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Necesidad de La Filosofia en Un Mundo Globalizado

Necesidad de La Filosofia en Un Mundo Globalizado

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12/31/2012

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NECESIDAD DE LA FILOSOFIA EN UN MUNDO GLOBALIZADO
 
Fernando SAVATER
Señor Presidente, señoras, señores, queridos amigos:En primer lugar, por supuesto, quiero agradecer el honor y laalegría de poder compartir con ustedes esta tarde. Un honor y una alegría quese tornan mayores si se repara en que inauguro lo que estoy seguro va a seruna serie de intervenciones a cargo de personas seguramente más importantesque yo. A mí me parece una iniciativa excelente, y en sí misma pedagógica,esta de que el espacio público por excelencia del gobierno de la Nación sea ala vez un lugar abierto a los ciudadanos no sólo en condición de turistas, sinoen relación también con sus deseos de conocimiento y de acceso al arte y lacultura. Me parece a mí que esa es una buena forma de hacer política y dehacer democracia.De modo que para mí es una enorme satisfacción inaugurar esteprograma de conferencias, que espero resulten muy provechosas.Yo debo hablar de filosofía y ayer, en uno de los encuentros quetuve aquí en Santiago, un grupo de profesores de filosofía me pedía que ledijera al Presidente que nos los abandonara, y yo les respondí que vengo detener muchos jaleos en España, de manera que no quiero llegar aquí abuscarme nuevos problemas.Bueno, yo comprendo la zozobra de esos profesores de filosofía,porque, efectivamente, también en España y en otros lugares, en todo unmundo movido por la prisa y por la necesidad de rendimientos a corto plazo, laenseñanza de la filosofía parece desplazada. La educación se dirige cada vezmás a lo que vamos a hacer y la filosofía se pregunta más bien por lo que
 
somos. Entonces, las preguntas de la filosofía no tienen una relación inmediatacon nuestra actividad, sino con nuestro ser, con lo que somos.Hay una tendencia a creer que lo importante es la rentabilidad denuestros esfuerzos y no que nos remansemos en la pregunta acerca dequienes somos. Sin embargo, yo creo que en algún momento tenemos queafrontar la vida sin una mentalidad puramente instrumental. Hay ocasiones enque es importante saber para qué estamos haciendo nuestros esfuerzos,nuestro trabajo, nuestro empeño, y eso es lo que nos relaciona con lo quesomos.En una novela de Salvador de Madariaga había un personajeandaluz que cada vez que alguien hacía proyectos y propuestas, decía "y toopa'qué". Bueno, yo creo que todos nosotros sentimos también la necesidad deesa pregunta. Cuando uno se apresura y se entrega a actividades de diversotipo, siempre hay momentos en que uno se pregunta "y todo esto, ¿para qué?".Es decir, para qué queremos conquistar el mundo si de alguna manera notenemos claro todavía ni lo que somos ni lo que hace verdaderamente que algosea importante para nosotros.Hay una anécdota famosa, que fue luego glosada en un libro deSimone de Beauvoir, acerca de un filósofo cínico que vivió largo tiempo en laCorte del rey Pirro. Pirro, que era un conquistador, una especie de Alejandro delos persas, estaba constantemente haciendo planes de invasión y de conquista.Un día llegó donde el filósofo, quién se encontraba tumbado a la sombra de unárbol en el jardín del palacio, y le dijo "He hecho un plan y mañana mismosalgo con mi ejército. Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia,todo el Peloponeso". A lo cual respondió el filósofo "Muy bien. ¿y despuésqué?". "Después continuaremos adelante, hacia Italia", respondió Pirro. "¿Ydespués?", interrogó nuevamente su interlocutor. "Pues seguiremos yprocuraremos llegar hasta el final del mundo". "Bueno, muy bien, ¿y después?"."Bueno, ya después habré conquistado todo el mundo". "¿Y entonces qué?",volvió a preguntar el filósofo. Y dijo Pirro: "Entonces podré descansar". Ante locual el filósofo concluyó "Bueno, si de lo que se trata es de descansar, por quéno te sientas aquí conmigo bajo este árbol y empezamos directamente, sintanto trajín".En el fondo, en nuestra vida a veces nos ocurre algo semejante,es decir, que nos concentramos tanto en los proyectos que perdemos de vistala reflexión acerca de aquello que haría necesarios o meritorios tales proyectos.Esto quiere decir que si no sabemos lo que somos, quizás todos los esfuerzosque estamos haciendo en un momento dado se queden un poco en el vacío.Nuestro sistema educativo forma personas atareadas, eficaces,llenas de conocimientos puntuales, pero tal vez incapaces de una reflexióngeneral acerca de su propia condición, de su propio ser, del vínculo que las unecon los demás seres, del sentido que tiene la comunidad humana sobre latierra. Y estos son, precisamente, los temas que la filosofía ha desarrollado a lolargo del tiempo.Es verdad que no puede decirse que la filosofía llegue a unasconclusiones definitivas acerca de esos temas, y ello porque las preguntas de
 
la filosofía son preguntas permanentemente abiertas. En la vida nos hacemosdos tipos de preguntas. Hay unas preguntas que son meramenteinstrumentales y que están referidas a determinados fines u objetivos. Porejemplo, cuando preguntamos qué hora es porque queremos tomar un tren oacudir a una cita amorosa o lo que sea. Una vez que nos dicen "Son las seismenos cuarto", nuestro interés en aquella pregunta queda completamentecancelado, porque lo que nos interesaba, en realidad, era lo que íbamos ahacer luego de recibir esa información. La hora, en sí, nos da igual, puesto quelo que nos interesa es pasar a la etapa siguiente, que es tomar el tren o acudira la cita que proyectamos tener.En cambio, si en vez de qué hora es nos preguntamos qué es eltiempo, nos encontramos ahora con una pregunta cuya respuesta no va acambiar de ningún modo nuestra vida. Sea el tiempo lo que sea,probablemente nuestra forma de vivir, de trabajar, de viajar, va a cambiar muypoco. La pregunta por el tiempo no es una pregunta instrumental para otracosa, sino una pregunta acerca de nosotros. Con esa pregunta no estamosinquiriendo acerca de qué vamos a hacer en el mundo, sino por qué soy yo alque le ocurre vivir en el tiempo, al que le ocurre ser mortal, al que le ocurrehacer frente a cosas como la libertad, la justicia, la belleza o la naturaleza.Las preguntas de la filosofía no son preguntas que tengan unarespuesta instrumental. Lo que tienen son respuestas parciales que sirven paraprofundizar en las mismas preguntas. Cada vez que termino de leer un librosobre la libertad, por ejemplo, no tengo resuelto ni cancelado ese problema. Noes que el problema de la libertad deje ya de interesarme y abandone totalmentela cuestión. Al contrario, con las respuestas que pueda haber obtenidoprofundizaré en mi pregunta sobre la libertad.Las respuestas de la filosofía son de tal clase que, en lugar decancelar las preguntas, las ahondan. Yo muchas veces he dicho que la filosofíano es para salir de dudas sino para entrar en dudas. Precisamente, la filosofíaes lo que nos permite entrar en dudas, profundizarlas, estilizarlas,enriquecerlas. Es decir, la filosofía quizás no sea propiamente una sabiduría,sino una ignorancia enriquecida, una ignorancia de alguna forma vitalizada, unaignorancia consciente de lo que no sabe. Porque hay dos puntosfundamentales a los que se atiene el filósofo. Por un lado, admitir que es mejorsaber que no saber. En este sentido, el filósofo se enfrenta al místico, seenfrenta al visionario, se enfrenta a toda forma de irracionalismo. La filosofíacree que es mejor saber, en el sentido humano, racional y experimental deltérmino, que no saber.Por otro lado, es mejor saber que no se sabe que creer que sesabe sin saber. Es decir, resulta mejor que conozcamos los límites de nuestroconocimiento. Es mejor que sepamos que ciertas cosas que damos por sabidasen realidad no las sabemos. Y esta es también la tarea de la filosofía. Elmétodo socrático no consistía en ir dando lecciones a los demás, sino en irdespertándoles al desconocimiento de cosas que creían saber.La persona común cree que conoce por dónde se mueve y qué esel mundo en que se encuentra, pero en realidad no tiene las claves de esemundo, quizás porque no las podamos tener o quizás porque el conocimiento

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