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Gabriela Bautista, Reflexiones acerca del pacto entre los medios

Gabriela Bautista, Reflexiones acerca del pacto entre los medios

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¿Señala un punto de partida real la firma reciente del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia? ¿No significa confirmar cuestiones de fondo sobre el estado ético del quehacer periodístico mexicano? ¿Significa una verdadera salida para la reducción de la violencia en nuestro país? En esta severa crítica sobre la toma de posturas editoriales, Gabriela Bautista plantea para Sala en Espera la tensión entre el discurso del oficio y la injerencia política del periodista.
¿Señala un punto de partida real la firma reciente del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia? ¿No significa confirmar cuestiones de fondo sobre el estado ético del quehacer periodístico mexicano? ¿Significa una verdadera salida para la reducción de la violencia en nuestro país? En esta severa crítica sobre la toma de posturas editoriales, Gabriela Bautista plantea para Sala en Espera la tensión entre el discurso del oficio y la injerencia política del periodista.

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SALA EN ESPERA
Marzo 2011
 
Reflexiones acerca del pacto entre los medios
Gabriela Bautista
Hace unas semanas invité a la clase de Géneros Periodísticos Interpretativos aRicardo Salazar, jefe de la mesa de redacción del periódico
Público
del grupoMilenio. Había pedido a Ricardo que nos platicara acerca de la cobertura de loshechos violentos en México. Nos habló de la serie de mesas de reflexión queestaban llevando a cabo en el medio donde trabaja. La pregunta fundamental deeste diálogo era precisamente cómo cubrir y qué comunicar respecto de lainformación relacionada con los actos del crimen organizado, especialmente elnarcotráfico. La preocupación surgía de un hecho doloroso: la muerte de unode los periodistas del grupo y del crecimiento tan significativo de la violencia enestados como Tamaulipas, Chihuahua, Sinaloa, Baja California, Durango,Michoacán y, más reciente, Jalisco. Acudieron con sus colegas de Colombia paraconocer su experiencia respecto al tema: les dijeron que en este país lasituación había llegado a tal grado de violencia que, por ejemplo, las funerariasno tenían más materia prima para ataúdes y comenzaron a comercializarsarcófagos de cartón. La violencia en Colombia era tal que los medios decomunicación tuvieron que llegar a un acuerdo común y a un pacto nacionalrespecto a la cobertura del tema del narcotráfico. El acuerdo, entre otrospuntos, ponía en común que los medios no deberían considerar al narcotráficocomo una fuente particular de cobertura. Asimismo, se llegó al pacto, entretodos, de sólo consignar hechos de violencia en la información cotidiana, perono entrar en detalles de nombres de víctimas, asociaciones delincuenciales omensajes entre grupos. También acordaron que las notas no se firmarían y que,todas ellas, en todos los medios, deberían tener el mismo estilo decomunicación. El objetivo era, precisamente, no transformarse en plataformade comunicación entre grupos rivales, porque reconocieron que éstos eranunos grandes estrategas de la comunicación: una persona asesinada por ungrupo de delincuentes se transforma en un mensaje
que además esexacerbado por los medios masivos
para el grupo rival.
 
 
Ricardo nos contó que la preocupación por no convertirse en voceros de losdelincuentes los tenía reflexionando acerca de la cobertura que debe merecerun problema tan complejo como el del narcotráfico, y en su grupo parece quellegaron a un acuerdo. Me quedé pensando
entre muchas otras cosas
en lasdimensiones que podría alcanzar un pacto como el del caso colombiano entrelos medios nacionales.Esta mañana me desperté y encendí la radio. La nota principal era el anuncio deun pacto nacional entre medios de comunicación para, precisamente, lacobertura de las noticias del narcotráfico. Según los anunciantes, este pacto noatentaba con la libertad de expresión y más bien es producto de unapreocupación ética, profesional y social.Según las informaciones, son más de 700 medios los que se han suscrito a esteacuerdo. Rápidamente busqué la lista de los medios asociados. Sí está el grupoMilenio, también está
El Universal 
. No está
La Jornada
, ni
Proceso
. Sí está elGrupo Imagen, el Grupo Radiofórmula. Pero cuando vi el anuncio por televisión
del “pacto nacional”, ahí estaba
el gran panel de personas trajeadas delante de
ese letrero que dice “Iniciativa México”. Me preocupé y decepcioné. ¿Están los
medios mexicanos preparados para suscribir tal acuerdo? No me refiero a laactitud o al relumbrón de tal anuncio. Me refiero a ese pequeño reducto de lasactitudes cotidianas que es el ejercicio del discurso, sobre todo en elperiodismo.Los académicos estadounidenses Tom Rosenthiel y Bill Kovach, en su libro
TheElements of Journalism
(2007) mencionan varios problemas epistemológicosdel ejercicio del periodismo. Uno de ellos tiene que ver con la conceptualización
que los periodistas y grupos tienen del concepto “verdad” y de los alcances de
ésta en el ejercicio profesional. Pero otro punto todavía más preocupante paraellos es la poca disposición y tiempo que los periodistas le asignan a la reflexiónde su propio ejercicio periodístico. También de este tema se ocupó elacadémico de Berkeley Thimoty Cook en su libro
Governing with the news
(2004), donde señala que todo periodista
y más los que están encumbrados engrandes medios que vigilan más el negocio que el ejercicio democrático
negarárotundamente ser un brazo del gobierno en su ejercicio profesional. Lo mismoen lo que se refiere a la asociación parcial con grupos delincuenciales o en lotocante a su repudio a otros grupos tales como minorías étnicas,discapacitados, pobres u homosexuales. Cook dice que casi todos los
 
 
periodistas que él entrevistó aceptarán su compromiso social y suimparcialidad, pero que el ejercicio cotidiano de su discurso los contradice, algrado de
terminar “gobernando a través de las noticias”. El asunto y conclusión
de los académicos es que hay poca reflexión del ejercicio cotidiano. Hay rechazoa entender que el periodismo es una actividad intelectual y es más política que
social. “Los periodistas son actore
s políticos y no soc
iales” sostiene Cook, “sin
embargo cuando se lo señalas se ofenden pues dicen que ellos no son como la
clase política”. Esto se ancla a lo que decían Kovach y Rosenthi
el: hay pocareflexión
incluso
 
de los conceptos básicos del periodismo, porque ser “act 
or
político” no es “ser un político
 
de un partido o un congresista”,
sino que todoconlleva una dimensión más importante.Creo que en México se hace un periodismo de excelente calidad y conozcocomunicadores admirables. Pero también creo firmemente en que en este paísexiste un sistema de medios de comunicación que pocas veces reflexiona sobresu discurso cotidiano. Me refiero específicamente a las noticias que veo en losnoticieros de Televisa y TV Azteca, tanto en sus ediciones nacionales como enlas locales. Hoy los comunicadores se presentan ante el país a decir que hanllegado a un acuerdo de cobertura y que
entre otras cosas
protegerán avíctimas de delitos, protegerán a testigos de hechos, no usarán terminologíajudicial en sus notas, no harán
una apología de los delincuentes “para que lagente no los tome como héroes”, que protegerán a los niños, que
noprejuzgarán culpables. ¿Acaso estos valores no tenían que ver con su coberturay ejercicio cotidiano? ¿Por qué se pactan solamente estos ejercicios en lasnoticias que estén relacionadas con la delincuencia organizada? ¿Qué sucederácon la cobertura de otra índole, con la cobertura cotidiana?Que
el pacto se suscriba solamente a los “hechos de la violencia organizada”
deja de fuera una verdadera revolución en el ejercicio del periodismo en
México. Puede ser que los medios lleguen a “unirse” en este “acuerdo”, sin
embargo seguiremos viendo programas y noticieros en los que se discrimine alotro, se priorice la noticia policiaca sobre las noticias ciudadanas, se sigahomogeneizando la información y la agenda de cobertura, se siga nombrando alotro de la misma manera. Un ejemplo indignante: TV Azteca, en su afán por
“cubrir la tragedia humana” de los hechos ocurridos en Japón a causa del
Tsunami, no derriba la barrera que supone la diferencia de idioma en México yen Japón. El noticiero nos presenta una nota con los testimonios de losjaponeses y su traducción, que nada tiene que ver con lo que los japoneses

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