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Cuando tenga la tierra sembraré las palabras
*1. Es invierno, viajamos a Jujuy en micro, mientras llegamos, el paisaje nevado que veíamos por la ventanaparecía negar que estábamos en el norte del país.
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Llegamos a Tilcara el último día de la ola de frío queafectó a gran parte del país, el pueblo está gris. Al día siguiente amanecemos con el sol radiantecaracterístico de la Quebrada.
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Vine a Jujuy con la inquietud de conocer campesinos de la zona. Antes de viajar a la Quebrada, en internethabía encontrado la página web de Cauqueva
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(Cooperativa Agropecuaria y Artesanal Unión Quebrada yValles). Me sorprendió que la Cooperativa actualmente produce 40 variedades (o poblaciones) de papasandinas de, ante mi mirada porteña, infinidad de colores y formas, casi completamente desconocidas enBuenos Aires. Cuando en la ciudad vamos a la verdulería, solo nos encontramos con dos variedades depapa: blanca o negra. Lo que las diferencia en apariencia no es su sabor, forma o tipo, sino que una tienemenos tierra que la otra, la blanca ha sido lavada y la negra no.
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Una vez en Tilcara, Lito del Museo Terry me recomendó que hablara con el ingeniero Javier Rodríguez de laCooperativa Cauqueva, buscamos su teléfono en la guía y lo llamé al día siguiente. Su mujer me dijo queestaba de viaje pero que llegaría esa misma noche. Quedé en llamarlo nuevamente, pero sin poder esperar su llegada me dirigí a Maimará, a conocer el pueblo y una de las sedes de la Cooperativa.Fui con Aurelio en un micro de Evelia que tomamos en Tilcara, desde la ventana vimos el Restaurante deCauqueva pero seguimos viaje hasta la plaza del pueblo. Luego, mientras caminábamos sin rumbo, nostopamos con el galpón de empaque de papa andina de Cauqueva.
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Ahí se encontraba trabajando José.
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Después de contarle nuestro interés en la producción de papa y cultivos de la zona conversamos un ratolargo, nos mostró las instalaciones del galpón y las diferentes papas que producen. Le pregunté si podríamosconocer su campo y nos llevó en ese preciso momento.
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José es de Berazategui, un barrio del Conurbano Bonaerense, relativamente cercano a Avellaneda, el barriodonde crecí. Llegó a Tilcara cuando tenía 20 años. En Buenos Aires trabajaba en una fábrica. Aquella vezvino solo de vacaciones pero una vez acá no volvió a Buenos Aires. Hace 23 años vive en la Quebrada, losprimeros 10 vivió en Tilcara y hace 13 vive en Maimará.
 
2Nos contaba que cuando llegó, creía que esto ya no existía, que era del tiempo de La Colonia. En la escuelaveía que este modo de vida era viejo y había quedado en la historia. Dice que cuando se levantó la primeramañana pensó “de acá no me voy más”.Hace 7 años que se dedica a la agricultura y hace 3 a la producción de papa andina. Es socio y tesorero deCauqueva y es quien va con el camión de la Cooperativa a Buenos Aires para llevar sus productos. Su familialo visita de vez en cuando pero cree que ninguno elegiría vivir acá. De la familia es el único que se fue deBerazategui, todos sus hermanos viven cerca de la casa de sus viejos, en total son seis, él es el cuarto dearriba para abajo. Cuando su papá tenía 20 años y su mamá 18, hicieron el viaje inverso a José, del campose fueron a la ciudad. Ambos bolivianos, primero pasaron por Jujuy para trabajar en la caña de azúcar ydespués fueron a Buenos Aires. Sus padres realizaron el viaje cuando José tenía sólo 1 año, junto con sustres hermanos mayores. Sus dos hermanas menores nacieron en Buenos Aires.Caminamos hasta llegar a su campo aproximadamente un kilómetro.
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En el medio de sus tierras, tiene ungalpón, dice que es donde pasa la mayor parte del tiempo.
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En el galpón tiene desde botas y zapatillas, abolsas con papas, herramientas y una pequeña cama que usa para dormir la siesta. Tiene algo mágico elgalpón, pareciera que todos esos elementos agrupados sintetizan la vida de José. Ahí continuamosconversando y tomando algo, me llama la atención que tiene tres tazas colgadas del techo envueltas en unabolsa de plástico. Le pregunto por qué las guarda así, dice que por las ratas, cuando no está mucho vienen, yno quiere poner veneno en su tierra, prefiere guardar las tazas en una bolsa.
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Nos cuenta que de a poco se está construyendo su casa. Si todo sale bien estará terminada en 2 años.Cuando logre hacerla le gustaría recorrer Latinoamerica, pero después volver. Dice que esto no lo cambia por nada, que no se iría a vivir a otro lugar. El pogreso para José es tener el techo y acá, para hacer la casa todoestá en la tierra.Vivir en la Quebrada es una opción de vida. Dice que acá tiene garantizada la comida, la papa, el maíz, quela propia gente hace el bollo de pan. José arrienda su campo, tiene cuatro caballos, este año sembró cebolla,papa y en menor cantidad maíz, para con la chala alimentar a sus caballos. Elige producir diversidad de papaandina
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para conservar el cultivo que es propio de la zona. Riega el terreno en mayo. En junio y julio el fríomata los virus y bichos y a fines de agosto siembra. Dice que la papa es delicada por el gusano, que para nousar agroquímicos hay que barbechar bien. Que se puede sembrar papa tres años seguidos, pero quedespués se corre mucho riesgo con los gusanos, que lo mejor es sin barbecho sembrar ajo.Nos cuenta que ver crecer las plantas que pone lo llena como ser humano. Por eso no quiere envenenar latierra. Pasan las horas y seguimos charlando, José dice que acá la calidad de vida es otra, que la gente vivemás tranquila, que su tiempo en la Quebrada es otro tiempo.
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32. Al día siguiente volví a llamar al ingeniero Javier Rodríguez,
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quedamos en encontrarnos en la parada deremises a Maimará y fuimos a la Cooperativa Cauqueva. Le conté que de casualidad había conocido a Joséel día anterior. Nos llevó a conocer la Cooperativa, las oficinas, la cámara de deshidratación, el invernadero,el Museo del Campesino; el recorrido terminó con unos mates en el Restaurante de Cauqueva.
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Nos contó lahistoria de la Cooperativa, como lucharon para tener el terreno donde se encuentra actualmente y que en elresistir la gente de la Cooperativa se sintió más digna. Dice que Cauqueva actualmente tiene 150 socios, 14años de vida formal y 3 de trabajo previo. Su postura se centra en la biodiversidad, en multiplicar especies yen preservar los cultivos andinos más antiguos. Dice que la existencia de la Cooperativa ayuda a fortalecer lapresencia de los pequeños productores de la zona.Javier nos destina toda su tarde, sospecho que como para José, para Javier el tiempo también es otro. Untiempo ajeno a los relojes y la velocidad de la ciudad. Aunque Javier es de Buenos Aires, vive en Tilcara hace19 años. Parece que la Quebrada ha transformado su tiempo. Dice que nosotros, los porteños, venimos deuna sociedad que entiende todo por estadísticas, “acá la gente entiende el mundo desde la diversidad, nomecaniza todo por la eficiencia del trabajo y el dinero”.Javier nos cuenta de la Red (Red de Organizaciones de Economia Social en la Diversidad TejiendoEsperanzas),
 
la próxima asamblea será el sábado. Me invita a asistir, acepto intrigada y contenta. Pienso¿cómo será una asamblea de cooperativas en la Quebrada?
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Nos presenta a Lita, la encontramos trabajando en su escritorio en una oficina de la Cooperativa.
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Lita esquien lleva adelante la parte administrativa de Cauqueva. Javier le cuenta de mi interés en conocer productores de papa andina, en su relato parece entender y conocer perfectamente lo que busco con miinvestigación. Mencionan nombres, analizan quien sería más apropiado, “tal es muy joven, tal otro es muycallado…”. Hasta que resuelven que iré el domingo a las siete de la mañana con el padre de Lita a laComunidad Aborigen Kolla de Finca Tumbaya, a visitar a uno de los socios productores de Cauqueva. Antesde irnos Javier me presenta a Josefina, una señora mayor que está tejiendo junto con otras dos señoras en elMuseo del Campesino, él le cuenta de mi proyecto y quedo con ella en visitarla el lunes a la mañana. DoñaJosefina es médica del campo, sabe mucho de hierbas medicinales.
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3. El sábado asisto a la asamblea, llego media hora tarde pero la gente recién se está acomodando. Algonerviosa me siento en una de las mesas vacías, al rato se sienta al lado mío Javier, quien abre la asamblea.Dice que antes de empezar me presente, soy una cara nueva para la Red. Hablo para todos y les cuento demi proyecto. La asamblea comienza, se escribe “orden del día” en el pizarrón y se discute, contraponenposiciones, se encucha la palabra “compañero” varias veces. Respiro aires de militancia más vitales de losque conozco de Buenos Aires. Con sus diferentes posiciones estos campesinos y militantes saben que secontruye desde la unidad.
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