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Resumen - Le Roy Ladurie Emmanuel (1966)

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11/08/2014

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Emmanuel Le Roy Ladurie
(1966)LES PAYSANS DE LANGUEDOC
 Introducción
Compoix: viejas matrices catastrales, confeccionadas sólo en regiones de dimensión real. Los más antiguos de ellos se remontan al sigloXIV. Describen con precisión, en superficie, naturaleza y valor, los bienes de los propietarios de la tierra. Hacen posible una historia largade la propiedad, pueden por lo tanto dar una luz decisiva sobre la lejana conquista de la tierra por el capital. Primero las fuentes mostraronla acción clásica de los capitalistas que concentraban la tierra. Sin embargo al afinar sus métodos estadísticos de análisis de los compoix,aparecieron nuevos fenómenos que llamaron su atención. El proceso de concentración perdía su complejidad lineal se individualizabanfases más que seculares de parcelación casi integral. La propiedad campesina, durante muchas generaciones, parecía volatilizarse; mientrasque aumentaba vertiginosamente el número de propietarios de la tierra, en su mayoría minúscula. En otros momentos, en la fase siguiente,la propiedad reagrupaba sus fuerzas, mientras hacía estragos la caída del número de pecheros: la concentración de la tierra parecía triunfar: pero esas concentraciones no eran irreversibles ni definitivas. De nuevo el parcelamiento retornaba sus derechos, de nuevo se inflaba elefectivo de los titulares de la tierra empadronados. Poco a poco se impuso una periodización, que de entrada llevaba a la larga duración enla historia rural. Se partía a mediados o a fines del siglo XV, de un estado relativo de concentración de la tierra –relativo en relación a los períodos precedentes (antes de 1350) y siguiente (después de 1500). No se trataba de un estado momentáneo de concentración capitalista,sino de una consecuencia de la despoblación campesina; producto de las crisis, pestes y guerras. Por otra parte, el parcelamiento, despuésde esta fase de obstrucción, reaparecía lo más bien después del 1500, con extremo vigor en el siglo XVI y, seguía así hasta una especie deumbral crítico, hasta un punto de saturación, de congestión parcelaria, a partir de 1680. Entonces el proceso se detenía, y lentamente secambiaba en su contrario: de nuevo se instauraba una concentración de la tierra. Hacia 1750-1770, inflexión, más vale nueva inversión del proceso, y vuelta al parcelamiento, aguijoneado por el crecimiento demográfico, estimulado por la viticultura; esta ofensiva suprema dedesmembramiento parcelario dura un siglo entero, hasta la debacle filoxérica (1870-1873), y hasta los comienzos del éxodo rural. Talhistoria de la propiedad sólo hubiera tenido, por si misma, un interés jurídico, o puramente técnico, si no hubiera jugado el papel derevelador secular, si no hubiera informado, de primera mano, sobre la larga historia de la sociedad que la vivía.Por tres veces la sociedad campesina del Languedoc, al cabo de un largo período de expansión, chocaba con la frontera que jalonaba ellento crecimiento rural intramilenario (siglos XI-XIX) sin interrumpirlo jamás totalmente. Una primera vez en el siglo XIV, en vísperas delgran derrumbe que simbolizan la peste negra y las guerras inglesas. Una segunda vez bajo Luis XIII o Luis XIV, que se sitúa a veces desde1630, generalmente hacia 1675-1680. Una tercera vez hacia 1873-1876, al final –filoxérico pero también económico- de la larga expansiónvitícola. El libro está construido alrededor de los problemas de la segunda frontera, la que pone fin, en el último cuarto del siglo XVII, aldesarrollo agrario emprendido desde el Renacimiento. Tres grandes fases de flujo y reflujo se ofrecían para el estudio: la fase medieval(siglos XII-XV); la fase moderna (fin del siglo XV-comienzos del XVIII); la fase contemporánea (de 1750 a 1950). Esta tercera fase era bastante clara, y bien conocida. Para la primera fase pasaba todo lo contrario; era difícilmente conocible: porque los compoix eran rarosentonces, y sobre todo tardíos (no antes del siglo XV).Elige la fase central, la del segundo empuje, a fines del siglo XV. Constantes: los marcos geográficos; constantes antropológicas: tienen suraíz en la movilidad, en las migraciones, en los desplazamientos de los rebaños, etc. Variables: la movediza cronología de éstas, su juegoincesante de inter-relaciones. Variable meteorológica. Sobre todo las variables mayores, susceptibles de inflexiones durables y demovimientos seculares, a saber: la población, las diversas producciones y el producto regional bruto; los precios, nominales y metálicos; elingreso global nominal y real; los ingresos o gastos particulares: renta, diezmo, fisco, usura, salario-dinero, salario en especie y salariosmixtos.
Capítulo IV: salarios, rentas, ganancias: el empobrecimiento de los “trabajadores de la tierra” La degradación de los salarios reales
Primero los salarios; y entre ellos, uno de los más típicos de la economía antigua, el salario pagado íntegramente en especie, extendido paralos grandes trabajos. Este tipo de ingreso salarial baja lo menos un 18 % desde fines del siglo XV. Después de 1560 esa baja se acentuará,con ritmo de catástrofe. En la evolución del salario mixto –comida y complemento en dinero- hay que retomar el caso del bayle o jefe decultivo, ese asalariado que encarna el hacer-valer directo tradicional. El poder de compra del salario monetario del bayle está en una bajaradical, y esa baja no ha terminado. No cabe duda: en el caso de los salarios mixtos, especie-dinero, la prestación real en dinero disminuyeespectacularmente. ¿Y las prestaciones en especie? Ellas se mantienen mucho mejor; sin embargo, ellas también tienden a bajar, enalgunos casos en cantidad, en otros en calidad. Hasta cerca de 1530, la provisión de productos alimenticios entregados a los bailes de lasmasías narbonenses y a sus boyeros conservan el elevado nivel de fines del siglo XV. A partir de 1530 aparecen diversos síntomas de baja.De hecho, los años 1530-1540 parecen marcar bien el giro hacia la pauperización salarial. Para tener la medida exacta delempobrecimiento obrero, hay que comparar el fin del siglo XV con el fin del XVI: sena cuales fueran las causas –inflación de los precios,
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 por encima del alza de los salarios, abundancia demográfica que hace caer el precio del trabajo y encarecer el consumo, restricciones ycarestías provocadas por la guerra civil- los efectos tienen una acentuada amplitud. Las calorías se han hecho más pobres y ese régimen esdesequilibrado. Las carencias de prótidos y lípidos se han acentuado desde fines del siglo XV. La abundancia de “glúcidos” (pan) no puede paliar la deficiencia de los alimentos cárnicos. Las consecuencias son inmediatas: una mayor fragilidad biológica, una crecientevulnerabilidad a las epidemias, en consecuencia un alza inmediata de la tasa de mortalidad. Hay que subrayar esta alusión a la muerte: unade las claves del giro demog´rafico que pone fin a la feliz suba de la población en los años 1500-1560 ¿no había que buscarla en eldeterioro del régimen alimenticio, especialmente del régimen cárnico? Las conclusiones, tan discutidas de
Hamilton
, sobre elempobrecimiento del siglo XVI, a propósito de los salarios-dinero, son también, y por primera vez, generalizados a los salarios mixtos, losmás típicos de la economía antigua. Además, la estructura misma de ese salario mixto se ha modificado fundamentalmente. Losasalariados languedocianos, bajo el golpe de la pauperización han tenido que adoptar un comportamiento común a muchos siglos, y amuchos pobres: se han restringido la sal, la carne, las materias grasas, la disminución de cuyo consumo es el signo mismo de laimposibilidad de alimentarse convenientemente.En lo que hace a los salarios de tipo moderno, pagados en dinero, se refieren a la vasta categoría de jornaleros de la tierra y del artesanado.Sus salarios serán roídos por la inflación de los precios. Y sobre todo por la saturación humana del mercado de trabajo. Desde el período1530-1550 ya es un hecho. A pesar de algunas alzas, el salario nominal aumenta poco en esos dos decenios, en comparación a comienzosdel siglo. Esta tendencia al empobrecimiento se mantiene hasta fines de siglo. El precio del trigo entre 1480-1500 y 1585-1600, sextuplica.¿Basta estudiar el salario en general? ¿No hay una pesadez específica del salario agrícola? Para saberlo hay que echar algo de luz sobre lasestructuras del salario de la tierra en la economía antigua. Primera constatación: la jerarquía de los salarios en la agricultura no es la mismaque en el sector urbano. Al obrero agrícola calificado (segador, bracero) se le paga menos que al obrero calificado de la construcción; estáal nivel del peón albañil o cavador. La industria distribuye tres tipos de salarios: bajos (mujeres), medios (mano de obra no calificada),altos (maestro albañil o carpintero, trabajador calificado); mientras que la agricultura sólo distribuye salarios bajos (mujeres) o medios(braceros); no hay altos salarios agrícolas. En este universo de dos niveles de los jornaleros agrícolas, ¿quién domina estadísticamente?En la viticultura es el hombre, contratado para podar o para escardar la cepa; las mujeres (cortadoras) sólo son mayoritarias durante lavendimia. El rol de la mano de obra femenina, sobreabundante, subvaluada, parece esencial en la economía tradicional, no vitícola, delantiguo Languedoc; más importante incluso que los empleados por año
 Dificultades de las trabajadoras
Para esta masa de jornaleros agrícolas, y especialmente para su mayoría femenina, con menor paga, la pauperización del siglo XVI hahecho mayores estragos que en otra parte. Para convencerse basta considerar la evolución, a igual trabajo, de la relación entre los salariosfemeninos y los masculinos. El medio salario femenino, cuando la mujer hace equipo con el hombre, parece una entidad durable,consagrada por los siglos. Ahora bien, en la segunda mitad del siglo XVI, el salario femenino se degrada. La regla del 50%, con dos siglosde antigüedad, es abolida. Así, a fines del siglo XVI, la mujer gana sólo el 37% del salario de un obrero agrícola o de un peón albañil, enlugar del 50% del primer tercio del siglo XVI o de fines de la Edad Media. Desde ese punto de vista, los años 1550 forman por lo tanto un período bisagra: es entonces que se establece, y por largo tiempo, el empobrecimiento femenino, hasta allí poco marcado.Tales hechos importan a la historia de la condición femenina en el siglo XVI. Algunos buenos destinos no deben esconder la miseria de lastrabajadoras, explotada, por lo tanto más tentadas por otras ganancias: se conoce la impresionante prostitución mediterránea del siglo XVI.Las motivaciones económicas, la decadencia del salario femenino, seguramente no han creado el hecho. ¿Han contribuido a acrecentarlo?El hecho importante es que femeninos o masculinos, todos losa salarios, agrícolas, rurales, artesanales, están en baja, en cuanto a su poder real de compra de trigo; ya se trate de salarios en especie, en dinero, o remuneraciones mixtas. Este empobrecimiento languedociano essólo el aspecto local de hechos más amplios, a mayor escala. ¿Las causas? Primero la inflación: los precios en alza llevan la por delante delos salarios. Hay que considerar, más allá de fenómenos monetarios pasajeros, el desarreglo profundo de las estructuras sociales, provocado por el fuerte empuje demográfico del siglo XVI: el crecimiento de la población, después de 1550, trastorna el mercado detrabajo, hasta entonces favorable a los trabajadores. Este crecimiento crea, en el proletariado rural, un ejército de reserva de desocupados,reales o potenciales, cuyos efectivos inciden pesadamente sobre los ingresos de los trabajadores con empleo. La pauperización de losasalariados se une a la de los campesinos, cuyas propiedades se dividen y se achican. En el origen de estos dos hechos y de ese dobleempobrecimiento, que muchas veces afecta a los mismos hombres hay un proceso común: el hambre. Hambre de tierra y de ingreso,hambre de subsistencia, hambre de empleo que obedece a una población en rápido crecimiento; y esto en el momento mismo en el que laoferta de tierra, de subsistencias y de empleo sigue siendo casi estacionario o aumenta muy poco.
 El persistente estancamiento de la renta real 
La parte del asalariado disminuye. Pero ¿en provecho de quién? En le economía agraria antigua, el juego no se juega entre dos, sino entretres: asalariado, explotador (granjero), propietario de la tierra; o en términos de ingreso: salario, ganancia de la empresa, renta de la tierra.En esas condiciones, la baja del salario real no arrastra ipso facto el alza de la ganancia de la empresa. Esta alza teórica puede ser absorbida, comida por el alza correlativa de la renta, limitándose entonces el granjero a servir de intermediario y a “repercutir” sobre su propietario el provecho que podía legítimamente descontar de las ganancias de sus obreros. Lo que juega aquí es la competencia entre dos
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formaciones sociales diferentes: entre el naciente capitalismo rural de los empresarios agrícolas y la vida rentista de los propietarios de latierra. Para conocer la renta pura hay que formar series de la renta provenientes de dominios bien determinados, y de verdaderas unidadesde explotación agrícola. En muchos casos, la renta de la tierra es pagada en granos. Es un ingreso real, y no un ingreso expresado enunidades monetarias nominales. Para el siglo XVI, época de expansión, pese a que se esperaría un rápido y sostenido ascenso de la renta dela tierra, esto no sucede. El asalariado sigue siendo el gran perjudicado del siglo XVI; pero el dueño de la tierra no es ni de lejos el beneficiario de ese sacrificio; si vive noblemente, si se niega a explotar, tiene que contentarse con una renta pobre y estacionaria. Por ciertoese propietario no está por el suelo. A diferencia del asalariado, no se ha empobrecido en anda. Porque, en la mayoría de los casos, percibela renta en especie, en granos. Y es raro que esta renta en granos baje durante el siglo XVI. Eso significa que convertida en dinero, a losvalores del mercado de trigo, ese ingreso-grano, real y estable, sigue la curva de los precios; de este modo se hace una indexaciónautomática de la renta de acuerdo con el precio-piloto, el precio del trigo. Renta débil, pero renta segura.
 La victoria de la ganancia
Outsiders, diezmos, censo, talla
El diezmo no está en causa. La tasa de la exacción diezmal, en el siglo XVI, permanece bloqueada en os niveles acostumbrados. Por lotanto quien se ha comido la plusvalía del siglo no es aquel que percibe el diezmo. Tampoco es el señor. Ene l caso de los censos en dinerola inflación ha liquidado al señorío. En el llano, sin embargo, los derechos señoriales siguen siendo muchas veces percibidos en especie,generalmente en grano. Cebada o denarios: los derechos señoriales son miserables en la época del Renacimiento. La renta señorial eramuchas veces débil, inconsistente; y la inflación del siglo XVI no ha hecho más que exorcizar un viejo fantasma. Más que el fin sin gloriade esas rentas fósiles que son los censos, importa el estancamiento de la renta viva, la del propietario que alquila su dominio. ¿Será el rey,el impuesto, la talla, lo que habrá devorado la plusvalía real producida por el trabajo agrícola en el siglo XVI? El impuesto aumenta muchoen valor nominal a lo largo del siglo. Pero el aumento nominal de tallas no significa nada por sí mismo. La pregunta es: ¿el impuesto subemás rápido, tan rápido o menos rápido que los precios? El impuesto no sigue a los precios. Él toma con el siglo un marcado retraso.
 El empresario y sus ingresos
El jefe de explotación agrícola toma por tanto cierta ventaja. Capitaliza a la vez el alza de los precios y la saturación del mercado detrabajo. Si es un propietario explotador, paga, sobre un ingreso ligeramente creciente, cagas salariales declinantes y cargas fiscalestambién declinantes o estabilizadas. El embolsa íntegramente la plusvalía absoluta (ligera alza del producto) y la plusvalía relativa(marcada baja del salario). Igual proceso para el explotador puro que trabaja la tierra de otro. Dueño de la tierra o granjero, el explotador gana. ¿Adónde va este ahorro creciente de los explotadores de todo tipo? Se ve bien su uso: tesaurización o dilapidación; inversión enganado; construcciones. Parece que las decisiones de inversión se han dirigido hacia las soluciones más fáciles, dada la sobreabundancia dela oferta humana; hacia el empleo de nuevas fuerzas de trabajo, hacia al contratación de mano de obra suplementaria; y también hacia laadquisición de más ganado de arada. El capitalismo naciente de los explotadores agrícolas dispone de fuerzas de trabajo abundantes, provistas por una demografía dinámica. Con eso, sólo se obtiene un mediocre aumento de producción, puesto que se persiste encontentarse con técnicas y productividades irrisorias.
 El señor capital y la señora tierra
Por encima de los granjeros, favorecidos también por el alza de los beneficios de la empresa, se encuentra en el siglo XVI, la oligarquía delos granjeros generales, hombres de negocio al servicio de las abadías o de los grandes señores [ver ejemplo, de Guillaume Masenx] Unaaristocracia de hombres de negocios o “granjeros generales” se superpone a la gastada burguesía de los granjeros simples, empresarios decultivo.
 Burgueses campesinos y gentleman-farmers
Pequeños o grandes, el ingreso de explotación produce bien en el siglo XVI. ¿Cuál es, en esas condiciones, la reacción de los propietariosde la tierra, poseedores de la tierra y de la renta? Una reacción lógica: hacer valer, acaparar el beneficio, cortocircuitar el arrendamiento,ser su propio granjero; y reunir así en una sola mano, la renta (estabilizada), más el beneficio (creciente). Como los notables de la Iglesia, ymás que ellos, los burgueses del siglo XVI se hacen con gusto explotadores directos de sus propias tierras. Ellos también ceden a laincitación del beneficio dinámico, agregado a la renta inerte.
Capítulo V: perspectivas de conjunto
 El mundo de los pobres
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