¿Cómo fueron reveladas las maravillas incomparables del cielo a una simple mortalcomo yo? Permítanme comenzar con el principio.
Una noche el Señor se me apareció y me dijo que me había elegido para una misiónespecial. Me dijo
: “
Hija mía, yo me manifestaré a tí a fín de trasladar a las personasde las tinieblas a la luz. Te he elegido con un propósito: tienes que escribir y hacer
un registro de las cosas que te mostraré y te diré.”
Me sometí completamente a Dios y comenzaron a suceder cosas asombrosas. Fuitomada de donde estaba en ese momento y trasportada al mismo infierno. Tenía eluso de mis cinco sentidos, podía ver, palpar, oír, oler y gustar. No obstante, setrataba de un acontecimiento sobrenatural. Me daba cuenta de que el impacto quehacía en mí tenía una finalidad.
Durante días, después de haber sido yo llevada por el Señor al infierno, estuve muydolida en mi alma. Mi corazón estaba triste y apesadumbrado debido a los horroresque había presenciado. Había visto el juicio de Dios sobre el pecado y sobre lagente que había ido al infierno. Yo oraba encarecidamente a Dios y procuraba suconsuelo.
Después de 31 días de haber empezado estos sucesos, el poder del Diosomnipotente volvió a caer sobre mí. A las dos de la mañana, un vigoroso ángel sepresentó junto a mi cama. Jesucristo se hallaba de pie detrás de aquel ángel. Almirar yo el rostro del Señor, vi que me sonreía pero no me decía nada.
El poderoso mensajero de Dios me dijo: “Dios me ha dado una misión especial. Hesido enviado acá para llevarte al cielo y mostrarte parte de este.”
Volvió a hablar después de un rato: “ y mira la gloria de Dios!”
Enseguida, y de forma sobrenatural, fui trasportada de mi casa y me hallé paradajunto al ángel celestial frente a una de las puertas del cielo.
¡La abrumadora belleza de lo que veía a mí alrededor era fascinante! La ropa delser celestial parecía una vestidura resplandeciente de luz. El ángel tenía alastriangulares que relucían con los colores del arco iris. Aunque yo no estabasorprendida, sí quedé asombrada por la hermosura indescriptible de Dios que eraevidente por todas partes.
Acto seguido, el ángel repitió una exclamación que yo oiría muchas veces: “ lagloria de Dios!”
La magnífica puerta que estaba ante mí en su esplendor estaba hecha de una perlasólida.
Con admiración contemplé todo lo que pude de ese hermoso panorama. Hasta esepunto, no había visto al Señor por ninguna parte, mas me hallaba totalmenteextasiada por la gloria del cielo.
LA ENTRADA EN EL CIELO