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¿Qué prefieres dar clase en primaria o bachillerato?

¿Qué prefieres dar clase en primaria o bachillerato?

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"I never teach my pupils, I only attempt to provide
the conditions in which they can learn!"
Albern Einstein.
"I never teach my pupils, I only attempt to provide
the conditions in which they can learn!"
Albern Einstein.

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Categories:Types, Speeches
Published by: Osman Villanueva García on Apr 10, 2011
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¡No es lo mismo dar una clase en primaria que en bachillerato o niveleseducativos posteriores!
Por Osman Villanueva García.México Distrito Federal, a 24 de marzo de 2011.
"I never teach my pupils, I only attempt to providethe conditions in which they can learn!"Albern Einstein.
Estimad@ Lector!Una de las mejores y más gratas experiencias que un docente e investigador denivel medio superior y superior puede tener, sin temor a equivocarme, es el brindaruna clase en el nivel de educación básica por el enorme reto que esto implica,sobretodo si no se está familiarizado al trabajo que amerita el motivar elaprendizaje en pequeñines inquietos, nativos de las tecnologías modernas y quemuestran ganas de querer devorarse el mundo.Siempre he sostenido que me quito el sombrero frente a un docente deeducación básica comprometido con la educación que demanda nuestra sociedad, yel pasado jueves 24 de marzo después de dar una clase de matemáticas frente a ungrupo de 4to. Grado de primaria del Colegio Mark Twain, reitero lo dicho.Además de agradecer al colegio por la grata y placentera vivencia, mi mássincero reconocimiento a la profesora Irene Rosalba Coria Grajeda por su entrega ydedicación en tan ardua labor ejercida al educar a pequeñines todos los días, de ahí la frase: “No es lo mismo dar clase en primaria que en bachillerato o niveleseducativos posteriores”.Al iniciar la sesión frente a grupo tuve la necesidad de saber dónde estabaparado (diagnóstico), razón por la cuál lo primero que pregunté a los estudiantesdel Colegio Mark Twain fue:
¿a cuántos de ustedes les gustan lasmatemáticas?
La respuesta contundente, 13 de 25 estudiantes del 4to grado deprimaria de dicho colegio no les gustan las matemáticas o no sienten algunaatracción por ese maravilloso mundo, y esto simplemente confirma una realidadhistórica e inminente no sólo de nuestro país. Esto significó, en su momento, unenorme reto que asumimos con determinación, por ende el objetivo de la claseestablecía que todo estudiante asistente, al término de la clase, lograría identificarla importancia y utilidad que las mateticas brindan al ser tratadas comoherramienta para comprender mejor nuestro entorno.No obstante, la siguiente pregunta resonaba en mi mente:
¿cómo incentivar el aprendizaje significativo en estos pequeñines y en tan sólo 90 minutos de clase?
Teniendo como base el objetivo
a priori
planteado (arriba citado) y compartido conel grupo, me dispuse a tratar y trabajar las matemáticas con los pequeñines a partirdel planteamiento de una serie de juegos lógicos. Esto con el fin de permitir alestudiante utilizar y desarrollar su pensamiento lógico al tratar de construir unprocedimiento que lo llevara al resultado correcto de los juegos o acertijospropuestos. El primer reto planteado se denominó “
Los caramelos imaginarios
”, unasencilla adaptación de un pasaje de los
Diálogos de la Aritmética del Bachiller JuanPérez de Moya (1562)
; en este primer acercamiento fue crucial la participación del
Osman Villanueva García –osman@educart.orgPágina 1 de 3
 
grupo. Con ayuda del estudiante de 9 años de edad, Gerardo Daniel EscamillaMeneses quien amablemente comenzó con las participaciones, se logró captar laatención y el grupo empezó a disfrutar de la clase con apoyo de laretroalimentación de los presentes.Fue tan grato el ambiente de trabajo académico logrado en la clase, quetodos los estudiantes alzaban la mano, de forma muy ordenada, para poderparticipar y contribuir con diferentes propuestas. Después de varios juegos,acertijos y la famosa estrategia didáctica de las tarjetas gicas, uno de losestudiantes de nombre Dilan Casares Tapia pide la palabra y comenta: “
¡Haber maestro ahora yo le tengo un reto
”;
Perfecto joven Dilan viene de ahí 
”, respondí con estusiasmo. Y el juego lógico comenzó de la siguiente forma:Dilan: Imagina un cierto número del 1 al 10. El que quieras. No me digas cuál es.Osman: Listo, ya está pensado.Dilan: Multiplícalo por 2 (el mismo número que pensaste).Osman: Ya tengo el resultado.Dilan: Suma dieciséis al resultado anterior, y cuenta cuánto tienes ya.Osman: Ya lo he hecho.Dilan: Divide entre dos y obtén el nuevo resultado.Osman: Listo.Dilan: Al resultado anterior resta el número que pensaste al inicio.Osman: Realizada la resta.Dilan: Yo sé muy bien el número que te queda. Es el número “OCHO”.Osman: Excelente Dilan, tienes toda la razón – ¡bien hecho!Justo en este momento el grupo entusiasmado aplaude la participación de sucompañero. A partir de diversos comentarios llegamos a la conclusión que el retoplanteado por el joven entusiasta, se trata de una muy buena adaptación del juegológico de los caramelos imaginarios, donde no importa el número pensadoinicialmente. De hecho el truco está en que siempre te quedará la mitad del númeroque uno propone sumar en el tercer paso del juego.Después de lo anterior, el miedo que me causaba el pensar en dar clases aniñ@s de primaria simplemente se desvaneció. Entonces me dí cuenta que no sólohabía logrado motivar al estudiante a tratar las matemáticas sino que ellos habíanhecho lo propio en mí. De esta forma y con las condiciones necesarias para elaprendizaje, los estudiantes, la profesora Irene y su servidor, compartimos ydisfrutamos de experiencias relacionadas con el quehacer de las matemáticasaplicadas a lo que nos rodea.Al finalizar la sesión de clase, dos detalles me impactaron. El primero radicóen observar que al preguntar la profesora Irene sobre el qué y para qué de lasmatemáticas, las respuestas contundentes y muy pertinentes no sólo venían de losestudiantes que disfrutaban de las matemáticas previamente, las participaciones delos 13 pequeñines que supuestamente no les gustan las matemáticas (diagnósticoinicial) no cesaban. El segundo gran detalle, fue cuando el grupo decide por cuentapropia lanzar una porra al profesor invitado, esto me conmovió y me motivó acontinuar con el trabajo académico y la labor docente centrada en un perfildiferente al planteado por la enseñanza tradicional.
Osman Villanueva García –osman@educart.orgPágina 2 de 3

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