Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
3Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Votar: no tan fácil como parece ¡pero podríamos hacerlo mejor!

Votar: no tan fácil como parece ¡pero podríamos hacerlo mejor!

Ratings: (0)|Views: 741 |Likes:
Published by Alfonso
Artículo de Xavier Mora publicado en el nº 3, vol. 13 (aó 2010) de la Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española.
El autor conserva todos sus derechos y no se permite la comunicación pública de este artículo sin su consentimiento expreso. Por este motivo se ha configurado el documento como "privado" en Scribd. Su comunicación se realiza aquí amparado por el derecho de cita en calidad de préstamo personal.
Artículo de Xavier Mora publicado en el nº 3, vol. 13 (aó 2010) de la Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española.
El autor conserva todos sus derechos y no se permite la comunicación pública de este artículo sin su consentimiento expreso. Por este motivo se ha configurado el documento como "privado" en Scribd. Su comunicación se realiza aquí amparado por el derecho de cita en calidad de préstamo personal.

More info:

Published by: Alfonso on Apr 18, 2011
Copyright:Traditional Copyright: All rights reserved

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

05/12/2014

pdf

text

original

 
La Gaceta de la RSME, Vol. 13 (2010), Núm. 3, Págs. 471–498
471
Votar: No tan fácil como parece,¡pero podríamos hacerlo mejor!
por
Xavier Mora
El problema de la elección social
En prácticamente cualquier tipo de actividad social surge la conveniencia de
combinar varias preferencias individuales en una decisión colectiva
. Supongamos,por ejemplo, que un determinado grupo social tiene que designar una persona querepresente a dicho grupo en ciertos asuntos; típicamente habrá varios candidatos, loscuales pueden ser objeto de preferencias muy variadas por parte de los electores, perohay que adoptar una decisión común para todos. En otros casos, las opciones quehabrá sobre la mesa no serán candidatos a un cargo, sino propuestas de actuación uotro tipo de objetos. En lugar de seleccionar una sola opción como la más preferida,a veces puede interesar seleccionar más de una, o bien ordenarlas todas de mejora peor, o quizá combinarlas en unas proporciones adecuadas. En cualquier caso, elproblema surge desde el momento en que puede haber una diversidad de preferenciasindividuales a partir de las cuales convenga definir una sola preferencia colectiva.Para mucha gente, este problema no tiene ninguna dificultad: basta «hacer unavotación». Por ello se entiende típicamente que cada individuo dé a conocer su opciónpreferida y que cada opción sea valorada según el número de individuos que laapoyen. En general, se admite como obvio que tal procedimiento resuelve el problemade manera suficientemente satisfactoria o, en todo caso, que no hay forma de hacerlomejor. En cuanto al papel de las matemáticas, no parece que pueda ser más trivial,pues se trata simplemente de contar.Esta sensación de simplicidad es correcta cuando no hay más que dos opciones.Pero cuando hay más de dos, entonces el problema es bastante más complejo de loque se suele creer.
1
Si se rechaza el dogma y se adopta un espíritu crítico, en seguidase descubren paradojas o, en todo caso, situaciones donde métodos aparentementerazonables dan lugar a resultados que claramente no lo son. Esto obliga a definircon precisión qué entendemos por «razonable» y a analizar con rigor qué métodoscumplen o no ciertas propiedades de «razonabilidad». A este efecto resulta muyútil el razonamiento matemático. Todo ello da lugar a una disciplina, cultivada
Este artículo es traducción de un original en catalán publicado en
MATerials MATemàtics
,2010, n.1,
http://mat.uab.cat/matmat/PDFv2010/v2010n01.pdf
.
1
Incluso en el caso en que formalmente la votación sólo contempla dos opciones, a veces puedehaber una abstención que responda a terceras opciones no planteadas, de forma que todavía puedenser relevantes algunas de las ideas que se discuten en este artículo.
 
472
Votar: No tan fácil como parece
especialmente por los economistas, que se conoce como teoría de la elección social.Esta disciplina tiene ya unos siglos de historia, pero hoy en día todavía es objeto deavances significativos. Cabe decir que estos avances recientes conectan con ciertosmovimientos internacionales de reforma de la democracia (véase por ejemplo [1, 13]).Este artículo tiene un doble objetivo. Por un lado, queremos mostrar cómo, efecti-vamente, el problema no es en absoluto una trivialidad, sino que tiene mucho sentidoadoptar un punto de vista matemático, con definiciones precisas y demostracionesrigurosas. Por otro lado, también queremos incidir en las implicaciones prácticasde este análisis. En particular, veremos cómo los métodos de votación más sim-ples tienen defectos importantes que podrían ser corregidos mediante la utilizaciónde otros métodos más elaborados. Un tema relacionado que
no
trataremos aquí esla problemática especial que surge en las elecciones parlamentarias a causa de laagrupación de los candidatos en partidos y de la estructuración del electorado encircunscripciones. Para este tema referimos el lector a [2, 3], así como [23, cap.15] y[6, cap.4–6].A pesar del punto de vista matemático, intentaremos mantenernos lo más cercaposible del lenguaje ordinario con la intención de poder llegar a una audiencia lo másamplia posible. Conviene avisar también que algunos de los términos que usaremosno son estándar. Esto se debe simplemente a que en muchos casos no existe unaterminología estándar (lo cual debe ser tenido en cuenta siempre que se lean obrassobre el tema).
1. Voto uninominal: tradicional y sencillo, pero insatis-factorio
La manera tradicional de abordar el problema que nos ocupa consiste en pedira cada individuo que se pronuncie por una sola opción. Para distinguirlo de otrasposibilidades que consideraremos más adelante, en lo que sigue nos referiremos a estetipo de voto como
voto uninominal
. Una vez recabados los votos, se cuenta cuántosha obtenido cada opción, y el número resultante, o el correspondiente porcentaje,se adopta como medida del grado de aceptación colectiva de aquella opción. Portanto, si el colectivo en cuestión tiene que optar por una sola de ellas, entoncescorresponde tomar la que haya obtenido más votos. Esta condición de tener unapoyo superior a cualquier otra opción se suele denominar
mayoría simple
, o bien
mayoría relativa
.
2
El método que acabamos de describir es extremadamente sencillo y muy natu-ral... Pero
cuando hay más de dos opciones su resultado puede ser muy desacertado
.Por ejemplo, supongamos que tenemos siete opciones,
a
,
b
,
c
,
d
,
e
,
,
g
, y que la pri-mera de ellas ha obtenido el 40% de los votos, mientras que las otras han obtenido
2
Hay que tener en cuenta que la terminología inglesa presenta ciertas diferencias que se prestana confusión: Así,
majority
ya significa a menudo
mayoría absoluta 
, ¡y
simple majority
también!(en contraposición a
qualified majorities
, o
supermajorities
, es decir, umbrales superiores al 50%).Para expresar lo que nosotros llamamos
mayoría simple
se usa el término
plurality
. Así, lo quenosotros hemos llamado
voto uninominal 
se traduce por
plurality method
o, más clásicamente,
first-past-the-post
.
 
La Gaceta
Artículos
473
cada una un 10%. Según lo que hemos dicho, la victoria corresponde claramente ala opción
a
. Imaginemos, sin embargo, que los votantes expresaran no solamente laopción que más les gusta, sino también la que menos les gusta. Pues bien, podríadarse el caso que los votantes que han repartido sus votos entre las opciones
b
g
,que forman un 60%, estuvieran todos ellos de acuerdo en considerar que la opción
a
es la peor. Así pues,
¡la mayoría relativa puede dar perfectamente la victoria a unaopción que tenga más detractores que partidarios! 
Esta observación se conoce como
paradoja de Borda
, por Jean-Charles de Borda, un matemático e ingeniero francésque hizo esta observación en 1770–1784 [16, cap.5].Evidentemente, esto no puede ocurrir cuando la opción más votada tiene unapoyo superior al 50% del electorado (ya que
x >
1
/
2
implica
x >
1
x
). En talcaso decimos que la opción en cuestión tiene el apoyo de una
mayoría absoluta
delelectorado.
3
Debido a esto, muy a menudo los reglamentos pertinentes establecen unrequisito de mayoría absoluta para poder adoptar decisiones. Ahora bien, cuandohay más de dos opciones, entonces puede ocurrir fácilmente que ninguna de ellasconsiga la mayoría absoluta. Según el tema de que se trate, a veces puede tenersentido no tomar ninguna decisión, pero otras veces será necesario adoptar algunade las alternativas planteadas. En tal caso,
si no disponemos de ninguna información adicional 
, entonces no hay más remedio que conformarse con la opción más votada.A pesar de la paradoja de Borda, el voto uninominal es muy utilizado, incluso endecisiones tan importantes como la elección del jefe de gobierno de bastantes países,incluyendo los Estados Unidos de América. Tal como hemos visto más arriba, parahacerlo mejor hace falta más información sobre las preferencias de los votantes. Eneste sentido, una posibilidad muy conocida es el procedimiento de
doble vuelta
,que Francia viene utilizando desde 1789 para elegir el presidente de la república: sien la primera vuelta no hay ningún candidato que consiga una mayoría absoluta,entonces se realiza una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados. Estoresuelve el problema hasta cierto punto, pero no por completo: no cuesta muchoimaginar ejemplos que muestran cómo
en la segunda vuelta podemos estar eligiendo«entre el fuego y las brasas»
.Cabe decir que tales paradojas no son simples especulaciones teóricas. De vez encuando se dan casos reales donde, aunque no haya información sobre las preferenciasdetalladas de los electores, se entrevén situaciones anómalas del tipo que hemos des-crito. Así, por ejemplo, en las elecciones presidenciales francesas de 2002, los votosde la primera vuelta quedaron muy repartidos entre los dieciséis candidatos presen-tados y, según una opinión muy extendida que quedó plenamente confirmada en lasegunda vuelta, el segundo candidato más votado tenía bastantes más detractoresque partidarios; a pesar de esto, en la primera vuelta los dos primeros candidatossolamente diferían en un 2% de los votos, de manera que un sistema de una solavuelta, que ya hemos dicho que se utiliza en bastantes países, habría estado muycerca de dar la victoria a un candidato con más detractores que partidarios.
3
El término
mayoría absoluta 
significa un apoyo superior al 50%, pero para ser precisos hacefalta especificar el conjunto a que se refiere ese porcentaje; típicamente se trata o bien de todo elelectorado o bien solamente del conjunto de votos válidos.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->