La creación de ONU Mujeres formó parte de la reforma de la ONU, al reunir losrecursos y mandatos para obtener un mayor impacto. Fusiona y seguirá el trabajode cuatro componentes del sistema de la ONU, con el fin de centrarseexclusivamente en la igualdad y el empoderamiento de las mujeres: División parael Adelanto de la Mujer (DAW), Instituto Internacional de Investigaciones yCapacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), Oficina del Asesor Especialen cuestiones de género (OSAGI) y Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidaspara la Mujer (UNIFEM).Se espera que ONU Mujeres sea un defensor dinámico y fuerte de las mujeres y delas niñas, otorgándoles una voz poderosa en los ámbitos mundial, regional y local.En base a la visión de igualdad de la Carta de las Naciones Unidas, ONU Mujeres seconsagrará, entre otras cosas, a trabajar en pro de: La eliminación de ladiscriminación en contra de las mujeres y las niñas; el empoderamiento de lamujer; el logro de la igualdad entre las mujeres y los hombres, en tanto que sociosy beneficiarios del desarrollo, los derechos humanos, las acciones humanitarias y lapaz y la seguridad.
IGLESIA EVANGÉLICA Y LA MUJER
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, nos preguntamos:¿Cuál es la situación en el contexto evangélico latinoamericano en cuanto a laigualdad de género y el papel responsabilidad real que se concede a las mujeres?Planteamos el interrogante a la teóloga argentina Nancy Elizabeth Bedford,profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminariometodista Garrett-Evangelical, en Chicago, Estados Unidos, y ProfesoraExtraordinaria No Residente del Instituto Universitario ISEDET de Buenos Aires. Secongrega en una iglesia menonita. “Se trata de una pregunta complicada que no tiene una respuesta sencilla. Loprimero que hay que recordar es que el evangelio de Jesús desde el principio fueuna buena noticia para muchas mujeres. Algunos de los primeros testimonioshistóricos que tenemos acerca del movimiento de Jesús en las primeras décadas delcristianismo, por ejemplo, hablan de la participación de mujeres esclavas comolíderes en las iglesias. Esto era algo que llamaba la atención desde los círculospaganos. La convicción de que ‘en Cristo ya no hay ni varón ni mujer’ (Gálatas3:28) tuvo un gran impacto entre los seguidores de Jesús y lo sigue teniendo:donde llega el evangelio también llega la buena noticia de que las mujeres somosciudadanas de primera del reino de Dios”, respondió Bedford.Sin embargo, la situación de desigualdad no está resuelta. “Esta buena noticia paralas mujeres –acotó la teóloga- ha coexistido desde el principio con la convicción deque las mujeres deben someterse a los varones ‘por ahora’, y que la igualdad esuna promesa escatológica que se cumplirá recién más adelante, cuando el reino seaconsumado: por ahora conviene que las mujeres “aprendan en silencio” y nomolesten demasiado. Ambas tendencias, el movimiento hacia la igualdad entrevarones y mujeres, y el movimiento hacia la subordinación temporal de las mujeres
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