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Rousselot, Juan C. y otro

Rousselot, Juan C. y otro

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02/15/2013

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© Thomson La Ley 
1
 
Voces:
 DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACION PUBLICA ~ EXIMENTE DE PENA ~ IGNORANCIA  DEL DERECHO ~ MALVERSACION DE CAUDALES PUBLICOS 
Tribunal:
 Tribunal en lo Criminal Nro. 4 de Morón(TCrimMoron)(Nro4) 
Fecha:
 20/09/2000 
Partes:
 Rousselot, Juan C. y otro 
Publicado
 
en:
 LLBA2001, 689 
Cita
 
Online:
 AR/JUR/1754/2000 
Sumarios:
 1. El uso arbitrario de fondos es una de las notas características del delito de malversación de caudales públicosprevisto en el art. 260 del Cód. Penal, -en el caso, un ex intendente y un alto funcionario del departamentoejecutivo municipal dispusieron la realización de obras públicas apartándose de la ley orgánica municipal y delreglamento de contabilidad- pues cambiar de destino implica invertirlos en menesteres distintos de los queespecíficamente ordenan las normas vigentes.2. En materia de malversación de caudales públicos -art. 260 del Cód. Penal-, por caudales debe entenderse nosólo el dinero sino toda clase de bienes susceptibles de tener un valor económico.3. A los fines de la configuración del delito de malversación de caudales públicos (art. 260, Cód. Penal) -en elcaso, un ex intendente y un funcionario del departamento ejecutivo municipal dispusieron la realización deobras públicas al margen de las disposiciones de la ley orgánica municipal y del reglamento de contabilidad- esnecesaria la asignación normativa de destino pues no existiendo imputación previa, la apreciación de lanecesidad o conveniencia del gasto quedaría librada al criterio del funcionario.4. El delito de malversación de caudales públicos prevista en el art. 260 del Cód. Penal consiste en el simplecambio ilegítimo de destino de las partidas administradas -en el caso, un ex intendente y un alto funcionario deldepartamento ejecutivo municipal acudiendo a razones de celeridad dispusieron la realización de obras públicasapartándose de la ley orgánica municipal y del reglamento de contabilidad- sin lucro para los funcionariosinvolucrados o terceros.5. Es inconcebible alegar desconocimiento de los preceptos según los cuales los funcionarios públicosinvolucrados por el delito de malversación de caudales públicos (art. 260, Cód. Penal) debieron ejercer sumandato -en el caso, un ex intendente y un funcionario del departamento ejecutivo municipal dispusieron larealización de obras públicas al margen de las disposiciones de la ley orgánica municipal y del reglamento decontabilidad- pues los actos de gobierno que desarrollaron evidencian un comportamiento doloso orientado a laconsecución de un objetivo, para lo cual desviaron fondos públicos.
Texto
 
Completo:
 Morón, setiembre 20 de 2000.Veredicto1ª ¿Se encuentra acreditada la exteriorización material del hecho que afectaría a la libertad? 2ª ¿Se encuentraprobada la existencia de los hechos incriminados en su corporización material en orden al delito quedamnificaría a la administración pública? 3ª En caso afirmativo, ¿Está probada la autoría del imputado Juan C.Rousselot en los mismos? 4ª ¿Viene demostrada la participación de Néstor A. Achinelli en el segundo de loshechos? 5ª ¿Existen eximentes? 6ª ¿Median atenuantes? 7ª ¿Concurren agravantes? 8ª ¿Cuál es el veredicto adictar?1ª cuestión.- El doctor Rodríguez dijo:Al alegar sobre este aspecto el Ministerio Público Fiscal hizo hincapié en la precisión y concordancia de lostestimonios de Carlos H. Bonicalzi, Miguel A. Bruno, Patricia P. Akerfeld y Elisa M. Petric, que, aunados a losde Giménez, Cardozo y Ramoneda, a su criterio daban por probada la existencia de la comunicación entre elimputado Juan C.Rousselot y el denunciante Bonicalzi y la frase amenazadora "si quieren tiros van a tener tiros,les voy a mandar a mi gente y van a tener tiros", rebatiendo con diversos argumentos la tesis del encausado deque estaban estos impulsados a perjudicarlo con motivación política, aludiendo a rasgos de su personalidad quelo harían peligroso.En la defensa, sobre el particular, el doctor Deuteris con la aclaración previa de la pacífica personalidad quele asignó al Señor Rousselot, delimitó que en aquella ocasión hubieron dos diferenciados grupos de testigos enla audiencia: uno conformado por los que estaban en el Palacio Municipal, el entonces Secretario de Gobiernointerino y su entorno, los testigos Ramoneda, Giménez y Cardozo, del cual sólo oyera las supuestas amenazas elprimero por lo que los desestimó; y el segundo de quienes estaban en la finca sita en ... de Villa Sarmiento, estoes Arias, Spada, Bruno, Akerfeld y Petric, además de Carlos Poli que no vino al juicio. De aquellos descartó aArias y Spada por no haber oído nada amenazante y acerca de los tres últimos porque conforme describió, por
 
 
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una parte estaban muy afectados emocionalmente por haber sido víctimas de delitos horas antes y ya que vivíande un sueldo que en definitiva los subordinaba a Bonicalzi (por la relación de dependencia de Bruno). Agregóque, en el hipotético caso de tener por probado el tribunal que hubiera dicho Rousselot la frase endilgada, nohabía probabilidad de cumplirse efectivamente el mal anunciado, que la figura legalmente requiere para laexistencia del ilícito y que, en todo caso, se trató de un proceder irreflexivo.Lo cierto es que el llamado efectuado por el imputado Juan C. Rousselot el día 5 de enero de 1999 a las 10 y30, desde el domicilio de los Bruno, sito en la calle ... de Villa Sarmiento, Partido de Morón, a un teléfono de laintendencia Municipal de dicho partido, atendido finalmente por Carlos H. Bonicalzi, y realizado desde unequipo de telefonía celular que llevaba el testigo Francisco Rolando Arias, es cosa que no sólo se extrae en ladiversa medida de las distintas percepciones de todos y cada uno de los testigos antes indicados, sinofundamentalmente de lo reconocido por el propio Juan C. Rousselot al declarar en la audiencia del debate,donde dijera, además, que estaba molesto y que le había dicho en tono alto de voz y reiteradamente a suinterlocutor "que no se meta con mi gente", ante lo cual éste último empezó a advertirle que lo estabaamenazando, lo que le llevó a hacer la exposición civil en la Comisaría del lugar.La precisión con la que se expidió, en primer lugar Patricia P. Akerfeld sobre todo esto, con un nítidorecuerdo de circunstancias, personas presentes y sus ubicaciones dentro de la casa, como de actitudes y palabrascruzadas antes y después; la convierte en pieza relevante al momento de definir lo efectivamente acontecido, yno me pareció persona capaz de mentir, al menos en estas circunstancias, por el solo hecho de que fueraempleada del municipio entonces o de que su esposo trabaja actualmente subordinado al damnificado. Más bienreveló gran templanza y valores sólidos, que no fueron empañados sino confirmados por el resto de lastestificaciones.Menos razón aún veo para apartarme de los dichos de la madre de esta, Elisa M. Pétric, quien no vive conellos y no es dependiente de nadie, sino docente jubilada y que explicó con todo detalle, cómo es que podíarecordar (a raíz de que pensó en cómo esa frase podía afectar a su nieto, en esos momentos con una afasiatemporal a raíz del trauma del robo y el plagio) a Juan C. Rousselot hablando con un celular que le había sacadoa alguien (Arias) desde un pasillo de la casa, gritándole a su interlocutor "...sos un hijo de p..., no te metas conmi gente, si querés tiros los vas a tener..." . Que es exactamente lo mismo que oyó en esa ocasión, la antesmencionada, su hija Akerfeld y muy similar a lo que escuchara su yerno, Miguel A. Bruno, conforme nosrelataran ambos durante el debate. Compadeciéndose en definitiva estas versiones con la denuncia y latestimonial de Bonicalzi.Convencido estoy de que los testigos Arias y Spada, aun tratando de cuidar en sus dichos de no perjudicar alimputado, no hicieron mas que terminar tanto la comunicación como el elevado tono de voz del ex intendentedurante la misma.Ambos, confirmaron su presencia en el lugar, pero Spada tuvo una audición parcial de lo que hablaba elimputado, recordando del diálogo sólo el segmento en que decía "...no te metas con mi gente ..." y Arias nopudo oír nada según afirmó porque estaba convenientemente alejado.Todo ello debe sumarse, claro, a la versión coincidente de Bonicalzi, que, tanto en la denuncia de fs. 1/2 dela causa nº 153, como en lo dicho durante el juicio cuando refirió que Juan C. Rousselot le dio a entenderentonces, que concurriría con terceros a "...arreglar todo a los tiros..."; y también a lo expuesto por AlfonsoRamoneda, Damián Cardozo y Daniel A. Giménez quienes recordaron que efectivamente recibió el primero unllamado en el despacho que ocupaba en el Municipio, proveniente supuestamente del imputado, durante el cualen determinado momento comenzó Bonicalzi a exclamar que estaba siendo amenazado, ante lo cual se dirigió aformalizar la referida denuncia.Ninguna duda que la comunicación partió del teléfono móvil nº ... lo que, por si hiciera falta, se reafirma conel informe de fs. 39 de la mencionada causa nº 153 que viene incorporado al debate por su lectura.De la aptitud atemorizante de dicho mensaje, cabe decir dos cosas, en cualquiera de sus versiones fuerontodas alusivas a llevar a terceros a agredir con armas de fuego a Bonicalzi, lo que habla de su capacidadintrínseca, pero además coincidieron casi todos los testigos y el propio imputado, acerca del clima de tensión yviolencia que presentaba por esos momentos el distrito.Por todo lo expuesto es mi sincera convicción que, siendo las 10 y 30 del día 5 de enero de 1999, desde elinterior de la vivienda sita en la calle ... de Villa Sarmiento, Partido de Morón, una persona del sexo masculino através de la comunicación mantenida a partir del teléfono celular ... profirió amenazas, consistentes en decir"...no te metas con mi gente si querés tiros vas a tener tiros ...", para amedrentar a Carlos H. Bonicalzi, suinterlocutor, quien estaba en un despacho del Palacio Municipal de este distrito.Estos dichos, en el turbulento contexto descripto, como en cualquier otro, tenían la suficiente idoneidad paraafectar el psiquismo del destinatario.En este punto, conviene reiterar que la doctrina ha interpretado que en las amenazas el bien tutelado es la"libertad o tranquilidad espiritual" del receptor de las mismas, en cuanto éstas influyan en su ánimo,
 
 
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condicionando o perturbando su libertad de determinación (Estrella, Oscar A. y Godoy Lemos, Roberto en"Código Penal...Análisis doctrinario...", t. 2, ps. 168, Ed. Hammurabi, 1996).Estas notas aparecen claramente exteriorizadas con la conducta asumida por el acusado, quien al proferiraquellas palabras, manifiesta un tenor amenazador y amedrentador que utilizó, evidentemente, hasta alcanzar yser percibido por el destinatario, en la medida que éste, toma conocimiento de las mismas en su órbita íntima,sin perjuicio de que más allá del nivel del temor individual, no se advierta cuánto o tanto pudiera temerle, comopara ajustar por compromiso su propio comportamiento.En este sentido, no puede desatenderse, el particular contexto personal, dentro del cual se plasmó la amenazadel autor, y, todo ello bajo el influjo evidente de una alteración emocional que, sin ser excluyente de su propiaresponsabilidad, tengo la impresión, que sí trascendió e impresionó la esfera de la emotividad del receptor.Ello revela la aptitud del citado contenido atemorizante de las expresiones vertidas y por ende, establecidasu dirección, es decir la utilización de la amenaza, el conocimiento que de ella tomó el receptor, más allá de laafectación del determinismo de éste, pues como se sabe a la figura legal le basta con que la amenaza sea"recibida y comprendida" por quien está amparado constitucionalmente para preservar, aún mínimamente, suintegridad psíquica, física y moral (arts. 11 y 12, C.B.A.; art. 5.1 de la Convención Americana sobre DerechosHumanos), aún contra toda forma de abuso o injerencia arbitraria o ilegal en su vida y sobre su familia (arts. 75inc. 22 de la Constitución Nacional y 11 de la C.B.A.: art. 12 de la Declaración Universal de DerechosHumanos; art. 17.1 y 17.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; art. 11.2 y 11.3 de laConvención Americana sobre Derechos Humanos).-El acto que ejecutó el acusado, revistió en mi interpretación la entidad suficiente para provocar un fuerteimpacto emocional, al quedar significativamente instalado en la esfera de la intimidad del receptor, que estáresguardada contra cualquier forma o modo de comportamiento que vulnere los aspectos íntimos de su ser, entreellos, el de su libertad psíquica, o sea, la tranquilidad espiritual que permite al individuo desenvolverse conaplomo (Laje Anaya, Justo y Gavier, Enrique A. en ob. cit., t. II, p. 250; Buompadre, Carlos en "Delitos contrala libertad", p. 130, Mave Editor, 1999), lo que revela, en definitiva, la aptitud o la idoneidad de ésta última paraafectar su "libertad psíquica", o, poner en crisis su "tranquilidad espiritual", con motivo del temor causado.Agrego, y ya sobreabundando, que en consecuencia no es necesario que la amenaza sea de cumplimientoprobable, basta que sea posible.Por todo lo cual a esta 1ª cuestión voto por la afirmativa (arts. 210 y 371 inc. 1º del Código Procesal Penal).Los doctores Castañares y Torti, por compartir los fundamentos del voto que antecede, a los que adhieren y,ser ello su sincera convicción (citas legales las precedentes), también votan por la afirmativa.2ª cuestión.- El doctor Rodríguez dijo:No fue discutida la incorporación por lectura de la prueba documental y pericial propuesta por las partes enla causa ni hubo divergencias entre las mismas en orden a su validez y este asunto viene gobernado por el art.366 del Código Procesal Penal.Ello permite entrar derechamente a la evaluación de los siguientes elementos documentales:1. Respecto del expediente administrativo nº 4.079-50.083 que corre por cuerda caratulado como anexoprueba B:Informe de inspección de obras de fs. 4 de la Municipalidad de Morón.Nómina de personal afectado a la obra de la "ex Base Aérea VII Brigada" con lapso de prestación deservicios y salarios de fs. 6 a 10.-Actuación notarial de constatación incorporada a fs. 12 (exp. cit) con fotografías que la ilustran de fs. 13 a19.Copias de facturas de compra y venta de fs. 42/3 y decreto nº 1.413/98 glosado a fs. 49.2. Respecto de la causa nº 135:Nota suscrita por el Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina del 28 de diciembre de1998 acompañada en copia a fs. 85.Copias de facturas e informes de fs. 380/383.Acta de inspección ocular de fs. 355/357 y sus ilustraciones fotográficas de fs. 358 a 374.Copia autenticada del decreto nº 800/98 del 31 de julio de 1.998 del departamento ejecutivo del Municipiode Morón glosado a fs. 10/14.Informe de la Presidencia del Concejo Deliberante de Morón de fs. 152.Copia de la carta de intención firmada entre la Fuerza Aérea Argentina y la Municipalidad de Morón,fechada el 2 de setiembre de 1997 de fs. 422/425.

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