BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006246
federalista, con las consecuentes contiendas civiles, cuyos bandos eran apo-yados en su orden por los comerciantes y por los terratenientes. Se sucedie-ron varios gobiernos provisionales y se implantaron nuevas constitucionespero la situación no resultaba propicia para organizar cualquier tipo de cele-bración. A partir de 1816 y como consecuencia de la reconquista españolaresultaba imposible pensar en ello.Un primer tipo de ceremonia oficial cuyo objeto, aparte de simbolizar laautonomía, era el de afianzar el gobierno, fue el acto de plantar el “
Árbol dela Libertad
”, imitando así una costumbre propia de la Revolución Francesa.No obstante, la iniciativa de sembrar tal árbol surgió en forma clandestina ycomo un hecho cumplido, cuando el 2 de febrero de 1813 amaneció sembra-do en el centro de la Plaza Mayor un “
Árbol de la Libertad
”.Al respecto vale recordar el siguiente boletín:
Habiendo amanecido hoy en esta ciudad plantado el árbol dela libertad en la plaza mayor, el gobierno que está establecidopara sostenerla y defenderla hasta el último extremo, ha senti-do que esta demostración se haya hecho clandestinamente, loque parece da a entender, o que no es muy legítima o que elgobierno se opondría a ella. La acción más justa y honradadegenera en torpe, o al menos se vuelve sospechosa cuandolleva el carácter de la clandestinidad, y en unos tiempos dedivisión y de fermento como los presentes, nada es más perju-dicial que las novedades repentinas a que no está preparado elbajo pueblo, que siempre da interpretaciones siniestras a lascosas cuyo significado ignora
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Por ello el Gobierno dispuso que tal árbol se plantase con toda solemni-dad y en forma oficial en la Plazoleta de San Victorino; para ello eligió, porun lejano simbolismo, el segundo día de la Pascua de Resurrección, que en1813 cayó el 29 de abril; se escogió por su verdor y frondosidad un árbol dearrayán ya desarrollado.El cronista José María Caballero en su
Diario de la Independencia
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des-cribe la ceremonia que antecedió a la plantación del “árbol de la libertad”.Según su relato, a las 3: 30 de la tarde, cuando se aplacó la lluvia, formaronlas tropas que desfilaron seguidas de una comitiva de notables a caballo conlas bestias enjaezadas ricamente. Desfilaron un sargento y ocho soldados de
1 G. Hernández de Alba (Compilador),
Archivo Nariño 1812-1815
, Tomo 5, p. 133.2 J. M. Caballero,
Diario de la Independencia
, Biblioteca del Banco Popular, p. 133-134. Bogotá,1974.