tierras de Alaska, en busca de las legendarias montañas deEndicott...
Conducidos a un oculto lugar, donde se levantaban antiquísimasconstrucciones, que semejaban antiguos monasterios, fuimosrecibidos por místicos sacerdotes, que allí moraban, y llevados alinterior de un templo construido en el interior de una montaña.
Nuestros raptores, sólo parecían mostrar interés por mí, y meenseñaron su ancestral idioma, que aprendí sorprendentementerápido.
Ellos me llamaron Dwayanu... «Por el que fluye la verdaderasangre de los antiguos hombres...», y me entregaron un anillo querepresentaba —me dijeron— el símbolo del Kraken...
Entonces, despertaron en mí recuerdos que no eran misrecuerdos, extrañas sensaciones, que jamás había experimentado, yde mi garganta salió una voz, que no era mi voz, jurando, en unhermético ritual, que estaba dispuesto a ofrecerle al Kraken, unsacrificio humano: una muchacha en estado de embarazo.
Aún no sé cómo, desperté de aquel profundo y horrible sueño.¿Sueño?..., y lleno de pavor huí de aquel tenebroso lugar ayudadopor Jim, sin que los sacerdotes nos detuvieran... Pero ellos, mehabían vaticinado:
«Quien ha llamado a Khalk'ru... Será llamado por él algún día...»Y ahora, después de atravesar las montañas de Endicott, y dehabernos encontrado con el pequeño pueblo de los Rrrylla, con la quegobierna su tierra, Evalie, los cuales al verme creyeron ver en mí lasangre de los Ayjir , a causa de mi alta estatura y de mis ojos azules,parecía que Khalk'ru me llamaba, que descendía sobre mí allí dondeme encontraba..., ante el sagrado río de Nansurs, ante el cual mehabían conducido, para comprobar si el espíritu de Dwayanu morabade verdad en mí.
¡Oh, Khalk'ru!... ¡Tú eres el comienzo sin comienzo! ¡El fin, fin,fin…! ¡La nada sin luz y sin tiempo! ¡El destructor! ¡El devorador de lavida! ¡El aniquilador! ¡El exterminador! ¡Tú no eres la muerte! ¡Lamuerte sólo es una parte de ti! ¡Tú eres la vida! Pero no la vida quelos hombres conocen... La vida es un intruso que interrumpe tuEterno Reposo
¡Oh, Khalk'ru! Dioses y hombres, mamíferos y pájaros, plantas,agua, aire, fuego, sol, luna, estrellas... Todos ellos pueden serdestruidos..., por ti... Si así lo quieres... ¿Por qué habría deimportarte, Oh, Khalk'ru...? Al final sólo existirás tú...
Subido sobre una enorme roca de cresta llana, podía contemplaral otro lado del río, un inmenso fuerte de forma cuadrangularconstruido sobre una montaña de negra roca —la misma roca negra—que cubría el suelo del puente del Nansurs.
Grandes torres —redondas y esquinadas— se elevaban sobre losmuros de la fortaleza, y contemplándolas, me asaltaban los mismos
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