Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
2Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Estado y Comunidades Perspectiva Doble Para Analizar El Caso JPB

Estado y Comunidades Perspectiva Doble Para Analizar El Caso JPB

Ratings: (0)|Views: 14|Likes:
Published by José Javier León

More info:

Published by: José Javier León on May 08, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

10/10/2011

pdf

text

original

 
 
1
Estado y comunidades
Perspectiva doble para analizar el caso «Joaquín Pérez Becerra»
José Javier León
08 de mayo de 2011Desde hace un tiempo he advertido que existen al menos dos grandes perspectivaspara el análisis de una misma situación. Una, la que se ofrece desde la i-racionalidaddel Estado (o desde la auto-llamada
Razón de Estado 
); otra, desde la racionalidad delas comunas, de las comunidades, de los sujetos emancipados. Esto ya lo dijo MiguelMazzeo
1
, y creo que vale como sustento para muchas revisiones de los acontecerescotidianos que nos sacuden. El problema viene cuando empezamos a confundir unacosa con otra, o cuando empezamos desde la razón popular y comunitaria a
exigir 
loque la razón de Estado no dará, a riesgo de disolverse. Se dirá –sé que dirán- que nootra cosa deben exigir todos los movimientos populares, pero he ahí precisamente loque al menos a mí me distancia de
ciertas 
luchas indígenas, campesinas o urbanas,como me distancia de teorías y acercamientos intelectuales a estos mismos asuntos.El hecho es que desde las razones de los pueblos, desde las comunidades, nadapodemos
exigir 
al Estado (presionar sí, y reclamar reivindicaciones, dentro por supuestode los marcos que impone el capital, obcecado y tacaño); pues éste no se doblegará(no tiene por qué hacerlo), sencillamente somos invisibles para él; no existimos, salvocomo entidades abstractas devenidas votos o programas de asistencia socio-económica. Somos estadísticas, somos problemas, problemas que busca(rá) resolverpara justificarse y en definitiva seguir ejerciendo el Poder. Pretender entonces seratendidos por ese Estado como a actores del poder popular comunitario, es más queuna contradicción, una inocentada. El Estado existe y existirá a pesar/a despecho de lascomunidades. No las ve en tanto que sujetos porque para el Estado [Él] es el ÚnicoSujeto.Esto, con ser cuasi elemental, pasa desapercibido cuando algunos eventos se suscitany sobre todo, cuando desde la racionalidad comunal pretendemos que el Estado
nos 
 haga justicia, negándose dicho sea de paso y como ya lo dije arriba, así mismo. ElEstado no se negará.Sé dirá entonces, ¿qué coño hacemos defendiendo a este gobierno? Lo hacemos -lohago- porque sé que las dos cosas existen, sólo que cada una en su lugar, y como lapelea es peleando y como detesto al Estado, mi opción es por las comunidades yporque alguna vez desde las comunidades el Estado será borrado, perderá sentido yrazón de ser, pero sólo porque hemos conquistado la autonomía y ejercido plenamente
1
En
El sueño de una cosa (introducción al poder popular): 
«
El proyecto emancipadorrequiere de la articulación de dos dinámicas: una de soberanía y otra de autonomía. Elproblema radica en que la primera (vinculada al Estado-nación, la representación, la direccióncentralizada, la táctica, la transacción, la política institucional) no necesita en lo inmediato de lasegunda (vinculada a la comuna, la expresión, la confrontación, la dirección colectiva, laestrategia), incluso la repele, sin saber que cava su propia fosa.» (p. 54)
.
http://www.editorialelcolectivo.org/ed/images/banners/elsuenio.pdf
 
 
 
una racionalidad productiva anticapitalista creadora de circuitos económicos enexpansión comunales autogestionarios y autosuficientes.Lo que actualmente vivimos en Venezuela es una suerte de compás histórico (notransición) en el que tenemos un interregno de paz (que no un armisticio) paradesarrollar proyectos socioproductivos comunitarios que nos permitan ir construyendolas bases del poder comunal no estatal que haga posible en un tiempo perentorio,histórico, concreto, que el Estado exista para lo que tiene que existir (en términos deEstado-nación, muro animado que sirva de contrafuerte a los embates del capital,financiando y promoviendo la macro y micro economía que mantenga el intercambio yla comunicación con el capital trasnacional, con la industria petrolera y demásexpresiones industriales y empresariales pro-capitalistas), y, desde las comunidades,organizar a la mayoría de la población (pues sabemos que la economía hegemónica nonecesita a toda la población trabajando para ella) para el ejercicio del poder comunal.Preocupémonos sí, si el pleno empleo se traduce en ocupación plena en el mercadolaboral (alienador y productor masivo y sin fisuras de plusvalía ideológica), toda vez queel conocido, en tanto que mercado, es necesariamente capitalista, y sometido está no alas leyes de la oferta y la demanda sino a las de la valorización de capital.Digo entonces que vivimos en un compás histórico de relativa paz pero sólo para quenos aboquemos al único trabajo que podrá garantizarnos otro mundo posible: el de lascomunidades.Cuando esto no lo tenemos claro, es decir, cuando empezamos a mezclar una cosa conotra, como por ejemplo, cuando empezamos a exigir que el gobierno financie laeconomía comunal, damos inicio a los lamentos. Puede suceder que el Estadociertamente financie; pero lo hará en aquellos sectores racionalizados por su lógica; noen aquellos donde operen otras, por ejemplo, las comunitarias que se definen anti-estatalmente. En las comunidades no podemos pedir peras al olmo.Pero ¿y entonces, qué hacemos apoyando a este gobierno? Lo hacemos –lo hago-porque los proyectos que suele financiar, aunque sé que avanzan en la lógica delEstado de bienestar, nos permiten (aunque no garanticen) un lapso de estabilidadsocial, de paz, que nos debe permitir la construcción lenta pero sostenida, y orientadaestratégicamente, a un mundo otro, posible, comunitario, un mundo repito,autogestionario y socialista. Ese lapso es el que he llamado «compás histórico», comouna expresión que me permite tratar de entender que la lucha contra el capital es, enprincipio una lucha para salvar el mundo que inexorablemente avanza hacia sudestrucción, socavando las posibilidades de reorganizarse para la vida
2
.No se puede luchar, en lo que a los Estados se refiere, fuera del capital, esto es, fueradel orden capitalista internacional. A lo interno – y no pocas veces y contra todo- a loexterno, busca el Estado venezolano mecanismos de intercambio, solidaridad ycooperación no neoliberales, que postulen un orden internacional más justo. Un Estado
2
François Houtart (
El camino a la utopia desde un mundo de incertidumbre 
, El Perrro y La Rana, 2010):«La gran pregunta es saber hasta qué punto el neoliberalismo está llevando a la humanidad acondiciones de imposibilidad de reorganización de la vida. Asistimos a una doble destrucción; lanaturaleza, o sea, un desorden biológico, que afecta todo el entorno natural, hasta el clima mismo. Éstetipo de destrucción de lo que constituye la fuente de la vida física de la humanidad lleva consigo lacreación de una incertidumbre sobre el futuro del planeta, indispensable a la vida humana. Sin embargo,el otro aspecto de la destrucción afecta la humanidad misma, con la creación o el mantenimiento de lapobreza, que incapacita millones de seres humanos para sobrevivir o desarrollar una vida normal. Esocrea la incertidumbre sobre la alimentación, el trabajo, el futuro de las nuevas generaciones y, finalmente,la establece como modo de vida. A esto debemos añadir que los seres humanos han llegado a lacapacidad de destruir la vida -toda vida- dio, es decir, la fuente de toda la ética» (pp. 43-44)
 
 
como el actual venezolano está intentándolo, sería absurdo negarlo, pero igualmenteabsurdo sería esperar una radicalidad anticapitalista que ni la misma Cuba se lo hapermitido jamás.El compás entonces debe permitirnos redoblar esfuerzos para construir la
oiko-nomía 
, ysi en esta suerte de confusión –menos ideológica que propia de límites tan difusos- elestado a través de sus ministerios, organismos, entidades -donde ejercen funcionespúblicas personas de carne y hueso que, como nosotros, se mueven entre el estado ylas comunidades, porque de hecho muchos y muchas provienen de luchas concretas-,financia proyectos comunitarios, populares, rebeldes para con el Estado clásico, romo yobtuso, pues no se trata sino de aprovechar el impulso y con esos –
nuestros 
- recursos(pero
que serán nuestros si y sólo si 
 
los descapitalizamos 
, esto es, los des-mercantilizamos y los in-
vertimos 
en la sociedad para alimentar ahora sítransitoriamente los circuitos económicos comunales donde el dinero tiene y tendrá
otro sentido 
) desarrollar proyectos comunitarios cuya naturaleza y dinámica garantice quelos objetivos estratégicos no se pierdan, al contrario, sean más y mejor visualizados.El camino de las comunidades irá pues, borrando el Estado, y el ejemplo de un paíscomunitario, de una nación de comunidades, como el ejemplo que dan los zapatistas (alinterior y haciendo la guerra al estado Mexicano), hará en el futuro que los pueblos sesumen para, entre todos, dar al traste con el Estado como expresión tras-nacional de uncapital que, en el corazón de las comunidades, ya no residirá ni con su lógica ni con supoder. La destrucción del estado es (también) desde abajo (y desde adentro).Por otro lado, al capitalismo actual poco le interesan los Estados, de modo que hoy,apostar por la fortaleza de esa vieja institución que es el Estado-nación es unanecesidad estratégica. Cuando el neoliberalismo saltó por encima de las fronterasnacionales destruyendo la base industrial de los países históricamente productores debienes, y mudó la producción a las llamadas ZPE, al tiempo que, con el avanceastronómico de las «industrias culturales» diseminó en las grandes ciudades bienes,pero sobre todo servicios, con el fin de alimentar hasta el paroxismo el consumo de un20% de la población mundial, el Estado-nación resintió su proyecto de demolición [talvez sólo en Latinoamérica sobreviva con fuerza y determinación (en algunos paísesclaro está)], mientras sus dueños –las oligarquías- buscan la manera de entregárselotodo a las trasnacionales, de las que ya forman parte, mientras algunos sectoresrefractarios se debaten entre la sobrevivencia y la desaparición; entiéndanse sindicatos,obreros, indígenas, campesinos, estudiantes… Para las trasnacionales, los Estados-nación son una rémora cuando no están sumados como policías y ejércitos domésticosa las labores ingratas e impresentables de la contención social que disuelva losestallidos y revolcones que provocan la instrumentación de las «políticas» que llevan alacogotamiento de los más empobrecidos.Cada vez que el círculo de los incluidos se estrecha más, los que quedan afuera duranun rato sacudiéndose hasta que finalmente se quedan sin aire y «mueren». Cada tanto,no obstante, un lacrimoso documental saca a la luz de nuestros (todavía nuestros)corazones, los rostros, las formas de vida, de los desterrados de la tierra.La instalación del fascismo global, que hoy estamos presenciando, supone borrardefinitivamente los restos del Estado-nación, de modo que los nacionalismos del signoque sean, pasan a ser considerados objetivos militares. Ya deberíamos haber advertidoque aquellos viejos formalismos en el que tenían sentido frases como «estado dederecho» o «comunidad internacional» están fuera de servicio toda vez que ante lalógica de los intereses del capital trasnacional no hay acuerdos ni consensos dondeparticipen los afectados. El mundo está en manos de las trasnacionales (que han

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->