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CVR
Defensores y DetractoresLa Comisión de la Verdady Reconciliación: 5 añosdespués
Hablar de lo que nos pasó como nación entre 1980 y 2000no ha sido tarea fácil, pero enfrentar este tema al inicio del proceso de retorno a la democracia, luego de muchos añosde violencia y, posteriormente, autoritarismo, fue una tareaque el Estado se impuso a si mismo para comenzar aconvivir de mejor manera entre los peruanos. La Comisiónde la Verdad y Reconciliación fue la institución que canalizóesta inquietud y, luego de dos años de trabajo entregó suinforme final el 28 de agosto de 2003. Ni siquiera susintegrantes sabían las repercusiones que los nueve tomos y el debate sobre sus autores y algunas de sus ideascentrales tendrían en el Perú de hoy. Este es un intento dereconstruir esta historia de defensores y detractores puestos en torno a un documento polémico pero clave paraentender al Perú de antes y los problemas de hoy.
 
Por:
 José Alejandro Godoy Mejía
  Jueves 28 de agosto de 2003. Pasado el mediodía y con la presenciade las más altas autoridades del Poder Ejecutivo, Salomón LernerFebres, presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación,presenta al Presidente de la República Alejandro Toledo y al país engeneral los frutos de más de dos años de trabajo por hallar unaexplicación a lo ocurrido en el país durante 1980 y 2000. En sudiscurso, Lerner expresa con extrema crudeza e interpelación ética alpaís la tragedia vivida durante 20 años, con un saldo de víctimasmortales mayor al que durante os se maney estableciendoresponsabilidades severas hacia los actores armados, políticos ysociales del conflicto. Aunque se reconoce de modo explícito que eldenominado Partido Comunista del Pe- Sendero Luminoso es elprincipal responsable de lo que la Comisión denominó como conflictoarmado interno y que su proyecto político es incompatible con la vidademocrática del país, no deja de señalarse el papel cumplido por losgobiernos de turno y las Fuerzas Armada en violaciones de losderechos humanos ocurridas durante las últimas dos décadas delsiglo XX.Culminado dicho discurso, las reacciones de diversos sectores no sehicieron esperar. Y durante los años que siguieron, voces a favor y encontra del Informe Final de la CVR aparecieron en el ambiente, apartir de determinadas coyunturas que fueron configurando unaforma de debate acerca de los años de violencia en el Perú. En teoría,no se esperaba un debate tan fuerte, dado que, como incluso susdefensores han reconocido, la creación de la Comisión no fueproducto de una demanda popular, sino el producto de dos gobiernosque entendieron como prioritario para el país el conocimiento de laverdad y la formulación de propuestas para la creación de un pactosocial inclusivo y que tenga a la justicia en sentido amplio como basede lo ocurrido.Es cierto que muchas de las críticas podían partir desde sentidoscomunes o prejuicios establecidos por sectores reacios a aceptar elrespeto de los derechos humanos como base esencial de laconvivencia entre ciudadanos en el Perú, sea por real convicción o porevadir responsabilidades puntuales. Sin embargo, apuntan a aspectosdel Informe Final o de la propia Comisión que abrieron flancos dediscusión y de ataque frente a sus conclusiones. Más allá de losintentos de desprestigio, lo que en realidad se abre son “batallas porla memoria”, es decir, la lucha por ver cual de los sentidos comunesen torno al conflicto más doloroso de nuestra historia republicanatermina imponiéndose en la opinión pública. Y para ello,confrontamos a los críticos de la CVR con su ex presidente, el doctorSalomón Lerner Febres, quien nos concedió una entrevista para este
 
reportaje, cuyas partes pertinentes son reproducidas a lo largo delmismo.Esta es la historia de batallas por la memoria. De disputas por laverdad. Pero también es la muestra de un desencuentro permanenteen torno a uno de los sucesos más importante de nuestra historia yque, hasta el día de hoy, no tiene cuando acabar.

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