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Fuente Ernesto - Isla Friendship Conexion Ovni

Fuente Ernesto - Isla Friendship Conexion Ovni

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Published by: Luis Hernán Águila on Apr 16, 2011
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ISLA FRIENDSHIPCONEXIÓN OVNIPor Ernesto de la Fuente GandarillasPrimera Parte: ¿Quién soy?18/01/2001 11:32:43
Mi nombre es Ernesto de la Fuente Gandarillas y nací en Santiago de Chile el 17 deDiciembre de 1939.Primero que nada quiero agradecer a Mariano por la oportunidad que me brinda alotorgarme este rincón en su website.Es la primera vez que se me permite hablar sin tener un periodista de por medio. No esque tenga algo en contra del periodismo o los periodistas pero deseaba, por una solavez, elegir yo que es importante y que no, en la increíble historia que sin querer me tocóvivir.Estudié Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad de Concepción entre los cincuentas ylos sesentas, no por vocación sino por obligación, ya que mi padre era ingeniero. Sinembargo la principal actividad que he tenido hasta hace poco ha estado relacionadacon el cine y la televisión, primero en Chile, cuando se creó el Canal 9 en el edificio de lacalle Beaucheff de la Universidad de Chile y luego en los Estados Unidos, viajando para larealización de documentales.En Norteamérica siempre quise ser camarógrafo de documentales (y no lo hacía nadade mal), pero desgraciadamente cuando estuve en Nueva York era el único técnicocinematográfico que podía hacer sonido y que hablaba español, así fue como quedéetiquetado como Ingeniero de Sonido. Esta exclusividad me hizo ganar buenos dólares,aunque no era el trabajo ideal.Posteriormente volví a Chile y como el negocio audiovisual no estaba muy bueno enaquel entonces, decidimos (porque ya me había casado) irnos de colonos a Chiloe. Esofue en el mes de Septiembre de 1983. Allí tuve un fundo de 2.200. Hás, cerca del pueblode Quemchi, cuyo bosque pretendía explotar.Les cuento todo esto para quitarme esa etiqueta de personaje extraño con que la prensasiempre ha pretendido mostrarme.Hasta aquí, como Uds pueden ver, parecería una persona casi normal. Trabajaba mucho,me había casado porque era necesario hacerlo, trataba desesperadamente de ganar mucho dinero, competía con otros, fumaba mucho, compraba y fornicaba todo loposible.Con decirles que era tan normal que no creía en sucesos paranormales.En cuanto a la religión, me creía católico, aunque a mi manera, es decir como a mi seme antojara.No era tan arrogante como para afirmar que éramos los únicos habitantes del universo,pero por lo que había aprendido en la universidad, sabía, lo había dicho Einstein, que eraimposible que vinieran a vernos.Yo creía que lo estaba haciendo muy bien y casi todos mis conocidos opinaban lomismo.Fue entonces que por necesidades de sobrevivencia me compré una estación de radiode 11 metros, y ocurrió lo que jamás habría imaginado y que terminó por cambiar elrumbo de mi vida en 180º.
 
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Después de algún tiempo, que fue lo que me costó dominar el equipo, me hice amigo, através de la radio, de otros colonos que también se estaban instalando, aunque muchomas al sur que yo. Según ellos se trataba de una congregación religiosa llamadaFriendship que había comprado una isla en el archipiélago de los Chonos. La isla no se sitendría nombre, pero ellos le pusieron Friendship, al igual que a la estación de radio queoperaban.Estas conversaciones se realizaban casi todos las tardes y se prolongaban por una o doshoras, según fueran las condiciones de propagación magnética.Así, a medida que pasaban las semanas, se fue cimentando una hermosa amistad entrepersonas, supuestamente, con intereses comunes y aislados del resto del mundo. Deboaclarar que en esas conversaciones no participábamos solamente ellos y yo, sino muchosotros radioaficionados tanto chilenos como del resto del cono sur de América. LosFriendship poseían un yate, el Mythilus II, con el cual surtían las necesidades de sucongregación, y un día mientras estaban a la cuadra de la isla Caucahué me llamaronpor radio para que nos conociéramos personalmente en el muelle de Quemchi. Allí fuedonde los vi por primera vez.Su aspecto era el de personas saludables de una edad indefinible entre los 35 y los 55años. Su cabello era rubio oscuro, ojos claros y piel tostada por el sol, su estatura erabastante mas allá de la media, pero lo que mas llamaba la atención era la paz queirradiaba su presencia. Me hizo recordar la sensación que había sentido años atrás,cuando por razones de trabajo tuve que filmar a un famoso maharashi hindú.Con posterioridad a este encuentro ellos comenzaron a visitarme en mi casa y yoempecé a conocerlos más. Pero entre mas los conocía mas me sorprendían, susconocimientos y cultura eran increíbles, pero lo mas extraño era que estaban basados enprincipios diferentes a los nuestros. Por ejemplo, su matemática no usaba base 10 comonosotros sino que la base 6, la que a veces para ciertos cálculos se transformaba en 60;también su medicina partía de principios diferentes, al fijar su atención en el cuerpo sanoy no en las enfermedades. En historia, antropología, paleontología, astronomía, física, etc,sus conocimientos eran increíbles, aunque a veces contradecían a los nuestros.Todo esto me llevó a tener largas discusiones radiales con Ariel, Rafael, Gabriel etc, queeran los nombres que ellos usaban. Al preguntarles por la fuente de tan increíblesabiduría, humildemente contestaban que ellos eran ignorantes y que solo se limitaban aponer en prácti
ca los cocimientos que les entregaban los ―Angeles del Señor‖.En un principio yo creí que la frase ―Los Angeles del Señor‖ era simplemente una figura
literaria que usaban dentro de sus creencias religiosas, pero a poco andar comencé aescuchar cosas como
que ―el próximo jueves no podríamos seguir conversando porquebajarían a la isla los Angeles del Señor‖ o que Nathaniel debería retirarse de la radio, puesera requerido por los Angeles del Señor‖ etc. etc.
Segunda Parte: Indicios de lo increíble
Vino el invierno de 1984 y todos lo sufrimos, especialmente yo, pero fui prontamentesocorrido por la gente de Friendship con una humildad y generosidad pocas veces vista,lo que lógicamente comprometió mi gratitud, así que no fue raro que poco tiempodespués, cuando ellos me solicitaran un favor yo estuviera dispuesto a hacer cualquier cosa por la congregación.Lo que tenía que hacer era bastante fácil. Consistía en recibir en estaciones de ferrocarril,terminales de buses y lugares similares en la X Región, a familias y personas que se dirigían,
 
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―invitados‖ a Isla Friendship y llevarlos en mi vehículo hasta algún pequeño puerto
cercano donde los recogería el Mytilus II. Lo hice varias veces y aún recuerdo los nombresde algunos de ellos, especialmente el de la familia Lucero. Este no era su apellido sinoque el distintivo que tenían como radioaficionados. Ariel me explicó que se trataba deOctavio, su esposa Cristina y tres hijas, los que llegarían en una fecha determinada alterminal de buses de Puerto Montt. Pocos días antes del señalado para ir a buscarlos Arielme avisó que no vendrían pues habían tenido inconvenientes de ultima hora.A todo esto, yo ya había sido invitado varias veces a conocer Isla Friendship, lo que aúnno había hecho simplemente por razones de tiempo. Hay que tener en cuenta que hacer una visita de este tipo, en esas latitudes, toma por lo menos dos semanas pues lasdistancias son muy grandes y el único medio de transporte eran los viajes del Mytilus IIcuando pasara cerca de mis coordenadas.Hubo un segundo aviso de que los Lucero viajarían, el que tampoco se cumplió. A todoesto, yo cada vez estaba mas impactado por lo que seguía viendo de la Congregación,me di cuenta que esto no era normal, pero no tenía ni siquiera con quien comentarlo.Vivía solo, mi vecino mas cercano estaba a 5 Km y solo veía a otro ser humano cada 4 o5 días.Recuerdo que fue en pleno invierno cuando se me avisó, por tercera vez, que los Luceroahora si vendrían. En esa época del año es muy poco lo que se puede hacer en faenasmadereras en Chiloe, así es que me encontré con tiempo suficiente como para acceder a la invitación que constantemente se me hacía de visitar la isla.Preparé el vehículo, hice una gran maleta y dejé todo arreglado en el campo como parauna ausencia de un mes. Desgraciadamente dos días antes de iniciar la búsqueda de losLucero, Ariel me avisa que se habían arrepentido nuevamente. Si ellos no iban yotampoco podía hacerlo ya que no podía hacer viajar al Mytilus II 500 Kms solo parallevarme a mi.Así fue como me encontré en Chiloe en pleno mes de Agosto, con la maleta hecha ynada que hacer por un mes.Mis hijos estaban chicos y vivían en Santiago con su madre y ya hacía muchos meses queno los veía, por lo que sabiamente decidí visitarlos.Mi afición por la radio en todo ese tiempo había crecido, ya sabía mucho mas y habíacomprado nuevos equipos, uno de los cuales permanecía siempre prendido en mivehículo. Durante mi estada en Santiago, por costumbre, el equipo permanecióencendido y así fue como un día en la frecuencia 27.215 Khz escuché que operaba unaestación de nombre Lucero. Permanecí uno o dos días escuchando y así fue como meenteré de que el operador se llamaba Octavio, su esposa Cristina y sus hijas Paula,Andrea y Claudia. Las coincidencias eran demasiadas así es que decidí contactarlos.Tomé el micrófono y luego de los saludos de rigor les expliqué quien era yo. A Octavio lecambió la voz e inmediatamente me dijo que nos juntáramos en la rotonda Quilín paraque luego fuéramos a su casa.Aquí se produjo inicialmente una conversación bastante cómica ya que yo estabaimpaciente por saber quienes eran los Friendship y creía que Octavio sabía, pero a su vezla familia creía que yo era un enviado de la isla y no paraban de interrogarme.Finalmente llegamos a la conclusión de que ninguno de nosotros sabía exactamente quéera Friendship. Octavio Ortiz me confesó que él había hecho grabaciones de audio desus conversaciones radiales con Friendship y que si no se había ido a la isla era

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