Esta
interacción
entre emisor y receptor también se da durante la lectura: el
lector
aporta a esa interacción una serie de
procesos mentales
y el
texto
, a su vez, aporta unaserie de procedimientos que constituyen
“pistas”, claves o indicios para ser interpretado
.De modo que, contrariamente a lo que se ha creído durante muchos años, el
lector
no es un sujeto pasivo que “recibe” información del texto, sino un sujeto activo que:
•
tiene diferentes intenciones de lectura,
•
aporta sus propios conocimientos,
•
procesa la información que recibe del texto en virtud de estos conocimientosanteriores,
•
formula hipótesis,
•
hace deducciones,
•
interpreta un sentido global del texto y sentidos más localizados,
•
puede resumir esa información.El
texto
, a su vez, a su vez ofrece “pistas” o “marcas” que funcionan comoinstrucciones para que el lector vaya guiando su interpretación. Esas claves residen en:
•
la coherencia,
•
los procedimientos de cohesión,
•
la estructura textual,
•
el léxico y distintos recursos de la lengua, propios del tipo de texto, como, por ejemplo,los tiempos verbales o las clases de palabras que predominan.
Los procesos mentales del lector
Intencionalidad del lector
Es cierto que la intención al leer juega un papel importante en la concentración yen las posibilidades de comprender, pero en esta ocasión no vamos a insistir en laintencionalidad, porque en la lectura obligatoria que realizan los escolares parecería quela intención no tiene un papel preponderante. Sin embargo, es importante recomendar alos docentes que aclaren a los alumnos las intenciones o las finalidades con que se les