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Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios - Luis Villoro

Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios - Luis Villoro

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Villoro, L. (1998). Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios. Revista Internacional de Filosofía Política (11) p. 86-78. Recuperado desde http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:filopoli-1998-11-1000&dsID=PDF
Villoro, L. (1998). Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios. Revista Internacional de Filosofía Política (11) p. 86-78. Recuperado desde http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:filopoli-1998-11-1000&dsID=PDF

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Categories:Types, Research
Published by: José Daniel Guerrero Gálvez on Mar 31, 2011
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06/19/2014

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Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios*
LUIS VILLORO
Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM, México
Desde el siglo XVI los pueblos indios de América han sido, para criollos ymestizos lo
otro,
lo
otro
juzgado y manipulado para su explotación o, por locontrario, para su redención. Somos nosotros, los no-indios, los que decidimospor ellos. Somos nosotros quienes los utilizamos, pero también quienes pretendemos salvarlos. La opresión de los pueblos indígenas es obra de los no-indios,pero también lo es el indigenismo, que pretende ayudar a su liberación. Mientras seamos nosotros quienes decidamos por ellos, seguirán siendo objeto de lahistoria que otros hacen. La verdadera liberación del indio es reconocerlo comosujeto, en cuyas manos está su propia suerte; sujeto capaz de juzgamos a nosotros según sus propios valores, como nosotros lo hemos juzgado siempre, sujetocapaz de ejercer su libertad sin restricciones, como nosotros exigimos ejercerla.Ser sujeto pleno es ser autónomo. El «problema» indígena sólo tiene una solución definitiva: el reconocimiento de la autonomía de los pueblos indios.
El convenio político
El Estado nacional es un producto del pensamiento moderno. Se funda en laidea de un poder soberano único sobre una sociedad supuestamente homogénea,que se compondría de individuos iguales en derechos, sometidos al mismo orden jurí'dico. Su ideal profesado es el de una asociación de ciudadanos que seligan voluntariamente por un convenio político. El Estado-nación es visto comoel resultado de la voluntad concertada de individuos autónomos. Supone, por lotanto, la uniformización de una sociedad múltiple y heterogénea y la subordinación de las diversas comunidades, poseedoras antes de diferentes derechos, almismo poder central y al mismo orden jurídico.En América Latina, los Estados independientes siguieron la traza de lasdivisiones administrativas coloniales, sin atender a diferencias entre los pueblosaborígenes. Las distintas repúblicas se constituyeron por un grupo criollo ymestizo, que impuso su concepción del Estado moderno a las comunidadesindígenas. En ese pacto constitutivo no entraron para nada los pueblos indios.
* Incluyo en este artículo algunos párrafos de un escrito anterior: «Los pueblos indios y elderecho a la autonomía»,
Nexos
(México), n.° 197 (mayo 1994).
66 RIFP/11 (1998) pp.66-78
 
Autonomía y ciudadanía de los pueblos indios
Nadie les consultó si querían formar parte del convenio. Sin embargo, acabaronaceptándolo. Unos de buena gana, otros con las armas en la mano. Quienes serebelaron fueron vencidos, los demás acabaron percatándose de que les convenía más aceptar la nueva asociación política. Asúmanlo de buena o de malagana, con mayores o menores reticencias, el convenio político no fue el resultado de una libre decisión de los pueblos indios.Pero toda asociación política libremente consentida supone ciertos elementos de consenso entre las partes que se asocian. Se funda, por lo tanto, en laaceptación común de un núcleo de valores. Ese núcleo consensual constituiríalo que Ernesto Garzón Valdés ha llamado un «coto vedado».'Fuera de él todo puede ponerse en cuestión, cualquier opción es objeto denegociación y de acuerdo eventual entre sujetos con intereses diferentes, peroese núcleo está «vedado» a toda discusión que pudiera recusarlo, es inviolable.Es lo que presta unidad a la multiplicidad de sujetos que se asocian libremente.De no aceptarlo, la asociación se rompería.¿Qué es lo que comprendería ese núcleo de consenso previo en toda asociación política? Yo diría que lo que no puede ser objeto de discusión en ninguna asociación libre son precisamente las condiciones que hacen posible cualquier convenio voluntario. Ninguna asociación voluntaria puede darse sin quetodos admitan las condiciones mínimas para que se dé. No hacerlo sería unacontradicción en la acción, lo que los filósofos llaman un «contradicción perfor-mativa». Cualquier sujeto que entre en asociación libre con otros sujetos estáaceptando, por ese mismo hecho, ciertas condiciones. Ellas preceden a todaforma peculiar de asociación, no derivan del convenio al que eventualmente sellegue, porque cualquier convenio supone su admisión.Cualquier forma de asociación, si es libremente consensuada, supone elreconocimiento de los otros como sujetos, lo cual incluye: 1) el respeto a la vidadel otro; 2) la aceptación de su autonomía, en el doble sentido de capacidad deelección conforme a sus propios valores y facultad de ejercer esa elección; 3) laaceptación de una igualdad de condiciones en el diálogo que conduzca al convenio, lo cual incluye el reconocimiento por cada cual de que los demás puedanguiar sus decisiones por sus propios fines y valores y no por los impuestos porotros;4) por último, para que se den esas condiciones, es necesaria la ausenciade toda coacción entre las partes.El respeto a la vida, la autonomía, la igualdad de condiciones y la posibilidad de perseguir sin coacción los propios fines y valores no son
resultado
sino
condición
de todo convenio político voluntario. Corresponden a una situaciónideal que nunca se da en pureza. Pero, en la medida en que no se cumplan esascondiciones, el resultado no será una asociación voluntaria sino una imposición,al menos parcial, de una de las partes sobre las otras.En el caso de que todos los sujetos de una asociación pertenezcan a unamisma comunidad de cultura, el convenio se plantea entre individuos que compar-
67 RIFP/11 (1998)
 
Luis Villoro
ten ciertas creencias básicas sobre fines y valores propios de esa cultura. En cam
bio,
en situaciones en que los sujetos de la asociación política no pertenezcan a lamisma comunidad cultural y, por lo tanto, no compartan las mismas creenciasbásicas sobre fines y valores, la igualdad de condiciones y la posibilidad de elección de cada sujeto implican el respeto a esa diversidad cultural, pues sólo en elcontexto de una cultura puede ejercerse la facultad de elegir conforme a los propios fines y valores. Es el caso de los países indoamericanos. Si el conveniopolítico que da origen a la nación ha de pasar de un convenio impuesto a unodecidido libremente por las partes, tendría que incluir, en el «coto vedado» a todadiscusión, el reconocimiento de la autonomía de los sujetos del convenio.El fundamento del derecho de los pueblos a su autodeterminación es, pues,anterior a la constitución del Estado-nación. El orden jurídico no puede fundarlosino sólo reconocerlo. La diferencia entre derechos otorgados y derechos reconocidos en la constitución de un Estado es importante. Por desgracia, la mayoría de las reformas constitucionales de América Latina que han pretendido incorporar los derechos indígenas parten de un error de principio: la promulgación constitucional se interpreta como una fundación de derechos, cuando nopuede ser más que el reconocimiento legal de la libertad de decisión de lospueblos indios, condición de toda promulgación de sus derechos.^ Sólo si sereconoce el derecho originario de un pueblo de asociarse con otros en un Estado multicultural, la asociación política estará fundada en libertad.En el caso de la América india, no hay un solo pueblo indígena que ejerzasu capacidad de autodeterminación en el sentido de separarse del Estado nacional. Pese a la opresión sufrida durante más de cinco siglos, el mestizaje y laintegración en las instituciones de las nuevas naciones crearon una realidadsocial y cultural de la que la mayori'a de los indígenas se sienten una parte.Tienen conciencia además de que tanto desde un punto de vista económicocomo político no podrían subsistir como entidades segregadas del Estado-nación. Lo que piensan y quieren es que su pertenencia no les sea impuesta, quesea su propia obra, de tal modo que no tengan que negar sus formas de vidacolectiva para ser parte de una sociedad más amplia.AutonomíasLa libre determinación de un pueblo puede ejercerse de distintas maneras. Puede reservar para sí la decisión última sobre su destino, sin estar supeditado aleyes más altas que las que él mismo se otorgue. Entonces, el ejercicio de sulibertad conduce a un estatuto de soberanía. Es el caso de todos los Estadosnacionales y de algunas nacionalidades que aspiran a convertirse en Estados.Pero hay otra manera de ejercer la libre determinación: aceptar formarparte de un Estado soberano, determinando las competencias, facultades y ámbitos en que se ejercenan los derechos propios. Eso es autonomía.
RIFP/11 (1998) 68

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