ITAKA - ESCOLAPIOS
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CUENTOS Y PARÁBOLAS
Textos para orar y reflexionar
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CUENTOS Y PARÁ-BOLAS
1. CUENTOS
Yo no sé muchas cosas, es verdad.Digo tan sólo lo que he visto.Y he visto: que la cuna del hombrela mecen con cuentos, los ahogan con cuentos,que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,que los huesos del hombrelos entierran con cuentos,y que el miedo del hombre...ha inventado todos los cuentos.Yo sé muy pocas cosas, es verdad,pero me han dormido con todos los cuentos...y sé todos los cuentos.Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,Soy nuevo en la ciudad... Y esto quiero decir:Me durmieron con un cuento...y me he despertado con un sueño.Es un sueño sin lazos, Sin espejos, sin anillos,sin redes, sin trampas y sin miedo.León Felipe
2. EL ABRAZO DE DIOS
Un hombre santo, orgulloso de serlo, ansiabacon todas sus fuerzas ver a Dios. Un día Dios lehabló en un sueño: “¿Quieres verme? En lamontaña, lejos de todos y de todo, te abrazaré”.Al despertar al día siguiente comenzó a pensar qué podría ofrecerle a Dios. Pero ¿qué podíaencontrar digno de Dios?“Ya lo sé”, pensó. “Le llevaré mi hermoso jarrónnuevo. Es valioso y le encantará... Pero nopuedo llevarlo vacío. Debo llenarlo de algo”.Estuvo pensando mucho en lo que metería en elprecioso jarrón. ¿Oro? ¿Plata? Después detodo, Dios mismo había hecho todas aquellascosas, por lo que se merecía un presente mu-cho más valioso.“Sí”, pensó al final, “le daré a Dios mis oracio-nes. Esto es lo que esperará de un hombresanto como yo. Mis oraciones, mi ayuda y servi-cio a los demás, mi limosna, sufrimientos, sacri-ficios, buenas obras...”.Estaba contento de haber descubierto justamen-te lo que Dios esperaría y decidió aumentar susoraciones y buenas obras, consiguiendo unverdadero récord. Durante las pocas semanassiguientes anotó cada oración y buena obracolocando una piedrecita en su jarrón. Cuandoestuviera lleno lo subiría a la montaña y se loofrecería a Dios.Finalmente, con su precioso jarrón hasta losbordes, se puso en camino hacia la montaña. Acada paso se repetía lo que debía decir a Dios:“Mira, Señor, ¿te gusta mi precioso jarrón? Es-pero que sí y que quedarás encantado contodas las oraciones y buenas obras que heahorrado durante este tiempo para ofrecértelas.Por favor, abrázame ahora”.Al llegar a la montaña, oyó una voz que descen-día retumbado de las nubes: “¿Quién está ahíabajo? ¿Por qué te escondes de mí? ¿Qué haspuesto entre nosotros?”“Soy yo. Tu santo hombre. Te he traído esteprecioso jarrón. Mi vida entera está en él. Lo hetraído para Ti”.“Pero no te veo. ¿Por qué has de escondertedetrás de ese enorme jarrón? No nos veremosde ese modo. Deseo abrazarte; por tanto, arró-jalo lejos. Quítalo de mi vista”.No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Romper su precioso jarrón y tirar lejos todas sus piedre-citas? “No, Señor. Mi hermoso jarrón, no. Lo hetraído especialmente para Ti. Lo he llenado demis...”“Tíralo. Dáselo a otro si quieres, pero líbrate deél. Deseo abrazarte a ti. Te quiero a ti”.Pedro Ribes. “Parábolas y fábulas...”, p. 31
3. ACCIÓN DESINTERESADA
“Lo que más me deprime es la absoluta vulgari-dad de mi existencia. Jamás en la vida he hechonada tan importante como para merecer la aten-ción del mundo”.“Te equivocas si piensas que es la atención delmundo lo que hace que una acción sea impor-tante”, dijo el Maestro.Siguió una larga pausa.“Bueno, pero es que tampoco he hecho nadaque haya influido en alguien, ni para bien ni paramal...”“Te equivocas si piensas que es el influir en losdemás lo que hace que una acción sea impor-tante”, volvió a decir el Maestro.“Pero, entonces, ¿qué es lo que hace que unaacción sea importante?”“El realizarla por sí misma y poniendo en ellotodo el propio ser. Entonces resulta ser unaacción desinteresada, semejante a la actividadde Dios”.Anthony de Mello. “Un minuto para el absurdo”.Sal Terrae.
4. ACTITUDES
Dice una antigua leyenda que, cuando Diosestaba creando el mundo, se le acercaron cua-tro ángeles, y uno de ellos le preguntó: “Quéestás haciendo?”; el segundo le preguntó: “¿Por qué lo haces?”; el tercero: “¿Puedo ayudarte?”;y el cuarto: “¿Cuánto vale todo esto?”El primero era un científico, el segundo un filó-sofo, el tercero un altruista, el cuarto un agenteinmobiliario.Un quinto ángel se dedicaba a observar y aaplaudir con entusiasmo. Era un místico.Antohny de Mello. “La oración de la rana. 2”