Ludwig Wittgenstein Investigaciones filosóficas
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Prólogo
En lo que siguepublico pensamientosque son el precipitado de investigaciones filosóficas
que me han ocupado en los últimos dieciséis años. Conciernen a muchos temas: el conceptode significado, de proposición, de lógica, los fundamentos de la matemática, los estados deconciencia y otras cosas. He redactado como anotaciones, en breves párrafos, todos esospensamientos.A veces enlargascadenassobreelmismo tema, a veces saltandode un dominioa otro en rápido cambio.— Mi intención era desde el comienzo reunir todo esto alguna vezen un libro, de cuya forma me hice diferentesrepresentacionesen diferentes momentos. Perome parecíaesencial que en él los pensamientos debieran progresar de un tema a otro enuna secuencia natural y sin fisuras.
Tras varios intentos desafortunados de ensamblar mis resultados en una totalidadsemejante, me di cuenta de que eso nunca me saldría bien. Que lo mejor que yo podríaescribir siempre se quedaría sólo en anotaciones filosóficas; que mis pensamientosdesfallecíantan pronto como intentaba obligarlos a proseguir, contra su inclinación natural,en una sola dirección. Y esto estaba conectado, ciertamente, con la naturaleza misma de lainvestigación. Ella misma nos obliga a atravesar en zigzag un amplio dominio de
pensamientoen todas las direcciones. Las anotaciones filosóficas de este libro son como unconjunto de bosquejos de paisajes que han resultado de estos largos y enmarañadosviajes.Los mismos puntos, o casi los mismos, fueron continuamente tocados de nuevo desdediferentes direcciones y siempre se esbozaron nuevos cuadros. Un sinnúmero de éstosestaban mal dibujados, o carecían de personalidad, aquejados de todos los defectos de untorpe dibujante. Y cuando fueron descartados, quedó una cantidad de otros regulares quedebían entonces ser ordenados, y frecuentemente recortados, para que pudieran darle alobservadorun cuadrodel paisaje.— Así pues, este libro es en realidad sólo un álbum.Hasta hace poco había abandonado en realidad la idea de publicar mi trabajo durante mi
vida. Cierto es que aquélla revivía de tiempo en tiempo y principalmente porque me daba
cuenta de que mis resultados, que yo había transmitido en lecciones, escritos y discusiones,estabanen circulacióndiversamente malentendidos, más o menos aguados o mutilados.Elloinstigómi vanidadytuvedificultadesparaaquietarla.Hace cuatro años tuve ocasión de volver a leer mi primer libro (el Tractatus logico-philosophicus) y de explicar sus pensamientos. Entonces me pareció de repente que debíapublicar juntos esos viejos pensamientos y los nuevos, que éstos sólo podían recibir sucorrectailuminaciónconelcontraste y en el trasfondo de mi viejo modo de pensar.Pues, desde que hace dieciséis años comencé a ocuparme de nuevo de filosofía, hube dereconocergraveserroresen lo que había suscritoen ese primer libro. A advertirestos errores
me ha ayudado — en un grado que apenas yo mismo puedoapreciar — la críticaque mis
ideashan encontrado en FrankRamsey— con quienlas he discutido durantelos dos últimosaños de su vida en innumerables conversaciones. — Más aún que a esta crítica — siemprepotente y certera — le debo a la que un profesor de esta Universidad, el Sr. P. Sraffa, hapracticado durante muchos años sin interrupción sobre mis pensamientos. A este aguijónledebolasideasmásricasen consecuenciasde esteescrito.Por más de una razón lo que publico aquí tendrá puntos de contacto con lo que otrosescriben hoy.— Si mis anotaciones no portan ningún sello propio que las señale como mías— no quiero tampoco reclamarlas ya como mi propiedad.Las entrego con dudosos sentimientos sobresu publicidad. Que este trabajo, en su miseriay en la oscuridad de este tiempo, esté destinado a arrojar luz en un cerebro u otro, no es
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