a la muerte, de ser así no tendrán que leer mis propias experiencias para estar de acuerdocon mi afirmación. Quizá la mayoría de mis lectores han vivido las experiencias de laMedellín violenta de las últimas décadas del siglo pasado, su vida ha sido rica enexperiencias riesgosas y, en especial, en riesgos inminentes de muerte.A continuación compartiré algunas de esas experiencias, las cuales son comunes a muchosotros perceptores del riesgo.
Riesgo inminente de muerte porahogamiento
es mi primera experiencia. Deniño solía ir con mis amigos a las quebradaso riachuelos a bañarnos. Yo lo hacía siemprey cuando la profundidad no fuera superior ala altura de mis hombros… no sabía nadar.En una ocasión, mientras mis amigos jugueteaban en los alrededores, aproveché para tomarme un baño e imitar alos quesabían nadar. Lo cierto es que la profundidad sobrepasó mis hombros, micabeza y algunos centímetros más arriba.Riesgo inminente de muerte, fui conscientede mi muerte. Impotencia, pánico, miedo demorir. Sabía que iba a morir. Por más que intentaba salir a la superficie, no lo lograba, cadavez me faltaba el aire y no había forma de robar un poco de él, en las profundidades dondeme hallaba. Sentí que no había salvación y cuando llegué al punto de la resignación, cuandocomprendí que no había opción ni decisión válida, una mano amiga haló de mi cabelló ysalvó mi vida.
Riesgo inminente de muerte por asesinato
. Mi mundo ha sido rico en experienciasriesgosas, mi vida ha transcurrido en un mundo de riesgos más profanos que los enunciados por Beck
.Las décadas del 80 y del 90 del siglo pasado se caracterizaron por el clima de
2Ulrich Beck, sociólogo alemán, autor del libro “La sociedad del riesgo”
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