32. Al día siguiente volví a llamar al ingeniero Javier Rodríguez,
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quedamos en encontrarnos en la parada deremises a Maimará y fuimos a la Cooperativa Cauqueva. Le conté que de casualidad había conocido a Joséel día anterior. Nos llevó a conocer la Cooperativa, las oficinas, la cámara de deshidratación, el invernadero,el Museo del Campesino; el recorrido terminó con unos mates en el Restaurante de Cauqueva.
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Nos contó lahistoria de la Cooperativa, como lucharon para tener el terreno donde se encuentra actualmente y que en elresistir la gente de la Cooperativa se sintió más digna. Dice que Cauqueva actualmente tiene 150 socios, 14años de vida formal y 3 de trabajo previo. Su postura se centra en la biodiversidad, en multiplicar especies yen preservar los cultivos andinos más antiguos. Dice que la existencia de la Cooperativa ayuda a fortalecer lapresencia de los pequeños productores de la zona.Javier nos destina toda su tarde, sospecho que como para José, para Javier el tiempo también es otro. Untiempo ajeno a los relojes y la velocidad de la ciudad. Aunque Javier es de Buenos Aires, vive en Tilcara hace19 años. Parece que la Quebrada ha transformado su tiempo. Dice que nosotros, los porteños, venimos deuna sociedad que entiende todo por estadísticas, “acá la gente entiende el mundo desde la diversidad, nomecaniza todo por la eficiencia del trabajo y el dinero”.Javier nos cuenta de la Red (Red de Organizaciones de Economia Social en la Diversidad TejiendoEsperanzas),
la próxima asamblea será el sábado. Me invita a asistir, acepto intrigada y contenta. Pienso¿cómo será una asamblea de cooperativas en la Quebrada?
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Nos presenta a Lita, la encontramos trabajando en su escritorio en una oficina de la Cooperativa.
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Lita esquien lleva adelante la parte administrativa de Cauqueva. Javier le cuenta de mi interés en conocer productores de papa andina, en su relato parece entender y conocer perfectamente lo que busco con miinvestigación. Mencionan nombres, analizan quien sería más apropiado, “tal es muy joven, tal otro es muycallado…”. Hasta que resuelven que iré el domingo a las siete de la mañana con el padre de Lita a laComunidad Aborigen Kolla de Finca Tumbaya, a visitar a uno de los socios productores de Cauqueva. Antesde irnos Javier me presenta a Josefina, una señora mayor que está tejiendo junto con otras dos señoras en elMuseo del Campesino, él le cuenta de mi proyecto y quedo con ella en visitarla el lunes a la mañana. DoñaJosefina es médica del campo, sabe mucho de hierbas medicinales.
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3. El sábado asisto a la asamblea, llego media hora tarde pero la gente recién se está acomodando. Algonerviosa me siento en una de las mesas vacías, al rato se sienta al lado mío Javier, quien abre la asamblea.Dice que antes de empezar me presente, soy una cara nueva para la Red. Hablo para todos y les cuento demi proyecto. La asamblea comienza, se escribe “orden del día” en el pizarrón y se discute, contraponenposiciones, se encucha la palabra “compañero” varias veces. Respiro aires de militancia más vitales de losque conozco de Buenos Aires. Con sus diferentes posiciones estos campesinos y militantes saben que secontruye desde la unidad.
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