La contractura puede venir de un sobreesfuerzo puntual, de un sobreentrenamiento repetido, de unacortamiento muscular, así como de un incorrecto gesto deportivo (calzado o terreno de entrenamiento), deuna alteración estructural del paciente o como consecuencia de un calambre muscular, entre otros.
El acortamiento o la falta de flexibilidad
en estos músculos, va a aumentar considerablemente la tensiónsobre sus tendones e inserciones en la fase final de la zancada. Justo en el momento en el que tenemos elpie más adelantado. Más cuanto más amplia sea la zancada y/o más acortados estén nuestros músculos. Sino tenemos una musculatura preparada para este trabajo, lo que conseguimos por medio de ejercicios deflexibilidad, corremos el riesgo de sufrir lesiones como contracturas, calambres, roturas fibrilares otendinopatías.De la misma manera que si nos pusiéramos unos pantalones un par de tallas menos que la que noscorresponde, notaríamos que “nos tira” al andar y que nos limita los movimientos, pero de todas formasseguimos andando al mismo ritmo y con una zancada igual de larga; una de dos, o nos producirían infinidadde rozaduras en los ejes de movimiento (tendinopatías) o se desgarrarían (rotura muscular o tendinosa).Solución : demos de si los pantalones para que no nos tiren, ¿Cómo..? Estirándolos.Por supuesto que tenemos claro que este puede ser un motivo de lesión en un corredor, pero he visto unascuantas Tendinopatías de Pata de Ganso en personas absolutamente sedentarias por el mismo motivo, y enconcreto por no haber estirado nunca los Adductores (entre los que se encuentra el Recto Interno) llegando aproducirles dolores tan intensos que les impedían andar sin cojear. Y puedo también asegurar que la casitotalidad de esos casos se han solucionado definitivamente con un tratamiento bastante sencillo, basadosobre todo en estiramientos.
Sobresolicitación.
Aunque una contractura o un acortamiento son dos formas de sobresolicitar unaestructura músculo tendinosa, más aún lo será la combinación de estas entre si, o con un entrenamientodemasiado intenso, con muchas cuestas o cambios de ritmo, que pueden superar lo que nuestro cuerpo, onuestra pata de ganso pueden soportar. Volvemos en este punto a recordar la importancia del descanso, de lalógica en los entrenamientos, de la hidratación y de la correcta elección del material. Si sentimos dolordurante un entrenamiento, es que nuestro organismo nos está avisando de algo. Puede que acabe no siendonada, o puede que si.Una situación que he visto repetirse con relativa frecuencia en corredores, ha sido el inicio de las molestiastras correr un cross o simplemente tras haber entrenado sobre barro con lluvia o el día de después. El motivono es otro que un exceso de trabajo de los Rectos internos para “juntar las piernas” ya que cada vez queapoyamos el pié sobre el barro este tiende a resbalarse, y van a ser estos músculos los que mantengan laspiernas en su sitio. En el momento casi no lo han notado, pero a las 24 o 48 horas empiezan a sentir un dolordifuso en la cara interna de la rodilla y/o del muslo. No suelen relacionarlo con nada concreto, y menos con elbarro del entreno de ayer, hasta que se dan cuenta que efectivamente sus adductores están doloridos,contracturados y han producido o empiezan a producir una tendinopatía a nivel de la rodilla.
Alteraciones Mecánicas:
Ya sabemos de anteriores artículos, que determinadas alteraciones estructuralescomo un exceso de Varo o Valgo en las rodillas,o un exceso de Pronación o Supinación de los tobillos porejemplo pueden predisponernos a sufrir determinadas lesiones. Esta es una de ellas. Y como también hemoscomentado, debemos ser asesorados por especialistas acerca de nuestras limitaciones y posibles solucioneso correcciones. No debemos por tanto aventurarnos a adoptar remedios por nuestra cuenta, aunque hayanfuncionado muy bien en otros corredores, ya que pueden incluso agravar nuestra situación original, sobretodo cuando hablamos de un deporte tan exigente como la carrera a pié.
CONSIDERACIONES GENERALES
Aunque no podemos generalizar, se podría decir que no es una lesión difícil de prevenir, sino mas bien alcontrario. Con un buen calentamiento, eligiendo bien el terreno y el material de entrenamiento, entrenandocon cabeza y sin cometer excesos innecesarios, estirando correctamente, cuidando la hidratación y eldescanso y descargando la musculatura con masajes si fuera necesario, será difícil lesionarnos… aunque noimposible.
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