de lasacechanzas nefastas de la artera Sedna, la diosa de los mun-dos infraterrenales.
 
Boas comprendió allí que la cultura es, en efecto, unproceso de creación orgánica y viva y no una adaptaciónmecánica. Allí observó que dentro de un mismo habitat"pueden coexistir culturas con pautas diferentes. De ser elmedio ambiente el determinante exclusivo de la mentalidadhumana, habría tantas mentalidades como ambientesnaturales existen. Boas no negó que el medio gravita,
 
modifica, restringe u orienta la cultura de ésta u otramanera, pero no la genera. Opera sobre un grupo ya
 
dotado de una identidad distintiva y una estructura social
 

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