final de la reunión nocturna fue la derrota completa de los franceses y elestablecimiento, bajo el liderazgo del presidente Toussaint L'Ouverture, de la repúblicanegra independiente de Haití, patria del vudú. Según las creencias del campesinado deHaití y de parte de la élite educada, también era la patria de los zombies.El zombie esesclavo de un brujo diabólico, conocido por el nombre de bokor, que es quien extrae desu tumba el cadáver recién enterrado y quien le confiere una sombra de vida medianteciertos conjuros. Sin embargo, se trata de una existencia incompleta: el zombie come,respira, excreta, oye e incluso habla, pero no recuerda nada de su vida anterior y nocomprende nada de su propia condición actual. En otras palabras, un zombie es unrobot de carne y hueso, una máquina biológica.
El campesino de Haití, siempre alerta frente a cualquier aspecto diabólico o peligrosodel vudú, es capaz de descubrir a un zombie por varios signos. El zombie suelecaminar dando bandazos, realiza las acciones físicas de manera mecánica, tiene unamirada helada y desenfocada, y habla con voz nasal. Esta última característica, en particular, se asocia con la muerte en el folklore de Haití, probablemente debido a lacostumbre de taponar las fosas nasales de los cadáveres con algodón. Los guèdé(siniestros y lascivos dioses de la muerte del panteón vudú) se caracterizan por hablar de este modo. Cuando un devoto del culto vudú está poseído por un guèdé, siemprehabla con entonación nasal. Otra relación más entre los zombies y los dioses de lamuerte nos la da el hecho de que uno de los más famosos dioses, el Capitán Guédé, aveces también es conocido bajo el hombre de Capitán Zombie. Casi todos los haitianostemen la posibilidad de que sus parientes fallecidos puedan ser transformados encadáveres ambulantes. En el Haití actual pueden apreciarse con facilidad varias de lasmedidas preventivas adoptadas para evitarlo. Así, por ejemplo, hasta los campesinosmás humildes se endeudan para recubrir con pesadas losas las tumbas de sus parientesmás cercanos. En las zonas rurales se excavan las tumbas lo más cerca posible de unacarretera o camino, para que los brujos, por miedo a las miradas curiosas, no puedanllevar a cabo su nefasta tarea.En otros casos, la familia del muerto velará la tumbadurante noches seguidas hasta convencerse de que el cuerpo está suficientementedescompuesto y ya no le es útil a un
bokor.
Ocasionalmente, los muertos sonenterrados directamente en los patios de las casas de los campesinos.Los que temen demanera especial a la brujería toman precauciones mucho más extremadas para impedir que sus muertos ingresen en el semi mundo brumoso de los zombies. Inyectan venenoen el cuerpo, lo mutilan con un cuchillo, o incluso le disparan para «rematarle». Una precaución menos drástica consiste en colocar en la tumba agujas y carretes de hilo, asícomo miles de pequeñas semillas de sésamo. La creencia es que el espíritu del muertoestará tan ocupado en la tarea de enhebrar las agujas y contar las semillas, que no oirála voz que le ordene salir de la tumba. Otra medida consiste en poner un cuchillo en lasmanos del muerto, para que pueda defenderse.A veces los brujos controlan enormes grupos de zombies, y en alguna ocasión hanllegado al extremo de alquilarlos como trabajadores. Uno de estos casos fue registrado por William Seabrook.En 1918 la cosecha de azúcar fue extraordinaria. La Hasco(Haitian-American Sugar Corporation, Compañía haitiano-norteamericana del azúcar)ofreció nuevos puestos de trabajo en sus extensas plantaciones. Muy pronto acudierona las oficinas de empleo de la compañía pequeños grupos de habitantes del poblado, aveces familias enteras. Era costumbre que los habitantes de un mismo pobladotrabajasen colectivamente; la persona más representativa recibía la paga de todos, queluego repartía al regresar a casa.Una mañana, un viejo jefe de poblado llamado TiJoseph y su esposa Croyance llevaron a las oficinas de la Hasco a un grupo constituido por nueve hombres harapientos y andrajosos. Joseph explicó que se trataba de unos
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