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El turismo urbano

El turismo urbano

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Published by: Patricia Dominguez Silva on May 12, 2011
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12/23/2012

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[51]
artículo
Dennis R. Judd 
El turismo urbano y la geografíade la ciudad
**
Abstract
For post-structuralist urban literature, cities appear as landscapes fractured inprotected and exclusionary enclaves, which colonize and replace local places.Consequently, it is considered that tourist enclaves facilitate the authoritarian con-trol of urban space, modifying the consumption and replacing and suppressinglocal culture with Disney-like environments. This article argues that, even whenwithin tourist enclaves a non-democratic, directive and authoritarian regime isattempted –and generally achieved–, in this spaces social control in not comple-te; the analysis that this article proposes of tourist spaces reveals that the fractu-re of post-modern metropolises spaces is able to create diversity and difference,more than monotony and uniformity. It is conclude that, for the city visitors, theurban dystopia predicted by post-structuralist scholars has not been materializedyet.
Key words: 
tourist enclaves, social control, post-structuralist urbanism, urban theory.
Resumen
Para la literatura urbana post-estructuralista, las ciudades aparecen como paisajesfracturados en enclaves protegidos y excluyentes, los cuales colonizan y reempla-zan los lugares locales. Consecuentemente, se considera que los enclaves turísti-cos facilitan el control autoritario del espacio urbano, modificando el consumo y re-emplazando y suprimiendo la cultura local con “ambientes Disney”. Este artículoplantea que si bien dentro de los enclaves turísticos se intenta –y generalmente sealcanza– un régimen no democrático, directivo y autoritario, incluso en estos espa-cios el control social no es total; el análisis que aquí se propone respecto de losespacios turísticos revela que la fractura de los espacios de las metrópolispostmodernas puede crear diversidad y diferencia, más que monotonía y uniformi-dad. Se concluye que, para los visitantes de las ciudades, la distopia urbana predi-cha por los post-estructuralistas no ha sido aún materializada.
Palabras clave:
enclaves turísticos, control social, urbanismo post-estructuralista,teoría urbana.
Revista
eure
(Vol. XXIX, Nº 87), pp. 51-62, Santiago de Chile, septiembre 2003
 
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eure
Dennis R. Judd
1. Introducción
E
n años recientes, ha emergido una li-teratura que describe la ciudad pre-sente y futura como un paisaje fractu-rado en enclaves protegidos, rodeados deáreas fuertemente vigiladas, ocupadas por lospobres y los marginados. Esta visión es parti-cularmente cercana a la Escuela de Los Án-geles, la cual ha considerado su objeto de es-tudio, la conurbación de Los Ángeles, comorepresentativa de lo que las ciudades son ac-tualmente, o de lo que están destinadas a ser.Ed Soja (1989) ha afirmado, por ejemplo, queLos Ángeles “se presenta insistentementecomo uno de los palimpsestos y paradigmasmás reveladores del desarrollo urbano del si-glo XX y de la conciencia popular, el único lu-gar en la Tierra donde todos los lugares sonvistos desde cada ángulo, cada uno destacán-dose claramente, sin ninguna confusión omezcla” (248). En su relato sobre el surgimien-to de la Escuela de Los Ángeles, Michael Dear(2002) aclara que Los Ángeles revela la tra-yectoria del desarrollo urbano en todo el mun-do: “El lujo se combina con una matriz de mi-seria empobrecida; la segura comunidadautocontenida y el hogar fortificado pueden serencontrados primero en lugares como Manilay Sao Paulo” (14); continúa sugiriendo queestos elementos han aparecido más reciente-mente en Los Ángeles, y últimamente –puedepresumirse- en la mayoría de los lugares ur-banos en el mundo.La literatura urbana post-estructuralista
1
concibe los enclaves como nodos de circuitosinternacionales del capital y la cultura, los cua-les están colonizando y reemplazando a loslugares locales. Según la describe MichaelSorkin (1992), “la nueva ciudad reemplaza laanomalía y el encanto de los lugares [locales]con un universal particular, un urbanismo ge-nérico conjugado sólo con un
appliqué 
” (xiii).En su relato, esta nueva ciudad se caracterizapor “niveles crecientes de manipulación y vigi-lancia” y “nuevas formas de segregación” pues-tas al servicio de una “ciudad de simulacio-nes, la ciudad de la televisión, la ciudad comoun parque temático” (xiii-xiv). David Harvey(1994) reitera la preocupación, frecuentemen-te expresada, acerca de que las ciudades es-tán siendo transformadas en copiassanitizadas y monótonas unas de otras, “prác-ticamente idénticas de ciudad en ciudad” (295).De acuerdo a los investigadores urbanos,los enclaves turísticos facilitan el control auto-ritario del espacio urbano, modificando el con-sumo y reemplazando y suprimiendo la cultu-ra local con “ambientes Disney”. Tim Edensor(1998) reitera la observación de Lefebvre(1991) acerca de que los espacios turísticos“son planificados con el mayor cuidado: cen-tralizados, organizados, jerarquizados, simbo-lizados y programados al enésimo grado”(384). De modo similar, John Hannigan (1998)afirma que la uniformidad de los espacios quehabitan los turistas los sujeta a “una forma deexperiencia urbana medida, controlada y or-ganizada” (6), que elimina la impredecible ca-lidad de la vida callejera cotidiana.He escrito previamente acerca del surgi-miento de las burbujas turísticas estandarizadasy producidas en masa, que “crean islas de ri-queza marcadamente diferenciadas y segrega-das del paisaje urbano circundante” (Judd, 1999:
1
Sigo el ejemplo de Susan Fainstein (2001)en el empleo de este término para denotar un cuerpode investigadores que enfatizan lo que a menudo escalificado como “geografía post-moderna” de la ciu-dad, la cual es descrita como un paisaje fracturadopor muros, barreras y una geografía de la diferencia yla separación, una forma de desarrollo producida porlas influencias económicas y políticas de laglobalización. Esta visión constituye un marcado dis-tanciamiento de una geografía “modernista” del sigloXX, de la planificación comprehensiva, el desarrollo agran escala y el objetivo de lograr el orden y la armo-nía en el ambiente urbano. La interpretación post-estructuralista del desarrollo urbano es representadabastante auto-conscientemente por la Escuela de LosÁngeles (ver Dear, 2002).
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University of Illinois at Chicago. E-mail:djudd@uic.edu
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Traducido por Diego Campos.
 
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El turismo urbano y la geografía de la ciudad 
53). Creo que esta descripción es todavía pre-cisa, pero los enclaves turísticos constituyensolamente una parte del ambiente que los tu-ristas urbanos experimentan. Los enclaves tu-rísticos se han transformado en rasgos ubicuosde las ciudades, pero no las aplastan inexora-blemente. En el examen del carácter espacialdel turismo urbano, la escala del análisis resul-ta fundamental. Dentro de los enclaves turísti-cos, se intenta –y generalmente se alcanza–un régimen no democrático, directivo y autori-tario, aunque, como argumentaré, incluso enestos espacios el control social no es total. Perocuando el turismo urbano es considerado a laescala de la ciudad, en la mayoría de éstas losenclaves capturan sólo a algunos de los visi-tantes, durante sólo una parte del tiempo. Paralos visitantes de las ciudades, la distopia urba-na predicha por los post-estructuralistas no seha materializado.
2.La construcción histórica delos enclaves turísticos
Hasta el surgimiento del turismo masivoen la segunda mitad del siglo XIX, las ciuda-des ostentaron un status espacial como des-tinos de los viajes. Las ciudades del
Grand Tour 
de los siglos XV al XVIII –principalmenteParís, Génova, Roma, Florencia, Venecia yNápoles– eran visitadas como un rito de pa-saje por hombres jóvenes pertenecientes alas clases altas británicas, de quienes se es-peraba que alcanzaran la mayoría de edadviendo “las ruinas de la Roma clásica, asícomo también las iglesias y sitios y colec-ciones de arte de las grandes capitales delContinente” (Withey, 1997: 7). Las ciudadesdel
Grand Tour 
ofrecían tanto un barniz dealta cultura como diversiones mundanas,pero eran también denostadas. Como la his-toriadora Lynne Withey ha observado, lossignos de pobreza, desorden social y dete-rioro físico eran evidentes por todas partesen Roma, Nápoles y Venecia, y París era uncaos de calles sobrepobladas, llenas de ca-ballos y carros tambaleantes, cubiertas debasura y recorridas por desagües y cloacas.A pesar de los inconvenientes de las ciu-dades del
Grand Tour 
, los viajeros estaban dis-puestos a soportar semanas de incomodidadpara franquear caminos estrechos y montañascasi intransitables a fin de llegar a ellas. Lospeligros y las molestias del viaje dieron formaa un generalizado desdén por la naturaleza ypor lo natural. Las montañas eran considera-das feas y desagradables, las costas general-mente inaccesibles y peligrosas. A mediadosdel siglo XVIII, sin embargo, tales actitudes co-menzaron a cambiar. La naturaleza fue des-cubierta como un vasto depósito de panora-mas y vistas. Los poetas románticosreinterpretaron la naturaleza como un mansotelón de fondo de frondosas ramadas, árbolesmajestuosos y plácidos lagos. Con el surgi-miento de las ciudades industriales del sigloXIX, floreció un culto por la naturaleza, ahorainterpretada a través de Thoreau, Wordsworthy sus contemporáneos como el depósito delespíritu humano, opuesto a la crueldad y os-curidad de las ciudades.El “gran
tour 
americano” de los años pos-teriores a la Guerra Civil se estableció en mar-cado contraste con su contraparte europea an-terior, con viajes por los valles de los ríosHudson y Connecticut como “ejemplos princi-pales de lo pintoresco”, y las Montañas Catskilly las Cataratas del Niágara como ejemplosíconos de lo “sublime” (Withey, 1997: 117).Pero los europeos también visitaban lugarescomo St. Louis, Cincinnatti y Chicago paraconstatar la evidencia dramática del progresoy la industria. Observaban los grandes hote-les y mansiones, botes y barcos de vapor,inmigrantes recién llegados e incluso a vecesocasionales indios, todo ello combinado en“una curiosa mixtura de lo civilizado y lo primi-tivo” (Withey, 1997: 131). Las élites urbanasestaban convencidas de que las percepcionesde los visitantes podían determinar las pers-pectivas económicas de una ciudad, y en con-secuencia promovieron éxitos culturales, edu-cacionales y artísticos, reales e imaginados.Las ciudades europeas renacieron comodestinos turísticos transformándose en las

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