REVISTA CHILENA DE NEURO-PSIQUIATRÍA
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CÉSAR OJEDA
para entender la diferencia entre la perspectivaenactiva y otras formas de la CC, como es el de“representación”. Como probablemente el lectorsabe, “Cognición” deriva de la palabra latina
cognosco
, que significa “conocer por los sentidos”,“ver”, “saber”, “reconocer”. Pero también, “conocerpor la inteligencia”, “comprender” o “estar infor-mado”. Por su parte, la expresión “ciencias cogni-tivas” se corresponde exactamente con la conocidapalabra de origen griego “epistemología”, términotal vez hoy en desuso, posiblemente por su largatrayectoria histórica (más de 25 siglos) que le im-pide dar a entender el matiz novedoso que la cien-cia cognitiva atribuye a sí misma, y que encastellano significa “teoría del conocimiento”, esdecir, los intentos por explicar el
cómo
conocemos.Varela define a las ciencias cognitivas como “elanálisis científico moderno del conocimiento entodas sus dimensiones”. Desde luego, el que conoz-camos parece ser de una evidencia inmediata, y este conocer es algo que hacemos los seres huma-nos y muchos otros seres vivos, al menos. Pero, enotros momentos, el autor habla de “las cienciasconsagradas al estudio de la mente y el conoci-miento”. En el apartado, “¿Qué son las cienciascognitivas?” del libro
De cuerpo Presente
(2), jun-to a los autores que lo acompañan, dice: “el térmi-no se usa para indicar que el estudio de la mentees en sí mismo una empresa científica valedera”.La aparición de la palabra “mente” en estas carac-terizaciones complica sutilmente el sentido: el es-tudio del conocimiento resulta ser el estudio de la(o las) “mentes”. ¿Por qué? ¿Porque se parte de labase de que conocer es algo que hacen las “men-tes”? ¿Será así? Y, si así fuera, ¿qué es “mente”? ¿Esalgo, una “cosa”, un órgano, un sistema, una idea,una palabra, una “distinción” respecto de lo queno es “mente”? (11). Si se tratara tan sólo de lamanera en que designamos a un sistema “que tie-ne la capacidad de conocer”, ¿por qué usar unaexpresión con tanta historia y carga semántica enla evolución de occidente? ¿Quiere decir esto quese está tratando de ampliar lo mental más allá dela “conciencia”, con la que suele confundírselo, y se está afirmando, por ejemplo, que –entre mu-chas otras posibilidades biológicas– el sistemainmunitario es “mental”?Pero además, no se trata de cualquier estudiode la mente y del conocimiento, sino de uno cien-tífico y “moderno”, empresa que al parecer se pre-sentaba hasta hace poco, por razones no muy claras, como imposible. Sin embargo, ¿será la asi-milación de “conocimiento” y “mente” un asuntobaladí? Y, ¿será el análisis científico “moderno” unasunto obvio? Nos referiremos a esto en el mo-mento oportuno. Por ahora, tan sólo deseamosseñalar que, si quisiéramos entender a cabalidadel campo de las CC, deberíamos en algún momentopoder responder tres preguntas. La primera po-dría formularse del siguiente modo: ¿qué quere-mos decir con conocimiento?; la segunda, ¿quédecimos al decir mente?, y la tercera, ¿en qué con-siste y qué alcance tiene un estudio científico “mo-derno”.
Breve historia
La historia de las CC parece empezar con lo quese ha llamado “cibernética”. En griego, “cibernéti-ca” (
χνβερνητιχη
) significa el “arte del piloto”, esdecir, del que sabe conducir, del que gobierna.Actualmente se la entiende como la imitación, através de máquinas, de los sistemas de regulaciónautomática de los seres vivos. Según Varela, los lí-deres iniciales de este movimiento opinaban “queel estudio de los fenómenos mentales había esta-do demasiado tiempo en manos de psicólogos y filósofos y anhelaban expresar los procesos quesubyacían a los fenómenos mentales en mecanis-mos explícitos y formalismos matemáticos.” Enpocas palabras: “crear una ciencia de la mente”.Para ello era necesario, primero, aceptar que lalógica era una disciplina adecuada para compren-der el cerebro y la actividad mental, y, segundo,ver el cerebro como un órgano que encarna prin-cipios lógicos en sus elementos constitutivos oneuronas. Sobre esta base se construyeron los pri-meros computadores (con tubos al vacío) que, porasí decirlo, “representaban” neuronas interconec-tadas.Tal vez ahora sean más claras las razones deincluir a la confusa palabra mente en este campo:se trataba, al menos en los inicios –y si hemos dedar fe de la historia–, de producir un cambio de
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