El zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Losenviados del soberano se esparcieron por todo elreino, mas no pudieron descubrir a un hombrefeliz. No encontraron un hombre contento con susuerte.El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozabade salud, pero era pobre; aquél, rico y sano,quejábase de su mujer; éste de sus hijos. Todosdeseaban algo. Cierta noche, muy tarde, el hijodel zar, al pasar frente a una pobre choza, oyóque alguien exclamaba: