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El hijo del papá del Ahuizote No. 3

El hijo del papá del Ahuizote No. 3

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Tercer número de la revista «El hijo del papá del Ahuizote», titulada «Vêlâminis I» en la que se establece un diálogo dicotómico con los dos número anteriores denominados «Las Oseopoéticas»
Tercer número de la revista «El hijo del papá del Ahuizote», titulada «Vêlâminis I» en la que se establece un diálogo dicotómico con los dos número anteriores denominados «Las Oseopoéticas»

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02/05/2013

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Vêlâminis
I
§
Al fin Liebre
§
Ache Ele
 
§
Ánima de San Bruno
§
Dav Cast
§
Froy-Balam
§
Hernán Brizuela C.
§
La Estrella Púrpura
§
Nosi
§
Pablo Aguilar
§
Rosuka
§
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’sujul
 
§
Zoltar
Francisco de Goya, Saturno devorando a su hijo, 1819-1823, Museo del Prado.
 
El hijo del papá del Ahuizote
Estridentópolis, La Vieja. Lunes, 4 de abril de 2011.1
EDITORIAL
 
«Comer carne es una prerrogativa de los dioses.»
Mario Vargas Llosaespués del segundo matrimonio uno se da cuenta que lacarne se vuelve más un deporte que un alimento. Ycuriosamente he llegado a esta afirmación tras sostener unadiatriba telefónica con mi primer ex esposa: Juno.Supimos quizá desde el principio que nuestra relación severía marcada por nuestros hábitos digestivos. Ella odiabacenar pesado pues las pesadillas la agobiaban entrada la noche.Supongo, ese fue el caso de la última llamada telefónica.Eran cerca de las tres de la madrugada (la hora de lasbrujas) cuando sonó mi móvil de manera insistente. Dejé mismenesteres nocturnos y atendí con desánimo pues en la mesaquedaba todavía un poco de añejo pidiendo a gritos ser devorado. Su voz hizo cortocircuito
ipso facto
,está claro que es quizá una de las voces que menos hubiera esperado encontrar del otro lado del auricular:Nuestra ruptura fue caótica: Llantos, jarrones voladores, ropa por la ventana y hasta la vieja televisión debulbos que atesoraba infinitamente. Juno nunca soportó la idea de que yo hubiera perdido el interés porella, por su cuerpo
— 
dicotómicamente aún ahora, me sigue pareciendo simplemente fenomenal
— 
. Haráya varios años de aquella situación.Entre sollozos me dijo, quedo: «Otra vez he tenido pesadillas.»Mi reciente nueva soltería resbaló por mi garganta dolorosamente, como queriendo quedarse sobremi lengua y escurrir sobre el aparato telefónico y es que, acá entre nos, cuando Juno y yo vivíamos en lamisma cama acallábamos esas pesadillas producto de las excesivas cenas en las hamburguesas Búfalo conuna actividad física vigorosa (aprovechando el spot publicitario que fácil entra en el
Homo Videns
).Esa pequeña frase, simple y llana seguida del sepulcral silencio que se hizo entre nuestrosrespectivos aparatos moduladores/demoduladores parecía un grito desaforado, desgarrador en medio de lanoche sempiternamente sola, en medio de la bohemia etílica de mis discos de música vieja que jamás metocó vivir y mi botella de añejo doble v; insertado de manera alevosa en el centro del hielo que enfriaba elcandor de mi copa. Se coló de manera incisiva, desgarrando primero mi oído, dentelleando y arrancando amordiscos mis membranas internas hasta lograr desgarrar un agujero hasta mi cerebro; una ideapropulsada por uno de esos gritos que son secos, sencillos y más mudos que sonoros es fácilmentefusionable con el alma y como ella, fácilmente acomodable en el vehículo superior de esta: La sangre.En breve, todo yo era un manojo de nervios olfativos, un torrente de calor incontenible, voraz; erauna lengua áspera y un oído aguzado guiado por el tropel incansable del corazón que escuchabadesbocado del otro lado del auricular. Podía escuchar sus linfocitos chocar unos con otros y cómo segestaba en su bajo vientre una colisión de galaxias inminente; me salieron garras, alas de almizcle y ojoscentelleantes rellenos de luciferasa; Había dejado el hábito pasivo del comensal y me convertía en undeportista nato, dispuesto a seducir lo antes seducido, a corretear lo antes acechado: Era un cazador.Antes de colgar el teléfalo le dije fingiendo sobriedad: «Yo paso por los condones».
AL FIN LIEBREediciones digitales
Estridentopless, Abril de 2011
Imagen: RIUS, Ilustración para el libro «No consulte a su médico».
D
 
El hijo del papá del Ahuizote
Estridentópolis, La Vieja. Lunes, 4 de abril de 2011.2
TESIS CONTRARIA
ambién por mediaciones del espejo mis ojoste ven. Afuera el durazno, en su lentitud,madura los frutos, una ligera brisa marítima tocacon sus labios la diminuta piel suspendida.Movimientos en vaivén, sin cálculos, sin espiralesadversas de tiempos, ni espacios. Sobre la esquinade la cama tu costado me recuerda el margenmamífero de tu ser. Mis manos ciegas apenascontribuyen a sentir, tacto mendicante, la lisurade tu color. Tus labios dicen silentes dolores,desde su grosor mi nombre expelido me regresaal yo comunicado, a la parte en que esabipersonalidad, en su quehacer, admite la junturasudorosa en su fruición. Sobre tu cuerpo la telatransparente es más negrura al recortar larespiración de tus membranas, mientras la nochecon ventanas abiertas juega a abrasar aún más laporción viva de ti, la que engulle mi empuje, laque devuelve con gracia estearina mi ofrenda porti asimilada.No nace desde mis ojos la física corporal detu desasosiego, nace de la intercesión que elazogue me convida cuando aún los segundosimantan la animalidad que nos acumula. ¿Qué,desde mi empalme contigo, corresponde alsoporte humano que está entrecortado de aire yjadeos aún? ¿Qué se suspende de razonamientos,emotividad, ensayos por decir, cuando el relieveque somos, sobres las sábanas, nos amanecenerguidas enredaderas unas sobre otro?(Sobre el escabel la edición fría de un tomocon nuestras posiciones. Los pliegues de sushojas son verdades apuntadas desde nuestro creer.Los muros rosa se emancipan goteantes como enescena que la creciente abastece para sorber elaire que nos contagia de muertes súbitas aldeclinar. Una jarra de cristal con agua, menguacierta opacidad con el colorido de su glaciación.)El espejo continúa formulando variacionessobre ti.Mis ojos atisban sobre los reductos de tufigura; la sombra, pendular zozobra me incita lamúsica de mi nombre pronunciado. La nochedesliza palabras de flauta, rítmicos sedales delbochorno. Entre el abrir y cerrar de ojos laluminosa verdad acontece sobre todo acto, todosuceder, ahora que tu sueño es una tesis contra lasformulaciones de la objetualidad del amor.Ache Ele
Kitagawa Utamaro,
sin referencias.
T

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