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 Análisis noviolentode la intervenciónen Libia 
31-3-2010
 
Cuaderno de Análisis 31-3-2011
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A
NÁLISIS NOVIOLENTO DE LAINTERVENCIÓN EN
L
IBIA
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La reciente intervención militar líbica de la coalición agrupada bajo el
patético nombre de “Amanecer de Odisea” ha provocado una oleada de
adhesiones y aplausos entre los opinadores del partido tácito del militarismo,lo cual no es novedoso, y otros apoyos predecibles de personas que nopertenecen, o al menos no pertenecían, al furibundismo militarista.Nos queremos referir aquí, y rebatir desde argumentos lógicos, éticos y delpacifismo práctico del que provienen algunos de estos opinadores ahora enboga, al artículo de Viçent Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz de laUniversidad Autónoma de Barcelona, publicado en El País el 22 de marzo de
2011 bajo la macartista imprecación de “La izquierd
a y la intervención militar
en Libia”.
 Comencemos por afirmar la independencia de criterio y la legitimidad de losargumentos de Fisas, no faltaba más, y entendemos que, también, la lealtad yla sinceridad desde la que formula sus propuestas, por más que, en nuestraopinión, estén tremendamente desacertadas y, por lo que se refieren al trato
hacia el pacifismo alternativo y hacia lo que él mismo denomina “viejaizquierda”, sean bastante injustas.
 
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Queremos empezar reconociendo los méritos del autor y, tal vez, desvelando
sus desencantos, que no son de ahora, con “la izquierda tradicional” y el
antimilitarismo, a los que, en un totum revolútum no muy preciso, de algunamanera acusa de incoherencia y de furibundo antimilitarismo.Fisas, que proviene de un pacifismo práctico y luego ilustrado, fue una de las(pocas y muy meritorias) personas que tradujo y puso entre nosotros la ideade que el modelo militar de defensa se puede reformar desde planteamientosde lo que podemos llamar
“pacifismo no alternativo” o “institucional”.
Propuso el cambio de modelo hacia ejércitos no ofensivos, el giro de losobjetivos de la defensa hacia la defensa de los derechos humanos y de la
“seguridad humana”, el uso de las políticas de exterior y de c
ooperacióncomo instrumentos para la solidaridad y paz. Introdujo en nuestra (escasa y
poco ilustrada) literatura “pacifista” las ideas sobre la violencia y sobre la paz
con contenidos que ya se trabajaban en el extranjero, familiarizándonos conautores como Sharp, Galtung, Laederech y otros. Fue el primero que difundió,
 
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 en estos lares, el término transarme (transarmament) como propuesta detransición hacia un modelo de defensa no militarista. Y tuvo el mérito deconvertir ciertas aspiraciones e ideas pacifistas en propuestas con rangoacadémico, por más que sus propios planteamientos, en la medida en que seespecializaron y academizaron, han ido desconectándose en realidad de lapráctica pacifista y antimilitarista inicial.Como explica un antiguo dicho, sin duda manejado por el autor, hay que daral César lo que es del César y ahí queda hecha la mención de los innegablesméritos de Fisas. Pero tales méritos ¿hacen más autorizada y acertada su
opinión?, ¿Gozan de la innegable “auctoritas” de quien se p
redica comoexperto por el mero hecho del prestigio del firmante? Nosotros opinamosque no, y de ahí la necesidad de analizar con detalle sus argumentos. ¿Nocabe en el terreno de los conflictos internacionales otra postura que aplaudirla injerencia militar y relegar a la categoría de la irrelevancia cualquier otroplanteamiento que no sea el uso de la fuerza? Nosotros pensamos que estapostura tan maniquea en realidad es nefasta y perjudica el avance de unaverdadera cultura de paz.Pero antes de rebatir las principales, desafortunadas en nuestra opinión, tesisguerreristas de Fisas, debemos indicar algo que tal vez permita contextualizary entender los prejuicios del autor respecto del antimilitarismo y de laizquierda vetusta y, en la medida de lo posible, situar sus opiniones en unplano de discusión racional desapasionada.Vamos a ello: Fisas apoyó a Izquierda Unida en el año 1990 en la elaboraciónde una propuesta de reforma del ejército. Proponía un proceso de transarmehacia un ejército reducido y no ofensivo, que se planteara como objetivo la
paz y la seguridad. Así propuso el “Defensa 2001. Una propuesta paraEspaña” (publicado por el CIP en Informes CIP núm. 2, 1990) que luego IU
utilizó con algunas rebajas sobre la propuesta originaria (en este caso alparecer no tanto por el tic antimilitarista de la izquierda tradicional como por
el tic militarista que no asumía postulados tan “vanguardistas” como los del
autor).Tampoco la propuesta de Fisas fue bien acogida por los gruposantimilitaristas, en aquella época más centrados en las luchas antiotan yantibases y en la desobediencia antimilitarista e insumisa ante la ley deobjeción de conciencia (con la que Fisas no acababa, desde su idea de objetorde conciencia diferente, de comulgar). Los grupos antimilitaristas yatrabajaban en la idea de una alternativa global y radical al militarismo y a la
defensa militar y tampoco aceptaron de buena gana las propuestas “a mediocamino” del autor. De este modo Fisas se encontró en terreno de nadie,
demasiado lejos para la vieja izquierda, y demasiado cerca para el pacifismopráctico, lo que le provocó un cierto distanciamiento, bastante dolido porcierto, de unos y otros.Tal vez eso hace perdonable lo que de descalificación tiene el artículo fiseanode quienes no piensan como él y explica la falta de puentes que actualmenteexisten entre este autor y quienes desde otra óptica, planteamos que lo que

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